Nuestra enorme riqueza patrimonial sufrió este mes, en una amplia zona del país, un embate sin precedente. Si en Chiapas y Oaxaca el sismo del jueves 7 afectó 427 edificaciones, el del día 19 elevó la cifra a más del doble. De los 866 inmuebles reportados el miércoles 20 por la Secretaría de Cultura, 30 se localizan en la Ciudad de México, 150 en Puebla, 200 en Morelos, 50 en Tlaxcala, cinco en Guerrero y cuatro en Hidalgo, 325 en Oaxaca y en Chiapas 102. Ante la emergencia, sindicalizados del INAH convocan a los centros de trabajo del país para comenzar el registro, punto de partida para la ardua, necesaria y costosísima reconstrucción.
La cifra de edificios de carácter arqueológico, histórico y artístico dañados por los recientes sismos del 7 y 19 de septiembre, asciende ya a más de 900, y se requerirá de una inversión de al menos mil millones de pesos para su restauración, según datos difundidos por la Secretaría de Cultura (SC).
Como resultado del sismo de 7.1 grados en la escala de Richter del martes 19 que tuvo su epicentro entre los estados de Morelos y Puebla, se afectaron 439 inmuebles patrimoniales. La Arquidiócesis de Puebla informó que 11 personas perdieron la vida mientras se realizaba un bautizo en el templo de Atzala, en Chiautla de Tapia, y tres en Jolalpan.
Las más de 400 edificaciones se suman al total de 427 que la SC registra con daños en los estados de Oaxaca y Chiapas, después del sismo del jueves 7.
En la pasada edición de Proceso (2133), el reportero Rodrigo Vera dio cuenta de cómo la destrucción de templos católicos en ambas entidades rebasó las capacidades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En un censo dado a conocer por esa institución, en el cual participaron 40 especialistas, se habló de 300 edificios y recintos afectados.
De ellos 56 en Chiapas “con daños significativos”: el colapso de las torres del campanario del templo de Santa Lucía, de la torrecilla suroeste de la fachada principal de la Catedral de San Cristóbal, daños en la estructura del Museo Regional de Chiapas, y en las estructuras de las zonas arqueológicas de Iglesia Vieja y la de Chiapa de Corzo.
Además 130 en Oaxaca, entre ellos el emblemático Teatro Macedonio Alcalá, de Oaxaca, con grietas severas; el Palacio Municipal de Juchitán, que se derrumbó parcialmente; la Casa de Cultura de Tehuantepec (antiguo convento dominico), con desplomes parciales y grietas en techos y paredes, “se teme que colapse la parte oeste”, se precisó; la Catedral y el exconvento de Santo Domingo; y la zona arqueológica de Monte Albán, con daños en tres de sus edificios y el colapso de una sección del muro sur del juego de pelota.
Ante la emergencia, investigadores y académicos del INAH, organizados en el Sindicato de Profesores de Investigación Científica y Docencia, lanzaron una convocatoria a los centros de trabajo de todo el país, particularmente las entidades afectadas, para que en cuanto les sea posible se sumen a las labores de registro del patrimonio dañado, principalmente inmuebles, siempre con la advertencia de no poner en riesgo su integridad personal.
El arqueólogo y arquitecto Joel Santos, representante sindical de los académicos, explicó vía telefónica a Proceso que se avocarán inicialmente a los inmuebles históricos, porque se ubican donde hay población y pueden provocar daños colaterales debido a posibles afectaciones estructurales.
Buena parte de los investigadores del INAH, agregó, trabaja en el campo y sabe realizar este tipo de levantamientos y mediciones. La indicación es acudir a los poblados, en este momento de Morelos y Puebla, a realizar el registro e integrar un sistema de información geográfica que contribuirá a acelerar el diagnóstico.
Para ello se ha distribuido un formato simple donde se indican datos como el nombre del inmueble, su dirección, municipio o delegación, estado de la República, si presenta derrumbes y el riesgo (bajo, medio, alto o muy alto de probabilidades de derrumbe), así como el tipo de grietas (horizontales, verticales, diagonales) y una descripción breve. En el caso de contar con fotografías pueden agregarse:
“Si bien esta tarea la realiza el INAH a través de su Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, sabemos que los compañeros arquitectos están saturados, trabajando desde hace semanas en las zonas de Oaxaca y Chiapas, y lo importante es sumarnos… Los arquitectos especializados hacen dictámenes más precisos, pero previo a ese dictamen es importante saber dónde están los inmuebles dañados y nosotros podemos hacer esa labor para que posteriormente ellos realicen un trabajo más especializado.”
Se está convocando a estas labores a estudiantes de arqueología de las escuelas de Antropología porque, añade Santos, “todos los arqueólogos saben cómo desarrollar esas herramientas de registro y cómo funcionan los sistemas de información geográfica”. En principio se hará el trabajo en los monumentos históricos y será más adelante cuando incluyan zonas arqueológicas.
