La Fundación Miguel Alemán, A. C. presentó una muy grata velada musical en la Biblioteca Mexicana de la propia Fundación, en la colonia Polanco. El evento anunciado, Nacho Méndez canta Cri-Cri para gente grande no pudo ser más gozoso, y no es que no pudieran entrar niños, de hecho asistieron algunos, sino que las canciones de Francisco Gabilondo Soler (1907-1990) Cri-Cri las conocen y disfrutan más la gente grande.
En una absurda época la SEP las quiso vetar, pero después siguieron cantándose en las escuelas desde pre escolar hasta secundaria. Y es que las canciones de Cri-Cri forman parte de nuestro patrimonio como mexicanos, de nuestra cultura, las llevamos en la sangre, y los niños de hoy deben conocerlas, cantarlas y disfrutarlas.
Francisco José Gabilondo Soler nació en Orizaba, Veracruz. Desde pequeño le interesó mucho aprender y estudiar pero en las montañas, en el bosque y en los libros más que en el salón de clase. Autodidacta, sin embargo en la escuela en Orizaba fue compañero de quien sería después gobernador de Veracruz y Presidente de México, Miguel Alemán Valdés (1900-1983).
Soler fue gran aficionado a la lectura y los idiomas y muy apegado a su abuela. Su pasión fue la astronomía. De joven practicó box, natación y hasta toreo bajo el seudónimo de El estudiante. A los 17 años viaja a Nueva Orleáns, y fascinado por los ritmos de jazz y otros géneros muy de moda decide orientar su impulso creador hacia la música y la composición. Aprende a tocar piano con una pianola de Orizaba. Al principio compone canciones humorísticas, imita cantantes de moda y hace chistes; un comediante del piano.
Ya en la Ciudad de México en 1934, pide una oportunidad a don Emilio Azcárraga Vidaurreta, y el 15 de octubre de ese año canta en la XEW “El chorrito”, “Bombón I” y “El ropero” (de su propia autoría), acompañándose él mismo al piano. Fue una transmisión de quince minutos carente de comerciales patrocinadores. No había nacido aún el personaje de Cri-Cri, e inició así un programa de radio que se mantuvo casi 27 años al aire, cuando todos auguraban que duraría pocas semanas. Cuando a los pocos días de su inicio decidieron cortar la transmisión, llegaron a la XEW centenares de cartas de niños que seguían lealmente la transmisión, tenía mucho auditorio infantil.
Francisco Gabilondo Soler fue siempre el intérprete idóneo de sus propias canciones, con su voz natural carente de cualquier petulancia operística o de la “colocación” propia de los cantantes impostados, por lo que la voz e interpretación de Nacho Méndez (1939) no podía ser más apta.
Méndez es un muy solvente músico, pianista, compositor, comediante y conductor. Estrenó su recital de Cri-Cri en 2004 en el Teatro de La Ciudad y lo ha presentado en muchos escenarios, incluso lo grabó en CD. En esta ocasión interpretó “Bombón I”, “Los Cochinitos” “La Muñeca fea”, “La Patita” “Negrito bailarín”, una poco conocida pero encantadora y bellísima “Solfeo de los patos”, además de “Negrita Cucurumbé”, “El Ropero”, “El ratón vaquero,” entre otras, hasta completar 15.
Las canciones fueron interpretadas con acompañamiento grabado en arreglos de Nacho Méndez. En “El gato de Barrio” se escuchó la voz de Cri- Crí cantando la melodía principal mientras Nacho Méndez cantó una segunda voz.








