Señor director:
Bien se dice: nada es eterno; además, en la vida todo se paga.
Lo anterior es aplicable a Alejandro Gertz Manero, quien fuera secretario de Seguridad Pública de Vicente Fox.
Gertz denuncia que su hermano Federico fue asesinado y que el tema se maneja con pleno encubrimiento por altos funcionarios del país; se refiere al actual gobernador electo del Estado de México, incluye altos funcionarios de la procuraduría capitalina, así como descalifica a jueces federales y no se diga al que fuera consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos Cervantes.
Las palabras textuales que utiliza Gertz son: “Cuando se trata de defender los intereses de quienes están en el poder, todo está al servicio de ellos y no les importa nada”.
Tiene toda la razón Gertz, y él fue un practicante contundente del abuso del poder. No se limitó en nada. Los altos funcionarios, incluyendo subsecretarios, cuando él fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública, los utilizó para venganzas personales y en todo momento fue arbitrario e indigno, lo que originó que el entonces presidente Vicente Fox lo cesara.
Un caso muy conocido fue la persecución que sufrió la actriz Silvia Pinal. Gertz la expulsó del país sin moderación alguna, la hizo víctima de escarnio demostrando su misoginia; de manera cobarde buscó por todos lados, incluso en el ámbito fiscal, para causarle daño a una gran mexicana.
No fue el único caso: hubo decenas de acciones vengativas de odio e, insisto, de cobardía, como el drama que sufrió un profesor universitario a quien Gertz ordenó detener con violencia inaudita, la cual le causó severos daños físicos. El caso provocó indignación en la comunidad universitaria. Debido a esa persecución, el profesor tuvo que refugiarse en París, desde donde denunció ante Fox el comportamiento de Gertz, lo que tal vez motivó su cese.
Gertz ha sido un político-empresario y ahora se dice rector de una Universidad, de la que por cierto deberá buscarse cómo se hizo de ella, ya que se supo que el primer dueño fue una fundación de nombre Jenkins. Su vida política está llena de imprecisiones, pero aún más de dudas sobre su honorabilidad, entre ellas la compra de aviones de desecho a Mexicana de Aviación a precios que no correspondían al valor de las carcachas, las que nunca sirvieron para la Policía Federal; y de chalecos blindados que tampoco sirvieron y cuyos precios no correspondían a los desechos que eran. Se sabe de sus alianzas para los negocios con la señora Fox y últimamente, de sus relaciones cercanas con políticos, para reintegrarse a cargos públicos.
Por lo visto Gertz la pasa mal con las arbitrariedades y abusos del poder, en el caso de lo que él llama el asesinato de su hermano, pero bien puedo decirle que él actuó exactamente igual. Así, el que a hierro mata, a hierro muere.
Atentamente,
Jorge Márquez Pacheco








