Texcoco, EDOMEX.- Salsipuedes (2004) se escenificó el pasado fin de semana en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, hermosísimo teatro ubicado en este municipio. Resultó ser el estreno en México y en Latinoamérica de esta comedia de enredos, tercera ópera del compositor mexicano Daniel Catán (1949- 2011).
Cantada en español, fue estrenada mundialmente en Houston, Texas, y se ha montado también en Europa. Catán es autor también de la música de la telenovela histórica El vuelo del águila. Salsipuedes estuvo dirigida por el maestro Rodrigo Macías, estupendo director, fiel creyente en la música de Catán y muy comprometido con la ópera y con los compositores latinos.
El abuelo de Catán viajó de Estambul a Cuba a principios del siglo XX, donde nació su hijo; vivieron muchos años ahí. Más tarde emigraron a México, lugar de nacimiento de Daniel, quien estudió composición durante 12 años en Inglaterra, después en México y finalmente en Estados Unidos.
Catán escribió en un breve ensayo sobre Salsipuedes:
¡Cuánta influencia ha tenido Cuba en mi vida y cuánto me ha inspirado a través de los años!, llenándome de pasión por los barcos y los viajes. Salsipuedes es un lugar mágico. Sin duda mi música ha estado muy influenciada por la música cubana.
Los barcos que llegaron a Cuba provenientes de Europa, Oriente Medio y África trajeron tres grandes culturas que convergieron y se mezclaron en la isla, costumbres, comida, religión, y música; las armonías europeas, los cantos del medio oriente con sus melismas y los ritmos africanos se mezclaban produciendo una receta musical quizá caótica, cuyo resultado fue una música fresca, original, compleja; nuevas combinaciones rítmico-musicales cuyo centro esencial era la danza y el ritmo.
Es justamente en los años cuarenta y cincuenta –cuando nace Catán—cuando se produce un gran auge de música cubana en México y Estados Unidos. De ahí que toda esta divertida ópera está compuesta con tropicales ritmos cubanos y caribeños, como la salsa. Curiosamente en la orquestación sólo hay alientos, percusiones, arpa, violoncellos y contrabajos; ni violines ni violas.
Salsipuedes es una isla donde un dictador gobierna un pueblo oprimido. Una historia de amor, guerra y anchoas, donde vemos los enredos: dos parejas de recién casados que por un error se ven separadas; los maridos quedan atrapados en una travesía en alta mar, a bordo de un barco que suministra provisiones clandestinamente a la Alemania nazi, mientras las esposas, en una isla, los buscan desesperadamente. Al tiempo que el dictador hace de las suyas. El libreto es del ya fallecido escritor cubano Eliseo Alberto y del reconocido mexicano Francisco Hinojosa.
En este montaje, el reparto estuvo integrado sólo por jóvenes mexicanos (a diferencia de Houston, donde sólo había dos hispanoparlantes). Cantaron Genaro Sulvarán, Dante Alcalá, Alan Pingarrón, Jéssika Arévalo, Ligia Cedillo, Omar Lara y Darenka Chávez, entre otros. Participó también el grupo dancístico Yuka.
La puesta en escena estuvo a cargo del talentoso director Iván Ávila, y constituye su primera incursión en ópera. Su puesta fue muy alegremente latinoamericana.








