El pasado fin de semana se presentó en vivo en el Auditorio Nacional la Orquesta Internacional de las Artes (OIA), compuesta por los mejores elementos de las orquestas de la ciudad, interpretando la fabulosa música completa de John Williams (N.Y., 1932) para la primer película de una de las series más queridas de la historia; Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001) dirigida por Chris Columbus.
Se trata de un filme fantástico, de aventuras, basado en el libro homónimo de J. K. Rowling. Es el primero en la serie cinematográfica de Harry Potter, un niño londinense que en su décimo primer cumpleaños descubre que es un mago, por lo cual es enviado al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. El libro se convirtió de inmediato en un éxito de ventas mundial, y la película, extraordinariamente fiel, en otro ícono del cine juvenil. Parte de su éxito se debe a la portentosa partitura sinfónica de Williams, que fue interpretada en vivo, mientras que en la pantalla Imax del Auditorio se proyectaba la película, íntegra con el audio de los efectos sonoros y las voces originales, mientras el sonido de la música emergía perfectamente microfoneada y mezclada de los casi 100 instrumentos de la orquesta dirigida por Jeffrey Schindler.
John Williams ha compuesto a lo largo de más de cincuenta años varias bandas sonoras inolvidables para cine y televisión como Tiburón, E. T. El Extraterrestre, Superman, la saga de la Guerra de las Galaxias, Indiana Jones, Parque Jurásico, La lista de Schindler, Memorias de una geisha, Inteligencia Artificial, entre muchas otras, lo que le ha valido el Óscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood en cinco ocasiones amen de cincuenta nominaciones. Todo lo cual lo convierte sin duda en el compositor más prolífico y reconocido de música para cine. De sus partituras, la que nos ocupa es de una calidad superior.
La lectura de Schindler y la OIA de la música de este filme fue muy cercana a la perfección, gracias a que el director sabía al dedillo su trabajo y los atrilistas eran de primer nivel. Cuando la ecuación es así el resultado no puede ser más que muy bueno.
Los fans de la película estuvieron de fiesta, gritando emocionados, coreando y festejando a la menor provocación, ataviados con sus capas de magos, varitas mágicas, sombreros, etc., en un espectáculo que se prolongó por más de tres horas y donde no vimos a nadie salirse a la mitad.
A la orquesta la hemos escuchado en otras ocasiones y poco a poco ha sabido colocarse como la sinfónica de altísimo nivel que es. Han participado en interpretaciones de ballet, ópera, música sinfónica, popular, tradicional, pop y jazz. Siempre bajo la mirada exigente de su fundador Robert Schwendeman.
Los promotores comentan para Proceso que la idea es presentar en el Auditorio Nacional dos conciertos anuales de distintos títulos, con este tipo de formato: filme y orquesta en vivo.