Al suelo, la Esperanza
De los 866 inmuebles reportados el miércoles 20 por la SC, 30 se localizan en la Ciudad de México, 150 en Puebla, 200 en Morelos, 50 en Tlaxcala, 5 en Guerrero, 4 en Hidalgo, 325 en Oaxaca y en Chiapas 102.
En la lista se mencionan, en la Ciudad de México, los templos de Santiago Apóstol Tlatelolco, San Bernardino de Siena, La Profesa, Santa Catarina, Santo Domingo, el Pocito, la Capilla de San Marcos, parroquias de Nuestra Señora de los Ángeles y de San Gregorio.
La parroquia de Los Ángeles, ubicada en la calle Lerdo en la colonia Guerrero, cerca del salón de baile que lleva el mismo nombre, ha sido una de las más afectadas con grietas en su cúpula principal. Los medios reportan también daños en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto y la Santa Veracruz, en el Centro Histórico.
En la Catedral Metropolitana cayó de las alturas y se partió en dos la escultura Esperanza, que junto con las de Fe y Caridad formaba el conjunto ornamental de las tres virtudes teologales, realizado por el arquitecto valenciano Manuel Tolsá, quien se hizo cargo en 1773 de las obras en la catedral más grande de América.
Vale recordar que en noviembre de 2016 (Proceso, 2090), al hablar sobre los estudios exhaustivos en torno a la restauración de la escultura ecuestre de Carlos IV, también de Tolsá, el arquitecto Sergio Zaldívar, quien dirigió en su momento el Proyecto de Rectificación Geométrica de la Catedral, declaró en estas páginas que había propuesto revisar ese conjunto escultórico hacía más de una década, y reiteró que era más importante que “la parafernalia” en torno a la restauración de El Caballito:
“Les dije: ‘Muy bien, vamos a respetar y enaltecer a Tolsá. Pero como organismo, váyanse mañana a la Catedral Metropolitana a ver cómo están sus esculturas de la Fe, Esperanza y Caridad’. Se están deshaciendo y hace 16 años pedí que se sustituyeran por copias, y se bajaran las originales porque están en peligro.”
Detalló que las tres figuras padecen desde hace décadas la “enfermedad de la piedra”, y por tanto requerían más inversión que El Caballito, pero ni los medios ni las redes sociales hacían escándalo por ellas.
“Están preocupados por el pedestal (de El Caballito) y no por las tres figuras de Tolsá en el remate de la fachada de la Catedral Metropolitana, me parece incoherente. No es que haya que ir monumento por monumento: hay que jerarquizar.”
En 16 años no se ha atendió su recomendación.
Patrimonio de la Humanidad
El INAH señala en su página de internet que hay algunas afectaciones en centros de trabajo, monumentos, museos y zonas arqueológicas, aunque no hay detalles. El llamado Conjunto Aristos (Insurgentes y Aguascalientes), donde están sus oficinas centrales, construido por el arquitecto José Luis Benlliure en los años sesenta del siglo pasado –cuando la corriente estética conjuntaba arquitectura y obras plásticas–, considerado patrimonio artístico de la Nación, se encuentra dañado y en observación, y por ahora los funcionarios despachan en Córdoba 45.
El recuento de la SC incluye en Morelos el Templo de Chalcatzingo, el exconvento de Oaxtepec, Tlaltzapan, los templos de Jiutepec, Hueyapan, Ocuituco, Yautepec, Totolapan, Tepoztlán, Tlayacapan, Yecapixtla, Tlahuacan, Tetela del Volcán, Temoac, Tepalcingo, Amayuca, Tetililla, Huazulco, Acualpan, Axochiapan. Se tiene noticia también, fuera de esta lista, de daños en el Palacio de Cortés de Cuernavaca.
Acompañado por el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid (hijo del expresidente Miguel de la Madrid, a quien tocó vivir los sismos de 1985 y entonces fue criticado por su rechazo a la ayuda internacional), el gobernador de esta entidad, Graco Ramírez, declaró a los medios que “es importante el estado del patrimonio cultural y turístico, (porque) son motor económico”, sin mencionar el valor simbólico y religioso que tienen para las comunidades.
De la Madrid informó a su vez que se reunirá en breve con la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, y autoridades del INAH.
García Cepeda y el titular del INAH, Diego Prieto, asistieron al recorrido por Puebla de Enrique Peña Nieto con el gobernador José Antonio Gali. Según la funcionaria, la restauración del patrimonio será a mediano y largo plazo. Elevó la cifra de inmuebles dañados a 250, incluyendo edificios históricos, museos y oficinas gubernamentales consideradas bien patrimonial.
Se comprometió a que no se derrumbará ninguna iglesia pues aun la de Chiautla tiene reparación, pese a los daños severos; todas serán restauradas. Destacó asimismo que un grupo de 130 expertos del INAH trabaja en el listado de edificios afectados.
Parte de los edificios afectados, particularmente templos y otros edificios de propiedad federal, están bajo el resguardo de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la SC, encabezada por el arquitecto Raúl Delgado Lamas, quien –aunque el INAH aún trabaja en los dictámenes– estimó que se requerirán entre mil y mil 200 millones de pesos para las obras.
