Señor director:
En 2015 la constructora Nipasa, S.A. de C.V., empezó a construir un edificio que será de ocho pisos y dos sótanos en Zacatecas 3, colonia Roma (Ciudad de México).
El proceso fue lento y desagradable (demasiado ruido, horarios de trabajo que abarcan noche y día en toda la semana, incluyendo sábados y domingos).
En la madrugada y amanecer del día 26 de mayo, en el inmueble aledaño (Zacatecas 9, donde habitan seis familias y hay un local) los inquilinos se aterrorizaron al ver las terribles grietas que habían aparecido en sus departamentos (especialmente los que se encuentran colindantes a la construcción de Zacatecas 3). Algunos no podían abrir las puertas, ventanas ni canceles, y se sentía una desproporcionada inclinación hacia la construcción, y es que la noche del 25 de mayo la constructora se dedicó a sacar agua hasta el amanecer, trabajando en sus sótanos.
A pesar de haber informado a la constructora y a su cliente –Tierra Fund S.A. de C.V.– hasta hoy sólo hemos recibido promesas de reparación y la petición de que firmáramos diversos documentos, ventajosos para ellos. Entre estos papeles están un poder para que a nombre y representación del propietario de Zacatecas 9 los constructores pudieran realizar trámites delegacionales y una autorización para que el propietario inyectara “una lechada de agua, bentonita y cemento” que buscaba estabilizar el subsuelo, aunque era casi un hecho que el drenaje se colapsaría. En un apartado de este documento el propietario debía firmar que exoneraba a la constructora de las consecuencias que dicha inyección trajera consigo, pues según la constructora el problema era que el drenaje era viejo y por supuesto se taparía con la inyección de la lechada.
Al no aceptar firmar ningún documento, el 14 de junio, alrededor de las 19:00 horas y a través de una notificación notarial, se nos hizo saber que Tierra Fund, S.A. de C.V., y la constructora Nipasa, S. A. de C.V., habían decidido hacer la inyección sin autorización del propietario ni la presentación de algún estudio. Este procedimiento se haría en el sótano de Zacatecas 3 y advertían de ciertas molestias para los inquilinos y posibles afectaciones, sin mencionar medidas en caso de que el inmueble colapsara.
El ingeniero Juan Ignacio Mancilla es el corresponsal en Seguridad en Estructural (según el dicho de Tierra Fund S.A. de C.V.) y fue quien determinó hacer la inyección de manera unilateral. Dicho individuo cuenta con diversos juicios de carácter civil por entes inmobiliarios, como cuando trabajó en Misho Residencial, S.A. de C.V., en 2016.
Estoy segura de que sólo la inmediata intervención de las autoridades y únicamente clausurando o suspendiendo la obra, la constructora Nipasa y su cliente Tierra Fund atenderán la solicitud de resarcir el daño y mitigar las posibles afectaciones que han causado y seguirán causando.
La construcción apenas ha llegado a nivel de calle y hacen falta ocho pisos más. Un inmueble antiguo y pequeño como Zacatecas 9 no se mantendrá en pie si la autoridad no nos apoya.
¿Debemos esperar a que el inmueble de Zacatecas 9 se colapse o haya alguna persona lastimada o muerta para poder detener la construcción de Zacatecas 3?
Atentamente:
Adriana Yarara Padilla Solórzano








