La corresponsal de Proceso en París redactaba esta crónica sobre la importante muestra que el Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos, Francia, dedica a la historia de Beau Geste Press, editorial de libros artísticos creada en Inglaterra en 1971 por Felipe Ehrenberg, cuando se supo del fallecimiento del artista el martes 16 de mayo. Crónica-conversación sobre esta experiencia insólita con el creador del colectivo Proceso Pentágono en los sesenta, y con la curadora Alice Motard.
Cruenta vuelta de la vida que convierte una
reseña de exposición en homenaje póstumo…
PARÍS/BURDEOS, FRANCIA.– “¿La muerte? ¡Llevo años caminando con ella en el hombro!”, se burla Felipe Ehrenberg. “¡Toreo a dos cánceres y no me rindo!” Se ríe al tiempo que prende un cigarro.
Estamos sentados en la terraza del café Bullier, cita de generaciones de estudiantes en Montparnasse. Es el 1 de abril. Un sol tímido celebra la incipiente primavera y Felipe se declara profundamente feliz.
Motivo: el homenaje que rinde el afamado Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos a una de las grandes aventuras de su vida artística, la de la Editorial Beau Geste Press (BGP) que fundó en 1971 con su entonces esposa Martha Hellion en Clyst Hydon, una aldea del condado de Devon perdida en el suroeste de Inglaterra, a escasos kilómetros de la ciudad de Exeter.
“Beau Geste Press fue una etapa capital en nuestra vida y en la de todos los artistas –varios de ellos hoy internacionalmente reconocidos– que colaboraron con nosotros a lo largo de casi tres años. Ulises Carrión, por ejemplo, publicó sus dos primeros libros, Tras la poesía y Argumentos, en la casa de Langford Court South en la que vivíamos. En realidad, ocupábamos el ala sur de una hermosa mansión del siglo XVI de arquitectura tradicional con fachada entramada y techo de paja. La renta era irrisoria, comparada con la de un piso en Londres. Fue lo que nos decidió a mudarnos a Devon con Yael y Mathias, nuestros dos hijos.”
Activistas políticos, los Ehrenberg habían huido de la represión que siguió a la matanza de Tlatelolco y se habían autoexiliado en Gran Bretaña.
Durante su breve existencia, BGP publicó decenas de libros de poetas visuales, escritores neodadaístas, de artistas de la segunda generación del movimiento Fluxus, músicos, compositores, cineastas, performers, sin hablar de los ocho ejemplares de la revista Schmuck y de los memorables catálogos de Fluxshoe.
“Empezamos con nuestros propios trabajos –cuenta Ehrenberg–, pero muy pronto publicamos libros de artistas de todo el mundo. Eran tirajes de 200 a 500 ejemplares. Creamos una verdadera red de artistas internacionales con los cuales nos comunicábamos por correo postal. No teníamos computadoras ni internet, no existía wetransfer ni servicios de paquetería ultra-rápidos. Nos arreglamos con el correo postal y funcionó de maravilla. ¡Hicimos milagros!”
Se endereza. Pide un vaso de agua. Sus dedos tatuados juegan con su cigarro apagado.
“Fuimos pioneros –reivindica con orgullo–. Disponíamos de muy pocos medios al principio: un mimeógrafo y esténciles, pero eso no nos impidió crear una editorial totalmente autónoma. No dependíamos de nadie. Nos liberamos del sistema. Asumimos solos todas las etapas de producción, desde la concepción editorial hasta la distribución de los libros. Conquistamos nuestra libertad y saboreamos el gusto de hacer de cada uno de nuestros libros una obra de arte en sí”.
Mientras más fluyen los recuerdos más se anima Felipe Ehrenberg.
“Pero a mi juicio nuestro mayor logro fue haber convencido a los artistas de pasar una temporada con nosotros para ‘fabricar’ sus propios libros. Llegaron de todas partes, de Gran Bretaña por supuesto, pero también de Islandia, Holanda, Japón… Se involucraron en cada etapa de la producción y también en todas las tareas cotidianas de la casa. Tanto a nivel humano como a nivel artístico e intelectual fue fantástico, efervescente, enriquecido. Inventamos antes de la fecha lo que hoy se conoce como residencia de artistas. Por supuesto sobraron tensiones y conflictos. Pero así es la vida.”
