El próximo año, por primera vez en la historia de los procesos electorales de México que ya abarcan dos siglos, los pueblos indígenas postularán a una representante para la Presidencia de la República.
A convocatoria del EZLN, el pasado 28 de mayo más de mil representantes de 58 pueblos indígenas, de los 62 del país, eligieron en asamblea a María de Jesús Patricio Martínez como candidata independiente y, al mismo tiempo, como vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).
“Vamos con miras participativas, no vamos por votos, vamos por la organización, vamos por desmantelar este sistema capitalista que está acabando con todos, no solamente con las comunidades, sino también gente de la ciudad. No para ser partícipes junto con los partidos, sino para que nosotros, a nuestros modos, a nuestros tiempos, como pueblos y con una mujer como vocera, llevemos la voz de los olvidados, de los que no han sido vistos”, dijo la representante indígena el jueves 15, en la Ciudad de México.
Ella, que nunca ha participado en la política partidista, fundó en 1992 el centro de salud Calli Tecolhuacateca Tochpan en su comunidad y fue oradora el 28 de marzo del 2001 en el Congreso de la Unión, cuando el EZLN llegó hasta la Ciudad de México. En esa ocasión hablaron también, por el Congreso Nacional Indígena (CNI), Juan Chávez y Adelfo Regino, mientras que por los zapatistas lo hicieron los comandantes Tacho, Zebedeo, David y Esther.
Ante los comentarios de que la candidatura independiente indígena fue lanzada para restarle votos a Andrés Manuel López Obrador, que comienzan a circular en las redes sociales, el exasesor del EZLN Gustavo Esteva comenta:
“Pensar que se van a movilizar todos los pueblos para poder fastidiar a López Obrador es pura paranoia. Pero que esto va a tener un efecto sobre López Obrador no hay duda, porque cada vez hay más gente que no cree en los partidos y sus candidatos.”
Nueva apuesta zapatista
La iniciativa de que la sociedad civil, en este caso los pueblos indígenas, se organicen para incidir en la vida nacional es la quinta propuesta de organización pacífica que lanzan los zapatistas desde 1994.
La primera fue en agosto de ese año, cuando realizaron la Convención Nacional Democrática; la segunda, el Movimiento de Liberación Nacional; la tercera el Frente Zapatista de Liberación Nacional; la cuarta el Congreso Nacional Indígena (CNI), que sí funcionó, y ahora esta candidatura indígena.
A partir del CNI, el EZLN ideó construir una forma de participar en un proceso electoral a pesar de que rechazaron participar en los comicios de 1994, 2000 y 2006 e incluso llegaron a quemar urnas en los pueblos que controlan.
Adelfo Regino, exasesor de EZLN para las negociaciones con el gobierno federal en los acuerdos de San Andrés Larrainzar, señala que la postulación de María de Jesús Patricio es un hecho histórico, porque desde que se creó el Estado mexicano hace más de 200 años una de las exigencias históricas que tienen los pueblos y comunidades indígenas es la participación en el contexto estatal y el nacional.
Licenciado en derecho, integrante de la Asociación de Servicios Mixes y fundador del Congreso Nacional Indígena, Adelfo Regino fue también secretario técnico del Consejo Consultivo de Pueblos Indígenas en el gobierno de Gabino Cué en Oaxaca
Destaca que desde la primera Constitución en 1824, pasando por la de 1857 y la de 1917, no hay ninguna referencia al derecho de los pueblos indígenas a participar en las decisiones de la vida nacional.
“La población en México era mayoritariamente indígena y en la Constitución de 1857 la única referencia es para facultar al Congreso de la Unión para hacer tratados con tribus de indios, similar a lo que había acontecido en Estados Unidos, donde se habían celebrado algunos tratados y a partir de eso se crearon las reservas indias”, señala el abogado mixe.
Tras la presencia histórica de Benito Juárez, el indio zapoteca de Guelatao que fue gobernador de Oaxaca, encabezó el movimiento de la Reforma y fue varias veces presidente de la República, Regino destaca:
“Una forma de entender este anuncio de Mary Chuy como vocera indígena y candidata presidencial es, sin duda, como este grito de democracia, participación, de reconocimiento que a lo largo de la historia han hecho los pueblos indígenas en el contexto del Estado y de la sociedad mexicana.”
