El cineasta Alfonso Arau rememora cómo surgió la película Calzonzin inspector (1974), basada en la historieta de Rius Los Supermachos, y la novela El inspector, del ruso Nicolás Gogol. Además, confiesa que al autor de Filosofía para principiantes no le gustó el filme y se distanciaron:
“Creo que no estuvo de acuerdo con el crédito que le dimos en el largometraje… Nunca tuve amistad con Ruis, nada más era su admirador.”
Desde Los Ángeles, California, el director de Como agua para chocolate y Un paseo por las nubes, narra telefónicamente que Rodolfo Echeverría –nombrado director del Banco Nacional Cinematográfico por su hermano Luis Echeverría (entonces presidente de México)– ofrecía facilidades para rodar por lo que el actor Héctor Ortega y él (“colaboradores en muchos proyectos”) empezaron a planear un largometraje:
“Entonces diseñamos esta película, junto con el maravilloso escritor Juan de la Cabada. Gogol inventó a un presidente municipal a quien le avisaron que tuviera cuidado de todas sus sinvergüencerías porque por la zona andaba de incógnito un inspector de gobierno, y eso lo adaptamos a México, usando todos los personajes de Los Supermachos.”
Alude que no compró los derechos de Gogol (Ucrania, marzo 31 de 1809-Moscú, marzo 4 de 1852) por ser del dominio público; pero al monero zamorano Rius, Arau sí lo buscó:
“Le contamos la idea y realizamos un contrato con él. Así que creamos el guión, en el cual el caricaturista no tuvo nada que ver, y lo presentamos al Banco Nacional Cinematográfico; como Rodolfo Echeverría era uno de nosotros, actor, y con el poder por su hermano Luis, financió la cinta. Nunca nos preguntó qué queríamos hacer, no hubo la menor censura, y contamos con un gran apoyo económico. Fuimos a Michoacán a rodarla.
“Estábamos un poco asustados porque era una película totalmente contra el sistema y Echeverría había demostrado que no era nada débil, más bien agresivo contra los que atacaban el sistema. La historia habla de la corrupción de los gobernantes y la falta de libertad de expresión. Lo curioso es que parece que el país no ha cambiado.”
–¿A Rius le gustó la película?
–Parece que no le gustó. Creo que no estuvo de acuerdo con el crédito que le dimos en el largometraje.
Y justifica:
“Lo que pasa es que en el cine tenemos protocolos en los créditos. El primero es el del director, luego el fotógrafo, en fin, y él no conocía eso. Pensó que se iba a llevar todo el crédito. Aparte que un filme se trabaja en equipo y como él laboraba solo, no poseía ese sentido de la colectividad. Entonces, por todos lados hablaba muy mal de la película y de mí. Pero yo nunca me ofendí porque lo entendí. Siempre le tuve y le tendré una enorme admiración porque fue un artista muy importante para la cultura popular mexicana.
“Luego de que se realizó la película, la cual tuvo éxito en México, Rius creó un número de Los supermachos con el tema del largometraje. A mí me encantaba la historieta, la compraba todas las semanas. En realidad nunca tuve amistad con Ruis, nada más era su admirador, como los millones que lo siguen.”
El mismo Arau interpretó en el largometraje a Juan Calzonzin. Héctor Ortega al periodista; Carmen Salinas a Doña Eme, Pancho Córdoba a Don Perpetuo del Rosal, Arturo Alegro a Chon Prieto y Mario García Harapos a El Lechuzo. Recapitula que no fue complicado trasladar a la pantalla grande a los personajes de Rius “porque eran geniales, basados en la realidad”. Y termina:
“Me encuentro consternado por su fallecimiento. Rius era un genio.”








