“No tengo ambición de poder económico ni político”

Lino Korrodi, quien le allanó el camino a Vicente Fox para llegar a Los Pinos gracias al cuantioso –y no siempre claro– financiamiento obtenido mediante la figura de Amigos de Fox, ahora quiere ser amigo de Andrés Manuel López Obrador. Jura que no lo mueve la ambición de poder político ni económico, pero no descarta poner al servicio de Morena su experiencia financiera y de relaciones empresariales. En entrevista con Proceso, Korrodi toma revancha y acusa de corrupto e inepto al guanajuatense que lo abandonó en momentos críticos.

El abrazo de Andrés Manuel López Obrador y Lino Korrodi fue breve, pero consumó el compromiso.­

–Me da mucho gusto que estés comprometido conmigo.

–Por supuesto, Andrés Manuel, cuenta conmigo si soy necesario.

Son las únicas palabras que han cruzado hasta ahora el líder de Morena y el operador financiero de los Amigos de Fox, la estructura paralela al PAN mediante la cual Vicente Fox sustentó ilegalmente su proyecto presidencial, que triunfó en 2000.

“No tengo ambición de poder político ni mucho menos económico, lo juro”, asegura Korrodi, quien ofrece a López Obrador su aportación como ciudadano, pero tampoco descarta colaborar con su experiencia financiera y de relaciones empresariales: “Las cosas se dan naturales”, dice.

La adhesión pública de Korrodi a López Obrador, el sábado 8, durante la firma del Acuerdo Político de Unidad, en Hermosillo, la concibió Alfonso Durazo, exsecretario particular de Luis Donaldo Colosio y de Fox como presidente, quien asegura que no lo consultó previamente con el líder de Morena, y levantó polvareda entre los prosélitos y malquerientes de éste.

El expresidente Fox descalificó a los dos: “Dios los hace y ellos se juntan. Juntando ambos aún suma cero. Ignorancia-ineptitud sólo produce más de lo mismo”.

La referencia de Fox a dos características asociadas con él, ignorancia e ineptitud, hace que Korrodi sonría y mueva la cabeza. “Me da tristeza en qué ha terminado”, dice de quien se hizo amigo hace medio siglo, en 1967, y con quien rompió en 2004 por abandonarlo mientras era investigado por el IFE.

“Fox está envenenado y con problemas de inestabilidad emocional. Desafortunadamente sólo salpica estiércol. Su comportamiento es patológico”, enjuicia Korrodi, quien también acusa al expresidente de traidor, “huevón”, amargado y enriquecido por la corrupción conjunta con Marta Sahagún, su esposa y los hijos de ésta.

–¿Cuándo fue la última vez que vio a Fox?

–A finales de noviembre de 2004. Me preguntó cómo iba el caso de los Amigos de Fox. Le dije: “Vamos adelante, pero no gracias a ti. Tú no has hecho nada para terminar con la bronca”. Y le dije: “Me han comentado algunos empresarios que con el juicio de desafuero a Andrés Manuel le estás levantando el rating”. Y me respondió: “Dile a tus amiguitos empresarios que lo voy a meter a la cárcel para que no sea candidato”.

Estaba en curso el proceso de desafuero de López Obrador como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, que se materializó en abril de 2005. Aunque Fox no lo encarceló, por la presión social, el hecho marcó la contienda presidencial, que oficialmente ganó Felipe Calderón en 2006.

–Fox logró su objetivo: no dejar que ganara López Obrador.

–Sí, pero no ganó Felipe, Felipe no ganó. ¿Quién operaba desde Los Pinos todo el apoyo, toda la comunicación con el PAN? Rodolfo El Negro Elizondo. Los empresarios se coludieron ahí, como lo vimos de manera tan vulgar y tan ramplona de apoyo para que Andrés Manuel no quedara.

Korrodi revela que, tras las elecciones, para la toma de posesión de Calderón se repartió mucho dinero: “Yo sé por buena fuente que el hermano de Juan Camilo Mouriño, Carlos, le llevaba bolsas de lana para que pudiera pagar todo el favor para que tomara posesión Felipe”.

–¿Dinero de los Mouriño?

–No, dinero de empresarios y de gente que contribuyó con todo para que Andrés Manuel no llegara.

Carlos Mouriño Atánez fue coordinador de los Amigos de Fox en el sureste del país, y platicó con él tras la muerte de su hijo Juan Camilo, en 2008. “Obviamente sé que llevaban las bolsas de lana para entregarle a toda la gente con la que Calderón hizo arreglos para que hicieran todo para que tomara posesión”.

En entrevista con el reportero, la tarde del lunes 10, en su departamento de las Lomas de Chapultepec, Korrodi acusa a Fox de corromperse desde la Presidencia, haciendo negocios con su esposa y los hijos de ésta.

