En la pantalla

Las primeras siete horas después del sismo del 19 de septiembre de 2017, el sur de la ciudad se quedó sin luz, redes sociales, internet, telefonía.  El único medio de comunicación que funcionaba para recibir informaciones fue la radio en autos o aparatos de pilas.  Este medio volvió a probar su eficacia y utilidad dentro del país en momentos de emergencia.  En contraste, hacia el exterior de México salían y entraban señales wifi. Para muchas personas, las noticias de su propia localidad vinieron de fuera.

Restablecido el servicio en la mayor parte de la ciudad, las redes se llenaron de videos, fotos, mensajes de lo ocurrido. Explosiones, colapsos de edificios, pánico, grabados con celulares dieron la vuelta al mundo.

Ya con energía eléctrica, la televisión concentró la atención al ilustrar con imágenes los relatos confirmados, pues fueron obtenidos por reporteros profesionales. La mañana del 20 seguían las transmisiones iniciadas el día anterior. De lo que pudimos monitorear destacan dos elementos: Por un lado la gran ausente fue la televisión pública que seguía con su programación habitual; y por otro, la cantidad de canales privados que destinaron su tiempo sólo a hablar del sismo, tanto los abiertos como algunos de paga.

La pauta que hizo la excepción entre los canales públicos fue que se conjuntaron Radio y TV UNAM. El programa Primer Movimiento, conducido por Benito Taibo, se avocó el día 20 desde las siete a dar noticias sobre lo que estaba sucediendo. Tanto sus reporteros como ciudadanos proporcionaban datos de edificios con personas atrapadas, los trabajos que se llevaban a cabo y las necesidades de apoyo. Este fue el medio más sosegado que mostró sin sensacionalismo lo ocurrido, lo hizo con palabras y fotos ya que las cámaras no estuvieron presentes. Lo que vimos en la pantalla de televisión fue el estudio de radio con los conductores y de vez en cuando una foto con voz en off. Aquí se dieron las primeras informaciones sobre el apoyo psicológico de parte de la Facultad de Psicología, y la capacitación para arquitectos e ingenieros con el fin de detectar fallas estructurales en los edificios, impartida por la Facultad de Arquitectura, ambas de la UNAM.

Del lado de los privados, las señales abiertas 40 de Azteca, 2 y 4 de Televisa, 3 de Imagen TV destinaron su señal al temblor. Cada una optó por un ángulo distinto y una retórica acorde a su pretensión de público. ADN 40 pregonaba su lema “México está de pie”, mientras retrataba las construcciones caídas, paseaba sus micrófonos entre los voluntarios de la Cruz Roja de Polanco, entrevistaba a afectados. Se jactaba de sus 23 horas de emisión.

Canal 2 de Televisa se concentró en el rescate de los niños atrapados en los escombros de la escuela; ocasionalmente partía la pantalla para mostrar escenas de otros sitios. Por la mañana se creó una gran expectativa con el relato pausado, sin obvias reiteraciones, de la reportera Danielle Dithurbite. Este tuvo a la audiencia pendiente del salvamento de una niña aún con vida que sería sacada por un pequeño agujero de entre las losas y paredes caídas de la escuela Enrique Rebsamen. El supuesto rescate se prolongó por horas y tuvo al televidente en suspenso. Ahora se sabe que este fue un montaje de Televisa apoyado por la Secretaría de Marina y el secretario de Educación Pública. En Foro Tv hubo entrevistas a jerarcas religiosos, a políticos y autoridades.

Canal 3, Imagen TV se ocupó de dar espacio a los funcionarios de la Ciudad de México puesto que Canal 21, adscrito al gobierno de la capital, a esa hora estaba difundiendo un programa de la Deutsche Welle, el 14 de SPR, uno sobre pintura, el 11 del IPN La ruta del sabor interrumpida por los promocionales del Gobierno de la República. Aparecieron en Canal 3, entre otros, el Jefe de Gobierno en su declaratoria de emergencia y Claudia Sheinbaum delegada de Tlalpan. Informaban asimismo de los daños en la ciudad usando el recurso de la pantalla partida para dar imágenes simultáneas.

A la transmisión continua acerca del sismo se unieron los canales de paga mexicanos Milenio, TV Fórmula, Efekto TV, cuya aportación fue secundaria frente a lo hecho por los gratuitos.

La comparación con lo sucedido en el 19 de septiembre de 1985 es inevitable. En aquel entonces Televisa era un monopolio: Como su antena televisiva se cayó, el único vehículo informador fue la radio, y a través de la XEW nos enteramos del desastre. Hoy las fuentes informativas se multiplican, los ciudadanos mediante redes sociales aportan y la audiencia puede elegir.