Un momento de silencio. Un largo suspiro.
“Nunca entenderé porqué Beau Geste Press sigue sin tener el eco que merece en México. La Tate Gallery de Londres se apasionó tanto por nuestro trabajo que compró todos los archivos que habían quedado en manos de David Mayor, uno de los pilares de nuestra epopeya editorial… En México el MUAC adquirió gran parte de mis archivos. Pero allí se quedan nomás. No pasa nada…”
Mueca desilusionada. Nadie es profeta en su tierra.
Felipe intenta prender su cigarro apagado y sonríe de nuevo:
“Casi me caí de espalda cuando me contactó Alice Motard, curadora del Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos, para proponerme una exposición sobre BGP. Hacía años que soñaba con ese reconocimiento para nuestro trabajo colectivo pionero. El hecho de que la iniciativa viniera de Francia me conmovió hasta el tuétano. ¡De inmediato empecé a colaborar con Alice!”
Su oncólogo distó de compartir su entusiasmo.
“Me prohibió viajar. Habló de locura. Pero nada ni nadie pudo retenerme. Pedí que me aplicaran inyecciones y tomé el avión. Acabo de pasar una semana inolvidable en Burdeos. Ahora me puedo morir tranquilo. ¡Lo bailado no me lo quitara nadie!”, proclama entre desafiante y divertido.
La curadora
“Nunca pensé que Felipe Ehrenberg, Martha Hellion, David Mayor y Terry Wright, los cuatro pilares de Beau Geste Press que pudieron asistir a la inauguración de la muestra el pasado 1 de febrero, se iban a emocionar tanto”, comenta a la corresponsal Alice Motard, mientras empezamos a recorrer las amplias salas abovedadas del imponente Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos.
Es el 3 de mayo, a escasas dos semanas del fallecimiento del artista.
Ese fantástico cuarteto pasó muchas horas en la muestra. Hubo una que otra lágrima. Fue muy fuerte para ellos ver pasmados en las altas paredes del museo sus tres años de vida en Langford Court South y desplegadas todas las obras realizadas en ese tiempo. Nostalgia, ternura, emoción, pero nada de tristeza, confía la curadora.
“Por el contrario, a lo largo de la semana que pasaron con nosotros en el museo multiplicaron bromas y travesuras. Sobre todo Felipe. Desbordaban de energía. Se involucraron con una alegría contagiosa en la Journée d’Etude que habíamos organizado para presentar al público la historia y la importancia de Beau Geste Press.”
Según cuenta Alice Motard, ese día de estudio concluyó con un performance organizado por David Mayor:
“Antes de su show, David repartió hojas entre el público pidiendo a la gente que dibujara o escribiera lo que le pasaba por la cabeza. Al final del performance recogió las hojas. Luego, en los días siguientes nos lanzó a Martha, Felipe, Terry y al equipo del museo en la producción de una revista-recuerdo titulada The Beau Jesters Thank You All. La hicimos utilizando la técnica que habían usado en la época de Langford Court South. Me llamó la atención ver cómo de inmediato los cuatro recobraron su complicidad de antaño y su savoir faire… Ese taller les dio la oportunidad de platicar con el público por lo general joven, y apasionado por su experiencia.”
Alice Motard descubrió BGP mientras vivía en Londres, donde estudiaba historia del arte y seguía una formación curatorial.
“Un día me cayó en las manos un catálogo de Fluxshoe que me llamó la atención. Vi que había sido realizado y publicado por Beau Geste Press. Empecé a investigar. Muy pronto volví a toparme con Beau Geste en una muestra colectiva de artistas latinoamericanos en Londres en la que había obras de Ulises Carrión y fotos de performances de Felipe Ehrenberg.
“Aceleré mis investigaciones, que me llevaron a los archivos de la Tate Gallery, donde están conservados todos los documentos de BGP que pertenecían a David Mayor. En pocas horas de consulta me di cuenta que se trataba de una aventura editorial y artística sumamente precursora a la que decidí dedicar un libro. En realidad, más que un libro será una especie de catálogo razonado de toda la producción de Beau Geste Press.”
El 2 marzo de 2016 Alice Motard asumió el cargo de Curadora en Jefe del Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos. No vaciló un segundo, y la primera exposición que propuso a la dirección del museo –que suele realizar cada año muestras de libros artísticos– fue Beau Geste Press.
