Con documentos, fotos, videos y un mural que reconstruye la desaparición de los estudiantes de Ayotzinzapa, Guerrero, la agencia de investigación Forensic Architecture (FA) exhibe su narrativa de hechos de la desaparición de los 43 estudiantes a través de la muestra Hacia una estética investigativa, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM.
Dividida en tres partes presenta: Uno, el caso de Ayotzinapa; dos, 15 investigaciones de casos a nivel internacional (los ataques con drones estadunidenses en la frontera entre Pakistán y Afganistán, la cárcel de torturas siria de Saydnaya, y la batalla de Rafah en el extremo sur de la franja de Gaza, en 2014, entre otros); y tres: ecocidios y atentados contra la naturaleza.
Se trata de algunos de los proyectos trabajados por la Forensic Arquitecture (con sede en Londres y creada en 2010 por el arquitecto israelí Eyal Weizman), un colectivo conformado por arquitectos, artistas, activistas, científicos, abogados, periodistas y cineastas, cuya labor consiste en reunir el mayor número de información, de manera independiente, sobre conflictos en el mundo, confrontar hechos con relatos oficiales para evidenciar la violencia de Estado, al tiempo de generar nuevas metodologías de análisis sobre vulneraciones de los derechos humanos.
Lo expuesto por el colectivo en el MUAC abre con el caso de Ayotzinapa y gira en torno al mural cuyo título es, parafraseando el del cuento da Borges, Los senderos de Ayotzinapa que se bifurcan, un mapa de relación de hechos de la tragedia de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, durante las cuales desaparecieron 43 normalistas de la escuela Isidro Burgos de Iguala, Guerrero. Mide 16 metros de largo y se acompaña de fotos, videos y documentos, como un libro de 700 páginas que reúne información recopilada de manera audiovisual por la FA (https://www.forensic-architecture.org/).
A través de apoyos multimedia se explica la información del mural (muy parecido a un diagrama), donde se detallan los movimientos de los estudiantes, policía local, estatal y federal, militares, crimen organizado, y otros implicados en relación a la desaparición de los normalistas a través de lugares y horarios.
La información recopilada por FA proviene en gran parte de los dos informes del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –que puso en relieve inconsistencias e irregularidades de las investigaciones de la Procuraduría General de la República–, el libro del periodista John Gibler: Una historia oral de la infamia –a partir de los estudiantes sobrevivientes–, así como testimonios, documentos legales, fotografías y trabajos periodísticos del suceso.
De acuerdo a la web plataforma-ayotzinapa.org que fue presentada el jueves 7 de septiembre en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) en esta ciudad, la investigación fue comisionada a la FA en colaboración con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Centro Prodh para las familias de los 43 estudiantes heridos y asesinados de Ayotzinapa.
Se lee en el apartado de la exposición:
“Forensic Arquitecture invita a considerar cómo las prácticas estéticas contemporáneas y las nuevas tecnologías deben afrontar la condición de la época de la llamada posverdad.”
A decir de Irving Huerta (Ciudad de México, 1988), periodista y doctorante en política con énfasis en periodismo de investigación e impacto en políticas públicas por Goldsmiths Universidad de Londres, y colaborador de FA para la investigación de Ayotzinapa, la muestra en el MUAC invita a la gente a un acercamiento, pero sobre todo “a entender el nivel de brutalidad y violencia que sucedió”.
Huerta explicó a este semanario que se unió en febrero del año en curso a FA durante el primer semestre del doctorado a través de una invitación de un profesor de esa universidad, pues se requería una persona que hablará español y conociera el aparato gubernamental mexicano.
Respecto al aporte de FA, durante la investigación, comentó:
“La principal es el recuento de datos a partir de las evidencias, las conexiones y brindar herramientas para investigar más. Se encontraron patrones de vigilancia que no se habían visualizado, uno de ellos es el video de lo que pudieron ver las cámaras del Palacio de Justicia, y otro que explica y hace evidente que un militar que estaba cerca del autobús Estrella Roja 1531 también estuvo cerca del 3278 de esa misma marca y pudo haber visto este último, es decir, el ángulo de visión le permitía ver ese autobús.
“Hay un valor real en esta exposición y la plataforma, su contenido es una narrativa integral de los hechos.”
Mientras que para la curadora de la muestra, Rosario Guïraldes (Buenos Aires, Argentina, 1984), realizarla requirió arduo trabajo al buscar reflejar la forma y metodología de análisis de la FA, y en el caso de Ayotzinapa, reunir más de cinco mil datos en el mural.
–¿Qué aporta esta exposición?
–Pensar que la desaparición no sólo está dirigida a las personas, sino a la noción misma de verdad, la alteración de evidencia e introducción de narrativa falsa.
La muestra se inauguró este sábado después de una charla en el Ágora del MUAC, y estará abierta hasta el próximo 7 de enero en el recinto del Centro Cultural Universitario. l








