Fuera de la cárcel, luego de tres años de reclusión, José Manuel Mireles anunció que seguirá luchando por liberar a Michoacán del yugo del crimen organizado, aunque ahora lo hará sin armas. Su hija Briana, en entrevista con Proceso, pinta un cuadro desolador de Tepalcatepec, la tierra del cirujano recién liberado, donde la vida de su padre estaría en riesgo por la amenaza permanente de las bandas criminales, pero, sobre todo, dice ella, por la animadversión que tiene el gobierno hacia el hombre que organizó las autodefensas en su estado.
El viernes 12, una vez que José Manuel Mireles Valverde salió del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 4, en Tepic, Nayarit, el exjefe de las autodefensas armadas anunció que mantendrá su lucha, pero de manera pacífica.
En declaraciones que se difundieron el mismo día de su salida, Mireles precisó que estuvo preso por decir lo que pensaba, no por hacer las cosas que decía, y anunció que su lucha tendrá que continuar, pero sin armas:
“Si duré en una guerra dos años buscando justicia, yo la voy a seguir buscando toda mi vida, donde quiera que me encuentre, en el nivel que me encuentre, porque de qué nos sirve tener libertad con un mal gobierno o de qué nos sirve tener un buen gobierno que no tiene autoridad o, lo que es peor, de qué nos sirve tanta autoridad si no hay justicia.”
No obstante, el exjefe de las autodefensas michoacanas precisó que ya no será por la vía armada, como lo hizo esos dos años en los cuales comandó a las autodefensas, que en su mejor momento llegaron a estar integradas por 10 mil personas armadas en las zonas de Tierra Caliente, Purépecha y Costa.
“Hay que ver la forma de que la gente despierte de manera positiva para que no haya movimientos armados. Se puede utilizar la razón”, planteó el médico de Tepalcatepec, e indicó que ya había empezado este camino pacífico dando conferencias en las universidades y que esto lo iba a hacer en la de Harvard y otras, en California, de donde lo han invitado.
“Esa es la lucha que yo podría seguir dando; mi lucha social no ha terminado ni va a terminar nunca. Mi lucha armada ya no la voy a seguir, en mi pueblo ya no hay necesidad de eso. Yo ya hice mi trabajo como ciudadano mexicano, como ciudadano de Michoacán; ahora el trabajo les toca a ustedes y a las instituciones.
“Yo ya le dije al juez, el día que me leyó el auto de formal prisión: ‘Yo ya duré dos años buscando justicia, yo ya hice mi trabajo (…) usted haga el suyo, porque por gente como usted, que no hace su trabajo, la nación está en llamas’. Y esa es la verdad, eso ustedes lo saben.”
Mireles hizo un llamado a la ciudadanía para continuar con la organización y manifestarse ante todos los abusos de las autoridades. Se indignó porque no hubo manifestaciones permanentes y masivas ante el gasolinazo: “No despertó nadie, muy pocos gritaron y lo hicieron solos”.
Dijo que continuaría activo pero desarmado, aunque antes señaló que le urgía una revisión médica, pues durante su estancia en las prisiones de Sonora y Tepic había sufrido un infarto y tres preinfartos, además de que padece diabetes y molestias en la columna.
Los peligros
Virginia Mireles, su hermana, quien lo recibió afuera del penal, dijo ante los medios: “Es una felicidad saber que una persona tan querida como es mi hermano salga libre y, más que nada, sabiendo que fue injusto desde el momento de su detención; ya casi a tres años de estar preso es una gran noticia, una gran alegría saber que estará libre”.
Mireles no reveló a dónde se dirigía. Algunos miembros de su familia, como su hija Briana, o el exalcalde de Tepalcatepec, Guillermo Valencia, advierten del peligro de que el líder de las autodefensas michoacanas regrese a ese pueblo de Tierra Caliente a seguir la lucha contra los criminales que no han dejado de azotar la región.
Briana Mireles es la que más vio a su padre desde que fue detenido el 27 de junio de 2014, acusado de portación de armas y posesión de drogas.
En estos tres años la hija de Mireles incluso radicó un año en Sonora para estar cerca de su padre, encarcelado primero en ese estado, y cuidar la salud del cirujano. A últimas fechas siguió visitándolo en el Cefereso de Tepic; la última vez, dos semanas antes de su liberación bajo palabra.
Briana dice en entrevista que durante tres años le negaron a su padre la libertad y que ésta sólo se logró una vez que un grupo de michoacanos radicados en Estados Unidos envió una carta de denuncia a la ONU y una demanda al juez quinto de distrito radicado en Uruapan, exigiendo justicia para el doctor Mireles y los demás autodefensas presos.
–¿Corre peligro la vida de su padre si regresa a Tepalcatepec?
–Cada quien conoce lo que tiene en su casa y mi papá es necio, quiere regresar al pueblo. Mil veces le dije: ‘Prefiero tenerte encerrado y venir a verte cada mes, que ir a llevarte flores’.
–¿Usted ve que la situación es tan peligrosa en Tepalcatepec?
–Sí. En toda la zona hay mucho peligro, no sólo en Tepalcatepec. Hay guerra entre los mismos cárteles. Los Viagras, que una vez fueron autodefensas, están peleando contra otros que también fueron autodefensas. Ellos pueden involucrar a mi papá. Yo digo que no sería conveniente que fuera a Tepalcatepec, pero él sabrá…
–¿Habló en algún momento con su papá de que regresara a Tepalcatepec?