“Enfrentar la burocracia de los archivos de la Tate Gallery resultó una hazaña. Son demasiado estrictos. No me prestaron absolutamente nada porque se había vencido el plazo para pedir obras…”, denuncia la curadora.
“Pero no hay mal que por bien no venga –agrega filosóficamente–. Ese obstáculo me obligo a ponerme las pilas. Toqué a muchas puertas. Descubrí coleccionistas privados de Beau Geste que me prestaron obras, contacté a artistas que habían vivido y trabajado por temporadas en Langford Court South. Todos me facilitaron obras. Pude también contar con préstamos del MUAC que tiene los archivos de Felipe. Sin hablar de lo que me entregaron Martha, Felipe, Terry y David.”
El manifiesto
Una copia ampliada del manifiesto de Beau Geste Press cubre un alto panel en la mera entrada de la exposición. Lo lee la curadora:
Comunicado de duplicadores, impresores y artistas: nuestra prensa no es una empresa, es un estilo de vida.
Beau Geste Press produce libros de edición limitada, múltiples mimeografiados, libretas y folletos. Trabajamos en el marco gratificante de una empresa que no recibe subvención de nadie, por lo tanto con la sola presión de una sobrevivencia llena de sentido. Trabajamos en colaboración con los artistas…
“Aquí está sintetizado todo. Los Beau Geste multiplicaron textos sobre sus trabajos, su filosofía, su modo de ser. Lo cual me permitió dejarles la palabra: usé solamente sus textos para los paneles y carteles explicativos de la muestra”, confiesa mientras entramos en una pequeña antesala: fotos, dibujos, textos, libros, evocan la vida bucólica en Langford Court.
La curadora hace hincapié en uno de los primeros libros publicados por Beau Geste Press. Es una obra de teatro titulada Clues y firmada por David Mayor que pinta la vida cotidiana de la comunidad de artistas integrada por la familia Ehrenberg, el mismo David, Takako Saito y un poco más tarde por la artista estadunidense Carolee Schneemann y su compañero Anthony McCall.
“Esa obra singular me permitió entender el ambiente en la que vivían, sus relaciones. Felipe siempre insiste sobre el hecho de que Langford Court, aun cuando contaba con numerosos habitantes, nunca fue una comuna tipo hippy californiano. Siempre presenta su colectivo como una comunidad de artistas involucrados en un proyecto artístico común con trasfondo político: dar la espalda al sistema y contralar los medios de producción y de difusión de sus creaciones y textos.”
Alice Motard señala un folleto titulado Sight Seeing in Exter. Fue realizado por David Mayor y tiene una importancia capital en la gestación de la empresa.
Mayor era estudiante de doctorado en la Universidad de Exeter y había elegido la historia de Fluxus como tema de su tesis. Ese movimiento, que surgió en los años sesenta alrededor de George Maciunas, gran admirador del dadaísmo, abarcaba artes visuales, música y literatura, y cuestionaba de manera radical y con un humor corrosivo tanto el papel del artista como el rol del arte en la sociedad y el estatus de la obra artística. El director de tesis de Mayor le pidió que organizara una muestra sobre Fluxus en la universidad.
Fue en ese entonces que David Mayor inició su relación de Felipe y Martha, cuyo entusiasmo convirtió la muestra universitaria en un show itinerante que recorrió siete ciudades de Inglaterra bajo el nombre de Fluxshoe. Felipe asegura que el nombre original era Fluxshow, pero que a raíz de una metida de pata la “w” final se volvió “e”. Esa jugada del azar fascino a todo el mundo.
Un centenar de artistas acabaron participando en Fluxshoe, cada quien escogía una etapa de la gira del circo itinerante que más le convenía. Hubo conciertos asombrosos, muestras de obras conceptuales, performances atrevidos como el de Free Drink, Free Music, Free Sex, y miembros de la primera generación Fluxus como Yoko Ono o George Maciunas enviaron obras suyas, otros hicieron apariciones esporádicas.
Beau Geste Press realizó dos catálogos de Fluxshoe –hoy de antología–: uno antes del inicio de la gira del circo ambulante con obras de numerosos artistas de Fluxus, y otro producido una vez terminado el show, en el que BGP recopiló y entremezcló con su humor y su creatividad acostumbrados fotos de performances, conciertos, recortes de prensa y obras improvisadas en la marcha. Varios de los artistas de Fluxshoe pasaron temporadas en Langford Court y publicaron libros expuestos en la muestra.