Los recursos, informó a los medios, provendrán del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), al cual aportan tanto las entidades como el gobierno federal. Se podrán emplear además los seguros contra daños que tiene el patrimonio arqueológico y los monumentos históricos propiedad de la nación, y en algunos casos se podrá acudir a los fondos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Es el caso de los 14 conventos ubicados en las faldas del volcán Popocatépetl, inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de dicho organismo y los monumentos que, ubicados en centros históricos, o por sí mismos estén dentro de la misma categoría de Patrimonio de la Humanidad.
Delgado Lamas aseguró que “no hay nada que no podamos recuperar” pues las instituciones cuentan con los instrumentos, como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred). Según los casos, algunos edificios sólo requerirán de cerrar grietas, pero aun los que perdieron sus cúpulas podrán recuperarse, porque existe “la experiencia acumulada del sismo de 1985”, acentuó.
La pregunta quizá es entonces, ¿por dónde empezarán?
En cuanto al conjunto escultórico de Manuel Tolsá de la Catedral, mencionó que también la Caridad está desplazada, por lo cual será bajada con una grúa junto con la Fe. Admitió que están muy dañadas por la contaminación y la intemperie, y (como sugirió Zaldívar hace más de una década), aceptó que no las subirán de nuevo, se harán unas réplicas para sustituirlas, y las originales irán a un futuro museo catedralicio, como “ocurre en todas las catedrales del mundo” (es el caso de Notre Dame, en París).
Propiedad nacional
En la lista oficial se incluyen, de Puebla, el Santuario de la Virgen de Los Remedios, que corona la pirámide prehispánica en San Andrés Cholula, y el templo de Zacapala. Algunos medios locales consignaron entre los inmuebles afectados el de Santa María Tonantzintla, joya del barroco indígena, que incluso se denunció estaba ya siendo intervenida por los vecinos sin la supervisión del INAH. Además, la parroquia de la Natividad y el Convento de Atlixco, el templo de la Purísima Concepción, en Metepec, y la parroquia de Santo Domingo, en Izúcar de Matamoros.
Especialista en patrimonio cultural, el historiador Efraín Castro Morales señala en entrevista telefónica con Proceso, que desde hace siglos se han documentado los temblores en Puebla. Algunos han sido tan fuertes que en la época colonial se hizo una procesión para nombrar un santo protector contra ellos. Cuando llegaron Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota hubo un fuerte temblor que derrumbó el portal de un edificio. Hay incluso libros sobre su historia, como el de Virginia García Acosta, Los sismos en la historia de México (UNAM, CIESAS, FCE).
Señala que los derrumbes hablan de la desigualdad social, pues basta ir a las comunidades para darse cuenta de que las casas y templos más afectados están construidos con materiales más precarios que en las ciudades, en las cuales se utilizan estructuras metálicas –como en el Palacio de Bellas Artes–. Así ha sido desde el pasado, pues menciona que, a diferencia de las iglesias de los pueblos, en ciudades como Puebla los arzobispos y gente adinerada patrocinaba la construcción de iglesias con buenos materiales y arquitectos de renombre y son los edificios históricos que han permanecido.
El historiador pone el acento en que los templos son propiedad federal (fueron expropiados a la Iglesia con las Leyes de Reforma), por lo cual ni las autoridades estatales ni los sacerdotes pueden tomar decisiones sobre la intervención y rescate de ese patrimonio protegido por las leyes General de Bienes Nacionales y Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos Artísticos e Históricos, cuya aplicación corresponde a los institutos nacionales de Antropología e Historia y de Bellas Artes.
Por ello, advierte, el INAH es la instancia responsable de la inspección de los monumentos y de preservar las obras de arte que se encuentran en el interior de las iglesias. En este sentido, recuerda que cuando ocupó la Dirección de Monumentos Históricos en el instituto, se hicieron trabajos para catalogar los bienes muebles (participaron especialistas como Guillermo Tovar, Carlos Chanfón y Armida Alonso). Ahora teme que ante el desastre provocado por el sismo esté en riesgo ese patrimonio y se desconozca su ubicación exacta.
Cabe mencionar, finalmente, que aunque la SC no incluye en su censo el patrimonio moderno, se ha dado cuenta de daños en el Museo Nacional de Arte, ubicado en el antiguo Palacio de las Comunicaciones en el Centro Histórico de la Ciudad de México; el edificio La Nacional, ubicado frente al Palacio de Bellas Artes, con oficinas del INBA; el de la Lotería Nacional recientemente intervenido para recuperar su fachada original; el Centro Nacional de las Artes: y el Monumento a la Madre, obra del arquitecto Luis Ortiz Monasterio, que se desplomó.
La Universidad Nacional Autónoma de México, cuyo campus central está declarado Patrimonio de la Humanidad, y cuenta con un importante acervo artístico y mural, informó que no hay daños que representen riesgos estructurales.