–Sí, hace 15 días que lo vi hablé con él, pero es muy terco y dijo que quería regresar a Tepalcatepec. Le dije que, por mí, lo dejaba (encerrado) uno o dos años, no por ser una mala hija o querer algo malo para él… pero no es lo mismo estar afuera de la cárcel que estar adentro.
Recuerda que en una de las últimas visitas a la cárcel de Nayarit, su padre le dijo que quería seguir la lucha, pero sin armas.
“Ahorita hay una lucha bajo el agua en la que todos debemos participar. En Tepalcatepec hay muchas enfermedades, hay niñas con 12 o 13 años con sida, hay un registro de papiloma muy grande en niñas de menos de 15 años. Entonces lo que mi papá me dijo es que quería luchar para mejorar las condiciones de salud del pueblo, la necesidad de cultura; porque la cultura que se maneja entre los jóvenes en el pueblo es la de drogarse y traer armas. Lo que quiere mi padre es meter cines y otras formas de diversión. Entonces me dijo que su lucha era cambiar esa cultura”.
Briana Mireles viven en Tepalcatepec y sabe lo que sucede en ese pueblo, del cual surgieron las autodefensas el 24 de febrero de 2013 para terminar con la violencia y el sojuzgamiento al que los tenían sometidos los Caballeros Templarios. “¿Para que sirvió la lucha si la cosa está peor que antes?”, dice Briana y pone como ejemplo los secuestros que siguen presentándose y las extorsiones en los comercios, principalmente donde se venden los alimentos básicos.
“En los últimos seis meses ha habido reportes de que llega gente a tomar fotos a los niños cuando salen de la escuela. Hace unos meses hubo el caso de un niño que se lo querían llevar, le pusieron un paño en la nariz pero alcanzó a gritar, salió toda la gente y dejaron al niño desmayado a media calle. Lo iban a secuestrar. Ese caso es del que supimos, pero hay muchos secuestros, robos y otras cosas que no se han denunciado. Se necesita dar seguridad al pueblo, porque las autoridades que están ahorita están robando de manera descarada.”
–La situación de antes, cuando estaban los Caballeros Templarios, en comparación con la actual, ¿es peor?
–Para mí está peor. Antes el kilo de carne estaba a 90 pesos. Cuando estaban los Caballeros Templarios subió a 120 pesos y ahorita está a 150. Entonces uno se pregunta: ¿la lucha para qué fue? No hay ninguna mejoría, los garrafones de agua se compraban a ocho pesos y ahora están en 13.
–¿Cree que para el gobierno su papá pueda resultar un peligro o una amenaza?
–Sí. El gobierno va a querer fregárselo, el gobierno es el primer enemigo de mi papá. En la zona, a las autodefensas que eran gente que estaba con mi papá, los mataron las autoridades. Eso está muy peligroso. Actualmente siguen abusos de las policías, por eso se hicieron los cárteles, por los abusos de los policías; los cárteles se hicieron por los niños a quienes les mataron a sus papás, a los que violaron a sus mamás y sus hermanas. Luego se hicieron autodefensas dizque para defender a la gente, pero después se portaron igual.
“Ahorita ya no hay para dónde irse. Todo el mundo necesita ser autodefensa para proteger sus propias casas. Por eso está complicado que se venga mi papá, porque no se puede confiar en nadie.”
Mismo infierno, distinto diablo
Por su parte, el expresidente municipal de Tepalcatepec, Guillermo Valencia, advierte que en Michoacán, pero sobre todo en la región de Tierra Caliente, la situación es muy peligrosa para que regrese Mireles. “Es el mismo infierno, pero con distinto diablo”, sentencia.
Valencia señala que en el pueblo de Mireles tres grupos criminales se disputan la plaza: el de los hermanos Farías –Juan José, El Abuelo, y Uriel, El Paisa–, Los Viagras y el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Advierte que, aunque hay menos muertos que en Apatzingán, Tepalcatepec está controlado por esos grupos que dominan a la población y deciden quién se queda o quién se tiene que ir.
“Pero como Mireles representa una amenaza, pues está en riesgo su vida. Para regresar necesitaría tener la aprobación, un salvoconducto del Abuelo Farías o de los otros grupos que tienen el poder en la región”, advierte.
Valencia dice que Michoacán está sumido en una crisis y pide a los gobiernos federal y estatal tomar las medidas pertinentes para brindarle seguridad al doctor Mireles, porque su vida “está en riesgo, pues es incómodo para muchos criminales.
“Hay gente que no lo quiere. Es una amenaza para los delincuentes que controlan Tepalcatepec y sin duda estará en riesgo. Hay muchos intereses que ha tocado y el gobierno tiene la obligación de protegerlo” dice en breve entrevista.
Valencia considera que ahora que está libre, Mireles será una piedra en el zapato para el presidente Enrique Peña Nieto y un personaje incómodo para el excomisionado Alfredo Castillo, quien lo mandó detener a petición de los mismos autodefensas con los que negociaba.
Prevé que Mireles podría volver a jugar un papel importante en el escenario político y social de Michoacán, pero no desde Tepalcatepec, sino desde la capital del estado, donde los grupos criminales de Tierra Caliente aún no tienen mucho poder o presencia.