Hacia 2018
Gustavo Esteva, cofundador del Centro de Encuentros y Diálogos Interculturales (CEDI) en Oaxaca y también asesor del EZLN en la mesa de diálogo con el gobierno federal en San Andrés Larrainzar, señala que la participación de los pueblos indígenas en la elección presidencial será lo más novedoso del proceso electoral de 2018, porque se va demostrar que es un circo y que no se toman en cuenta los problemas de la gente.
“También se va a demostrar que en lugar de la subordinación se pueden constituir alternativas de gobierno sin pasar por los partidos políticos, por las urnas y por las armas”, asegura el fundador de la Universidad de la Tierra en Oaxaca.
En cuanto a la forma de participación de la vocera del CIG, indica que lo hará presentando los puntos de vista de los pueblos, sus problemas que no están en la agenda de ningún candidato, y también los de otros grupos sociales.
“Una vez que se decida si se registra, realizará una campaña muy distinta con eventos donde habrá una discusión pública, democrática, de los asuntos que interesan a todos, no sólo a los pueblos indígenas. No será una venta de promesas porque no van por los aparatos, no tratan de conquistar esos aparatos podridos, lo que todos están peleando por ganar. Ellos dicen: no los queremos, no nos interesa ocupar esos puestos, esos aparatos podridos”, reitera Esteva.
Por su parte, Adelfo Regino prevé que esas formas de participación se irán despejando en el camino y habrá un proceso formal cuando sea el momento. “Lo que veo con mucha claridad en esta iniciativa que lanza el Congreso Nacional Indígena en vinculación con el zapatismo, es volver a articular, organizar y crear espacios de diálogo y de coordinación entre los diversos pueblos indígenas del país y también de la sociedad en su conjunto”, precisa.
Adelfo Regino considera que la determinación de los pueblos indígenas de participar a su manera en el proceso electoral de 2018 expresa claramente su desconfianza en los partidos políticos. Por eso, señala, en Oaxaca han luchado por el reconocimiento de mecanismos de participación específicos de los pueblos indígenas, basados en las asambleas para la elección de las autoridades comunitarias.
Destaca que actualmente los partidos políticos no pueden entrar a hacer campañas en 47 de los 57 municipios indígenas de Oaxaca, y que en la reforma constitucional de Oaxaca que se aprobó el 30 de junio de 2015 se estableció la figura de las candidaturas independientes indígenas, que serán establecidas a través de mecanismos democráticos propios.
–De cualquier manera es una irrupción de los pueblos indígenas en las elecciones presidenciales –comenta el reportero.
–Sí, es una iniciativa inédita en muchos sentidos. Tocará a los pueblos indígenas del país valorarla, reflexionar y en su caso respaldarla. Esa es la tarea que viene y lo importante que tenemos que valorar todos los mexicanos es que se trata de una iniciativa legítima, democrática, que merece todo el respeto y reconocimiento. Ahora habrá que esperar la voz de los pueblos, la voz de la sociedad, para que pueda consolidarse y concretarse.
–¿Eso será lo novedoso del proceso electoral de 2018?
–Sin duda. Es una luz en medio de esta desconfianza, de este encono, de este cuestionamiento a un sistema de partidos que lamentablemente ha dejado mucho que desear. Es una luz que habrá que mantener viva.
“La campaña que hará Mary Chuy será muy distinta, será parte de esta diversidad de formas y de colores que hay en el movimiento indígena. Se verá este arcoiris indígena que es parte de nuestro país, más que la parafernalia de los actos partidistas con templetes, porras y gorras. Será algo distinto, más auténtico, de los pueblos indígenas.”
El espejo latinoamericano
La iniciativa electoral del CNI y del zapatismo es para Gustavo Esteva y Adelfo Regino una muestra de que la lucha de los pueblos indígenas de México participa en un movimiento continental de las comunidades autóctonas por la defensa de la tierra.
“Ese llamado por la vida que hizo Mary Chuy es contra las miles de muertes y la violencia que hay en México”, apunta Esteva, y resalta que los pueblos indígenas de todo el continente están defendiendo sus tierras contra los poderes trasnacionales.
A su vez, Adelfo Regino cita como ejemplos de esa lucha indígena la llegada al poder de Evo Morales en Bolivia, y los casos de Ecuador, donde “hay un movimiento indígena que ha estado participando en los últimos años en procesos electorales incluso con candidatos a la Presidencia”, y Nicaragua, donde “hay una organización política indígena llamada Yakama, cuya participación se dio al margen de los partidos políticos y así se resolvió ante la CIDH”.