El corazón de la exposición ocupa dos amplias salas.
“Es un espacio en el que privilegié la cronología –dice Alice Motard–. Mezclé fotos íntimas, documentos de trabajo, folletos de promoción de BGP, flyers para anunciar muestras, libros, fotos de acontecimientos culturales de los que participaron. Lo mezclé todo porque tal era la filosofía de Felipe y de todos los artistas que pasaron por Langford Court. Al igual que la primera generación Fluxus, la comunidad de Beau Geste buscaba borrar las fronteras entre el arte y la vida. Su estilo de vida ya era arte…”
Impresionan la profusión y la riqueza de los libros expuestos, realizados de manera casi artesanal, con materiales lo más heterogéneo, a base de collages, grabados, dibujos, fotos, pintura, origami… Muchos se pueden admirar en vitrinas, abiertos unos, cerrados otros para lucir sus portadas insólitas. Amplias pantallas están esparcidas por doquier y en ellas aparecen manos elegantes que hojean otros libros de Beau Geste Press resucitándolos al tiempo que infunden vida y dinamismo en toda la muestra.
Alice Motard camina hacia otra sala.
“Nos falta el capítulo de Schmuck. No fue fácil, pero logré conseguir los ocho números de esa revista fuera de lo común que publicó el equipo de Beau Geste. Los cuatro últimos números aún pueden encontrarse en librerías de publicaciones antiguas, pero los cuatro primeros son casi incunables”, insiste antes de precisar el origen del extraño nombre de la revista.
“Es una provocación más de BGP. Schmuck significa ‘pene’ en yidish, y tarado en argot norteamericano.”
A la inversa de la producción de los libros que fueron fabricados en Langford Camp por los mismos artistas, la revista Schmuck fue el fruto de un trabajo colectivo a distancia en colaboración con artistas dispersos en el mundo.
Explica Alice Motard:
“Beau Geste Press optó por enfocar escenas artísticas específicas en seis de sus ocho publicaciones. Empezó por una edición consagrada a Islandia, luego siguieron Hungría, Checoslovaquia, Francia, Alemania y Japón. Los artistas enviaban sus materiales por correo. Sospecho que en el caso de Checoslovaquia, país que se encontraban detrás de la llamada ‘cortina de hierro’, se buscó otro medio de transporte. Los artistas daban instrucciones más o menos precisas para la reproducción y utilización de sus obras.
“Pero los editores de Beau Geste Press disponían de un cierto margen de libertad para montar la revista e inclusive para interpretar las instrucciones. En realidad Schmuck fue un formidable trabajo colectivo transfronterizo que se burló inclusive de las limitaciones de contactos y de circulación de la información impuestas por la Guerra Fría.”
La última parte de la muestra es más técnica sin dejar de ser atractiva. En ella se exhiben todas las máquinas que usaron los integrantes de Beau Geste Press para realizar sus labores. Alice Motard se detiene un segundo ante un mimeógrafo llamado Beautiful Gestetner que Felipe y Martha usaron para sus primeros trabajos. Beau(tiful) Geste(tner) nace de la contracción de ese nombre.
Pero es también una referencia a la novela victoriana Beau Geste de Percival Christopher Wren, cuyo exotismo fascinaba a los residentes de Langford Court, enfatiza la curadora.
La estrella de la esa sala es sin duda la muy antigua Jardine Platen Press, la prensa en la que Terry Wright se inició como tipógrafo cuando tenía 15 años. Fue con ella que BGP realizó la mayor parte de su trabajo tipográfico.
Encontrada telefónicamente dos días después del fallecimiento de Felipe Ehrenberg, Alice Motard comenta que el Museo de Arte Contemporáneo de Bordeaux está de luto.
“Todos aquí seguimos oyendo la risa de Felipe que recorría las salas, los corredores y nuestras oficinas. Esa risa queda incrustada en las altas paredes de ladrillo del museo.”
Y después de unos segundos de silencio, Alice Motard insinúa:
“Felipe soñaba con llevar esa exposición a México. De parte nuestra no hay el mínimo problema. Todo está listo. La muestra puede viajar cuanto antes…”








