Tras “Bantú”, una opción para las gorilas “Chencha” y “Faustina”

Tras el trágico deceso de Bantú el año pasado en el Zoológico de Chapultepec, las posibilidades de reproducción de las gorilas Chencha y Faustina del Zoológico de Guadalajara son al día de hoy nulas.

En parte por la modificación aprobada en 2006 al artículo 55 BIS de la Ley General de Vida Silvestre, que propuso el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), donde se prohíbe la importación, exportación y reexportación de mamíferos marinos y primates.

Pero a decir de Luis Soto, Médico Veterinario Zootecnista (MVZ) del Zoológico de Guadalajara, Jalisco, y encargado del cuidado de Chencha, de 32 años, y Faustina, de 23, madre e hija respectivamente, previo al intento de apareamiento con Bantú se analizaron propuestas de zoológicos del extranjero, principalmente Estados Unidos y Europa, y expresó a Proceso que pese a la actual reestricción de importar y exportar primates se puede apelar a “la excepción” de aquellos destinados a la investigación científica.

Explicó que tras siete años de papeleo entre el Zoológico de Chapultepec y Guadalajara, este último podría reabrir la opción de otorgar a Chencha y Faustina la posibilidad reproductiva.

“Desafortunadamente, si no todas, la mayoria de las esperanzas estaban puestas en Bantú, y aunque de momento no está decidido el paso siguiente, el artículo 55 Bis de la Ley General de visa Silvestre (LGVS) establece una excepción siempre y cuando haya propósitos científicos, y estamos analizando las posibilidades, pues hay un interés no sólo nuestro sino de Estados Unidos y países de Europa para que las gorilas formen parte de sus programas reproductivos, pues sus genes son muy valiosos ya que no están representadas genéticamente en ningún grupo.

“Incluso previo a Bantú había un macho listo para venir desde Francia, pero precisamente la complejidad de regulación de exportación nos hizo pensar en Bantú. Ahora no nos queda otra opción que mirar hacia afuera con todo y los obstáculos a futuro, las mismas instituciones ven de fuera mucha zozobra conforme  a las prohibiciones que se han estado dando.”

“Arila”

El caso de Arila, del Zoológico de Zacango, Estado de México, es otro, pues a diferencia de Chencha y Faustina, la primera sí logró convivir con Bantú entre 2005 y 2010, pero simplemente “no hubo química”.

Al respecto Anna Sofía Manzur, directora  general de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf) del Estado de México, del cual depende Zacango, explicó en entrevista –previo a la veda electoral, adujo–  el caso de Arila:

“Cuando llegó a México en 1986 lo hizo proveniente de un Zoológico de España. Teníamos un macho, King, y estuvo viviendo con él hasta 1994, pero no hubo reproducción.

“Y desde ahí siempre estuvo solita, se acostumbró a la convivencia humana, se intentó una nueva reproducción con Bantú, se fue al Zoológico de Chapultepec pero al llegar ahí se encontró con un gorila grande, imponente y territorial. No se acoplaron en parte porque Arila no sabía qué hacer, cómo reproducirse… cuando él se quería acercar y montarla ella simplemente se espantaba. Bantú terminó desesperándose, hubo conflictos y finalmente en 2010 Arila regresó a Zacango.”

La gorila tiene actualmente 36 años, y sus posibilidades reproductivas son nulas. A decir de Manzur, ese fue el segundo y último intento.

Explicó que parte de la labor de Zacango es de espacio de conservación animal y liberación de fauna:

“Creemos que los zoológicos modernos deben existir, estar en constante modernización, tratamos de mantener los protocolos e invertir en capacitaciòn de manera constante, promover la educación, conservación, y apoyar el rescate animal.”