Tras 10 años, Toledo vuelve a exponer pintura

OAXACA, Oax.- A sus 76 años, el artista plástico Francisco Toledo rechaza compararse con los tres grandes exponentes del muralismo mexicano, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera, porque a ellos “les tocó un país que se estaba construyendo y a mí me tocó un país que se está destruyendo”.

Antes de inaugurar su exposición Naa Pia´, Yo mismo o su “autorretrato”, Toledo dice:

“Usted me compara con Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros, pero no creo que sea buena la comparación porque ellos eran gentes de partido, con convicciones, con una ideología, y yo francamente no tengo ni partido ni convicciones ni ideología.”

Entonces, agrega, “mis protestas no me llevan a ningún lado a mí personalmente, no voy a ser diputado, no quiero tener un puesto”.

Además, “a Siqueiros y Rivera el Partido Comunista los apoyaba, viajaban a la URSS (exUnión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), estaban ligados a un partido internacional y yo con ProOax (Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca), a dónde voy”.

Considera que la lucha que ha emprendido contra los gobernantes, su defensa por el patrimonio, los recursos naturales, el territorio y el maíz nativo, su activismo, el ser promotor cultural y el artista, “no se cuantifican, haces lo que puedes, hay que ser constantes y aquellos señores eran constantes”.

La realidad es que a 50 años de carrera pictórica, Francisco Toledo inaugura esta exposición que aborda un tema recurrente en su obra, el autorretrato, donde muestra sus distintos rostros, desde niño, su adolescencia y sus recientes periodos en la vida, hasta hoy.

La exposición Naa Pia´, Yo mismo, integrada por 120 piezas, con la curaduría de Trine Ellitsgaard, fue inaugurada este sábado 6 de mayo a las 12 horas en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), antes de que se presente en el mes de octubre en Los Ángeles, Estados Unidos.

Desde hace más de una década que el artista plástico no dedica una serie a la pintura. Ahora que está próximo a cumplir 77 años, indica que él recurre al autorretrato porque es él el modelo más cercano que tiene:

“Soy yo, el que puede estar quieto, o puede estar frente al espejo, sin moverme, sin perder intimidad en el trabajo, porque no hay otra persona a la cual estás dibujando.”

A Francisco Toledo le gusta ver autorretratos, y tiene referencias como aquel autorretrato de Rembrandt de viejo, cuya pieza fue especialmente a ver en Colonia, Alemania.

–¿Hay algo que le falte hacer?

–Me gustaría ver que las instituciones (culturales que creó) continúen, es un deseo y que sean sólidas para que cuando yo no esté sigan haciendo la labor que han venido haciendo. A lo mejor hay que hacer algo para organizarlo mejor con la federación mas cerca, ya mover la cultura cuesta y no estando yo de dónde vamos a sacar. Por eso estamos ligados al INBA y a instituciones porque hay que prepararse para dejar lo que se ha ido formando para que siga trabajando por muchos años.

–¿Qué le duele a Toledo?

–Hoy, los dientes –dice entre risas. Y serio afirma–: Lo que nos duele a todos, la injusticia, el miedo por la inseguridad, lo que les pasa a los periodistas cuando no se alínean. Bueno, son preocupaciones, no dolores –corrige.

Respecto a la exposición que llevará a los Estados Unidos en octubre próximo, no le preocupa la política de Donald Trump:

“Yo he sido migrante desde siempre, nací en un lugar, crecí en otro, estudié en otro, empecé mi carrera en otro lugar, luego me fui a otro lugar, no es nada nuevo. Y ahí en Los Ángeles es una galería con la que trabajo desde hace muchos años, donde podré mostrar… y quizá vender.

–¿Cambiaría algo de usted? –se le interroga en la conferencia de prensa.

–Las canas. Uno llega como llega a esta edad y no hay nada qué hacer. Ojalá fuera uno más sabio, pero no aprende uno a través del tiempo, repite uno sus errores y, bueno, en la pintura, creo que es un mundo muy cerrado, no veo salidas. Sí hay repetición, hay poco de variantes y yo lo veo con sus límites.

–¿Se siente satisfecho con su labor artística?

–No tengo voluntad, todo me ha llovido, bueno y malo.

–¿Qué tanto ha sacrificado de su producción artística por su labor social?

–Digamos que sí quisimos con ProOax cambiar una situación en Oaxaca, pero no lo logramos, entonces es tiempo perdido.

–¿Qué tanto han cambiado los artistas para Oaxaca?

–Antes, no había nada. Estaba la escuela de Bellas Artes con buenas personas pero no muy hechos para la enseñanza, y no había museos, ni galerías, ni bibliotecas, ni donde aprender. Sin embargo, ha cambiado a partir de que se abre el IAGO, el Museo de Arte Contemporáneo, el Centro Fotográfico Álvarez Bravo, Santo Domingo, el Centro de las Artes de San Agustín, y ahora hay pintores que viven de la pintura, antes nadie vivía de la pintura, no había un comercio, y ahora sí lo hay.