Amigo de Fox desde 1967, cuando trabajaron juntos en la Coca-Cola, Korrodi vio evolucionar la fortuna de Fox mediante su rancho en Guanajuato: “Tenía su parcelita con su estanque ahí, no la albercota, el lago que tiene ahora, no los búngalos de ahora. No, para nada”.

–¿Hizo ese patrimonio con su sueldo de presidente?

–No, no, no, por favor. ¡Por supuesto que no!

–¿Se corrompió?

–Sí. Fue cómplice con Marta Sahagún y con sus hijos.

–¿Hay evidencias de que usó la Presidencia para hacer dinero?

–Hubo comités en el Congreso para investigar toda la corrupción de Marta y de los hijos de Marta. Ahí están las evidencias. Ese monumento faraónico que es el rancho es el símbolo de esa riqueza tan brutal hecha en seis años. ¡Ahí está! ¡Esa es la demostración más fehaciente de qué manera una persona puede enriquecerse brutalmente!

Korrodi conoció a Fox “cuando no tenía nada”, sobre todo cuando salió de la Coca-Cola: “Fue un reverendo fracaso como empresario. A mí me pedía a veces para la raya, porque no tenía ni para eso. Ya en la campaña, como no tenía para la servidumbre, tuvimos que asignarle un sueldo de Amigos de Fox. Y como candidato fue excelente, plural, abierto. Pero ya como presidente fue un desastre”.

Insiste: “Fox era una gente muy honesta, con valores familiares. ¿Explícame tú por qué ese cambio tan radical cuando llega a Los Pinos con Marta, con su familia, y comienza a sufrir una transformación?

–Explíquelo usted. ¿Fue por Marta?

–Marta operaba y Fox obviamente avalaba, pero entraba también a arreglar los negocios.

Fox: sinónimo de fracaso

Korrodi la ha pasado mal desde que hace dos décadas, el 6 de julio de 1997, estuvo al lado de Fox cuando anunció que buscaría la candidatura presidencial del PAN, siendo gobernador de Guanajuato, y luego de que ganó el máximo cargo del país.

A raíz de una queja del PRI ante el IFE por financiamiento ilegal de la campaña de 2000, en el que también incurrió éste mediante el Pemexgate –500 millones de pesos de Pemex transferidos a la campaña del candidato perdedor, Francisco Labastida–, el tamaulipeco fue sometido a investigación.

Pero antes de eso, tras el triunfo de Fox, era visto con admiración por su cercanía y sus relaciones con los proveedores de recursos: “Me decían el Raúl Salinas, el que iba a ser secretario de Hacienda, secretario de Economía, secretario de Turismo”.

Pero él nunca quiso un puesto, sino seguir siendo el enlace con los empresarios para que Fox cumpliera sus compromisos: “Y él mismo decía: ‘Aquí está Lino y Lino se va encargar de tenerme aterrizado y va a armar las reuniones en Los Pinos’. Así fue al principio y luego me pedía que las hiciera cada 15 días, luego cada mes y finalmente desaparecieron. Así de sencillo”.

–¿Y qué le dicen esos empresarios de Fox?

–Que fue un fracaso, que traicionó a los ciudadanos, que traicionó a la gente. Sus opiniones van en ese sentido. La mayoría termina diciendo que Fox fue un fracaso, que no cumplió nada de lo que prometió y lo que hubo fue mucha corrupción.

En los propios Amigos de Fox, dice, hubo actos de deshonestidad, y revela uno de ellos: el coordinador en la Ciudad de México, Jordy Herrera –quien fue secretario de Energía con Calderón–, fue investigado por “un faltante de 350 mil pesos”.

Reacio a dar detalles, Korrodi dice que el banquero Roberto Hernández fue clave en el financiamiento de Fox, de quien fue compañero en la Universidad Iberoamericana. Aunque en 1991, cuando fue candidato a gobernador, se los negó inicialmente –“no te puedo ayudar porque yo tengo un compromiso con el PRI”–, lo hizo a través de un tercero.

“Pero en la presidencial sí participó bastante. Fue Roberto el que tomó la decisión, junto con Manuel Medina Mora (director general de Grupo Financiero Banamex-Accival), de operar”.

–¿Qué se operó?

–El financiamiento.

El magnate Alberto Bailleres, dueño del Instituto Tecnológico Autónomo de México, fue otro de los principales impulsores de Fox, aunque no registra ninguna aportación económica. “Fue tres ocasiones con él a su oficina para ver de qué manera lo apoyaba y ahora no recuerdo que se hubiera concretado un apoyo con él”.

