“Carmen” en el Teatro del Bicentenario

León, GTO.- Asistimos a la premier de cuatro representaciones de Carmen (1875), de Georges Bizet (1838-1875), en el Teatro del Bicentenario.

Esta ópera muy querida del público de todo el mundo fue la última que compuso el joven compositor, quien murió a los 36 años, sólo unos días después del estreno, por cierto muy poco exitoso porque el argumento presenta personajes y situaciones que en aquella época resultaban muy escandalosas para el gusto de “la gente bien”. El éxito vino después, lástima que Bizet no lo pudo gozar.

Estas representaciones fueron también la última colaboración del saliente director del Teatro del Bicentenario, Alonso Escalante, quien fuera despedido así nomás, “por soberbio”, según explicaron las autoridades, luego de una exitosísima gestión de siete años que nos llevaron a decir una y otra vez que la mejor ópera de México se hacía en ese recinto.

Antes de comenzar la función una voz femenina del público gritó: “gracias Alonso”, y el público aplaudió de pie durante poco más de un minuto a Escalante, quien decidió mejor no asistir. La dirección musical estuvo a cargo de José Areán, buena en general, pero con algunos tiempos lentísimos como la “Chansón Boheme” o el inicio del acto tercero. El coro de niños de Valle de Señora, León, en general cantó y actuó muy bien, aunque se le adelantó a Areán casi un tiempo en su famoso coro “Avec la garde montante”, quien no atinó a concertar orquesta y coro.

En el rol principal estuvo la guapa, talentosa y joven mezzosoprano italiana Alessandra Volpe, con gran verdad escénica y canto de maravilla.

Don José, el joven sargento que enloquece de amor y celos por Carmen, fue el sinaloense José Manuel Chu, cuya carrera va en franco ascenso, hasta convertirse en un muy eficiente tenor lírico fuerte, sin llegar a spinto, de canto agradable.

Esbelto, alto, bien plantado, sinaloense también, el joven barítono Armando Piña, cuyo canto y actuación ya son garantía de calidad, convenció al público con su personificación de Escamillo, el torero granadino.

El cuarteto de solistas se completó con otra estrella cuesta arriba, la joven soprano chihuahuense Marcela Chacón, quien nos obsequió una exquisita Micaela (sin trenza rubia ni falda azul como dice el libreto, pero eso no lo decide ella).

Muy bien los coprimarios Édgar Gil, Orlando Pineda y Jehú Sánchez, así como las gitanas amigas de Carmen, Mayté Cervantes y Belinda González.

Dirección escénica de Mauricio García Lozano, moderna, minimalista, pero conservadora y respetuosa de la obra. Extrañamos espadas, rifles, pistolas y mosquetes, como corresponde al ejército; cuando pelean por Carmen, Zúñiga y Don José lo hacen en esta producción sin esos implementos. Salvo estos detalles, la puesta en escena fue lucidora y exitosa.

El arquitecto y renombrado escenógrafo Jorge Ballina diseñó la de esta Carmen: dos enormes cilindros concéntricos hechos con cuerdas verticales y trapos horizontales, circundadas por dos rampas semicirculares, genial escenografía pero muy protagónica.

Jaime Ruiz Lobera asumirá ahora la dirección del teatro.