Ocho años del Centro Cultural Macario Matus

Dirigido por el cantautor oaxaqueño Feliciano Carrasco Regalado (Juchitán, 1972) y equipo, el Centro Cultural Macario Matus (Yo’o Za’a, en juchiteco) enfila a cumplir ocho años desde su fundación en la planta baja del Edificio Guanajuato de la Unidad Habitacional Tlatelolco, frente al Jardín Santiago y a unos pasos del Centro Cultural Universitario de la UNAM.

Creador de cinco álbumes, de los cuales destacan Cien Años. Andrés Henestrosa y Canto Zapoteca, Carrasco Regalado comenta que el objetivo de Yo’o Za’a es continuar difundiendo la cultura zapoteca a través de la impartición de cursos en esa lengua, poesía, pintura, grabado y talleres infantiles, y de constituir un lugar abierto para manifestaciones de obra gráfica, música y literatura.

“Surgió tras de haber fallecido el 6 de agosto de 2009 Macario Matus, notable periodista, escritor y poeta mexicano nacido en 1942, difusor de la cultura zapoteca y quien iba a ser su director original. Al Centro Cultural le pusimos así en su honor, a espaldas de la Plaza de las Tres Culturas.”

Recuerda Carrasco que Matus estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán, donde promovió el intercambio cultural entre artistas mexicanos, internacionales y de esa región de Oaxaca, durante una época de agitación política cuando Juchitán se convirtió en el primer municipio nacional ganado por la izquierda.

“Llevamos a cabo una serie de actividades culturales: conciertos, recitales de poesía, exhibiciones pictóricas y talleres de dibujo, grabado, gracias a la participación solidaria de artistas como Natalia Toledo e Irma Pineda, poeta en idioma diidxazá (zapoteco); o los lingüistas Vicente Marcial Cerqueda y Víctor Cata (poemario Nácasinu didxa: Sólo somos memoria), uno de los primeros maestros que dio clases de zapoteco allí.

“Al principio casi no teníamos público; pero conforme han venido pasando estos ocho años, la gran cantidad de artistas e intelectuales y profesores que vienen han ayudado a que nos conozca más la gente. Es un lugar donde caben poco menos de 80 personas, aunque cuando usamos la zona de afuera (como cuando vino el grupo de rock tzotzil Sak Tzevul, o Susana Harp), se amplía por utilizar parte del parque enfrente.”

–¿Cuentan con algún apoyo institucional?

–No. Somos independientes. Hay personas que a veces nos hacen algún obsequio que sea útil. Por ejemplo el amigo contador y paisano Juan Carlos Santiago, él nos arregló el baño entero. Hace poco nos donó un ventilador…

“También vendemos bebidas, y afuera tlayudas, garnachas y comida típica de la región, del istmo, particularmente Juchitán; mi señora madre (Candelaria Hernández Regalado) va de cuando en cuando al centro cultural, lleva pescado seco, horneado, puré que dan en las fiestas juchitecas, y platillos favoritos de allá como la iguana, para vender a los asistentes.”

La entrada es de 40 a 70 pesos dependiendo del espectáculo. Sábados y domingos son días de concierto y los jueves, “de palomazos” (https://es-la.facebook.com/ccmmatus).