Reiteradamente Korrodi se niega a identificar específicamente a todos los empresarios que financiaron a Fox y si también hubo recursos del extranjero, que el IFE no investigó, pero recuerda que el PAN, con Luis Felipe Bravo Mena y Diego Fernández de Cevallos, no lo respaldaron.

Justamente por la falta de respaldo de Fox con los Amigos de Fox es que Korrodi rompió definitivamente con él: “Fue cuando empezó toda la linchazón (sic) en contra mía y además era obvio que la estaban moviendo desde dentro del gobierno y del PAN. En Los Pinos, en la cabaña, me decía que no saliera a defender, y yo le decía que sí”.

–¿Por qué?

–A Fox le dio hueva, no tuvo el carácter ni la determinación de poner las cosas en su lugar. Esa fue la falla de Fox también: traicionó a la gente, a Amigos de Fox. Con eso termina este gran proyecto.

“Es una gente que no le tiene lealtad a nada, a nada, a nada, a nada. Se convirtió en un ser humano pequeñito que anda vociferando por todos lados, con el ánimo de que le den espacios en los medios.”

–¿Qué expresa el tuit de Fox sobre
usted?

–Puro rencor.

Tragedia para sí mismo

En su libro Me la jugué. El verdadero amigo de Fox (2004), Korrodi da su versión del caso del financiamiento de la campaña de 2000, pero también cuenta la génesis de su amistad con Fox y hace una sola mención a López Obrador.

“Así es como mi universo de relaciones se amplió y, en ese mundo de la grilla, conocí a personajes a los que veía con un respeto que no me inspiraban los priistas: Porfirio Muñoz Ledo, Rodolfo Elizondo, Andrés Manuel López Obrador, Jorge G. Castañeda…”

Pero ahora fue Alfonso Durazo, dirigente de Morena en Sonora, quien acercó a Korrodi con López Obrador. El primer contacto, sólo visual, fue en un encuentro de éste con migrantes en Phoenix, Arizona, el 7 de abril. Ni se saludaron, porque Lino pronto se retiró por una urgencia.

“Yo dije: ‘Aquí hay algo de valor’”, recuerda Korrodi, quien más tarde se reportó a una llamada de Durazo. “Oye, fíjate que traté de comunicarme más contigo, porque a Andrés Manuel le dio mucho gusto que vinieras y te quería saludar y platicar contigo”.

Y quedaron de verse en otro acto organizado por Durazo, en Hermosillo, el único estado que faltaba para la firma del Acuerdo Político de Unidad. Y ahí lo hizo, pese a que no es sonorense, sino de Tamaulipas. Lo presentó como “empresario mexicano preocupado por la pobreza, la desigualdad, y por impulsar el cambio democrático en nuestro país”.

Durazo niega que haya consultado con López Obrador: “Fue una decisión estrictamente personal, mía, no consultada con Andrés Manuel, como no consulté con ninguno de los firmantes. Hubo aplausos y ni un solo chiflido ni un solo sombrerazo”.

–¿Qué dijo después López Obrador? –se le pregunta a Durazo.

–No hizo referencia específicamente a la presencia de Lino. Se hizo una valoración general del evento, expresando su satisfacción por los términos en los que se había llevado a cabo. No hubo específicamente ninguna mención de Lino, pero sí en el caso de Phoenix mencionó que le pareció interesante que Lino estuviera en ese evento.

Recuerda que López Obrador invariablemente ha expresado la convocatoria a todos los ciudadanos del más diverso tipo político e ideológico a sumarse al proyecto de cambio que impulsa Morena.

“En ese sentido, yo me sentí con la posibilidad abierta de incorporar a Lino, conociendo su buena fe. Es un tipo de buena fe, de una gran calidad humana y abierto, harto, como millones de mexicanos, y deseoso de encontrar un espacio a donde sumar su esfuerzo, su aportación política para lograr un cambio de fondo en el país.”

–No pasa inadvertido que habría reacciones negativas, entre ellas la de Jaime Cárdenas.

–Sí, no me pasó inadvertido, y entiendo la reacción de Jaime, pero regreso a lo que decía: creo en el derecho de las personas a corregir decisiones equivocadas e incluso de llegar al extremo de reinventarse. Lino pagó las consecuencias de su participación en los Amigos de Fox, en la parte financiera, y creo que tiene derecho no sólo a una segunda oportunidad, sino a reinventarse si es su decisión.

–¿Qué opina de lo que Fox dijo de Korrodi y López Obrador?

–Fox no tiene autoridad moral para expresar un juicio sobre nadie que lo cuestione, puesto que es el causante del desencanto de millones de mexicanos. Millones de mexicanos creímos en Fox y terminamos decepcionados.

“Fox se ha convertido en una tragedia para él mismo. Es el causante de las mayores críticas hacia él y carece de autoridad moral para cuestionar a una persona de buena fe, como Lino Korrodi.”