Crece el rechazo al Brexit

LONDRES.- A un mes de que se celebren elecciones generales anticipadas en Gran Bretaña, en medio de muchas incertidumbres económicas y tras una fuerte caída en los estándares de vida de los británicos, creció significativamente la oposición al Brexit, como es conocido el “divorcio” británico de la Unión Europea (UE).

Siete días después de que la primera ministra conservadora, Theresa May, anunciara la celebración de unos comicios generales para el 8 de junio, la oposición de los británicos a la salida de la UE aumentó a 44%, mientras que un mismo porcentaje de electores está a favor de abandonar la Unión.

De acuerdo con un sondeo elaborado por la consultora YouGov para el semanario The Independent el pasado 25 de abril, el rechazo al Brexit podría crecer más en las próximas semanas y complicar las oportunidades del gobierno conservador de obtener, como espera, la mayoría de votos en las próximas elecciones.

May justificó adelantar los comicios. Dijo que aunque los conservadores están unidos en torno al Brexit, el resto de los principales partidos políticos no lo está, y por ende precisa de un mandato contundente para avanzar con las negociaciones de salida. Ella no fue elegida por los votantes a su cargo, ya que reemplazó en julio pasado a David Cameron, quien renunció al perder el referéndum por la salida de la UE.

Previo al anuncio de las elecciones anticipadas, realizado el 18 de abril, el apoyo a la salida británica de la UE era de 45%, comparado con 43% en contra. El porcentaje de los electores que “no sabe” se ha mantenido sin cambios desde enero pasado: 12%.

Todos los partidos políticos británicos han dicho que respetan el resultado del referéndum de junio para abandonar la UE, pero ofrecieron diferentes alternativas acerca de cómo deberían ser las negociaciones con Bruselas, cuál tendría que ser el enfoque del gobierno y si el Parlamento de Westminster y el electorado deberían tener la oportunidad de votar nuevamente acerca de un acuerdo final.

Los Liberales Democráticos –la tercera fuerza política del país– prometieron a los votantes llamar a un segundo referéndum si la población está descontenta con el acuerdo final, mientras que el Partido por la Igualdad de las Mujeres dijo que dará a los parlamentarios el poder de vetar un acuerdo final por el Brexit en caso de que estén en desacuerdo con él.

El Laborismo de Jeremy Corbyn dijo que ofrecerá un Brexit alternativo al de los conservadores, enfocado en defender los derechos de los trabajadores y en contra de transformar el Reino Unido en un paraíso fiscal.

Los críticos del “divorcio”, como la empresaria Gina Miller, quien forzó a May a través de la Corte Suprema a consultar al Parlamento antes de activar el 29 de marzo el artículo 50 del Tratado de Lisboa, amenazaron con presentar una demanda judicial en caso de que la premier decida utilizar sus poderes para determinar qué leyes europeas deben ser reemplazadas en el Reino Unido y cuáles no.

Bajo antiguas normativas británicas –las cláusulas de Enrique VIII– May no precisa de autorización del Parlamento para determinar si se reemplazan o no unas 80 mil leyes europeas, desde temas de medio ambiente hasta de energía, derechos humanos, asuntos laborales y de finanzas.

Crisis parlamentaria

Los comicios anticipados son convocados cuando la primera ministra cuenta con un amplio apoyo del electorado (45%), de acuerdo con las últimas encuestas, mientras que la oposición laborista suma sólo 26%. Todos los sondeos indican que May y su agrupación conservadora obtendrán una victoria aplastante en las elecciones, consiguiendo una mayoría de hasta 100 bancadas en el Parlamento.

Tanto el Laborismo de Corbyn como los Liberales Democráticos, bajo el mando de Tim Farron, criticaron duramente la decisión de llamar a elecciones anticipadas, calificándola de “oportunista”, ya que para ellos llevará a la “destrucción total” de la oposición en la Cámara de los Comunes.

En sendos actos electorales en Inglaterra y Gales, May instó a los votantes a optar por un gobierno “fuerte y estable”, y se negó a participar en debates televisivos junto a Corbyn y Farron, pese a que más de 115 mil personas firmaron una iniciativa en la que le exigieron hacerlo a la mandataria.

La creciente oposición al Brexit se produce en el contexto de una fuerte caída en los estándares de vida de los británicos, impulsada por un retroceso del valor de la libra esterlina –desde junio pasado– de 14% respecto del dólar y 10% frente al euro, y un aumento de la inflación, de 2.3% anual.

La caída de la libra encareció las importaciones y provocó un aumento de precios en bienes y servicios, desde alimentos hasta combustibles.

Por primera vez en más de una década, la inflación en productos de primera necesidad sobrepasó el incremento de salarios, de 1.9% para este año. Ello, a su vez, ha tenido un fuerte impacto en la confianza de los consumidores, motor clave de la economía británica.

De todos modos, el índice de desempleo en el Reino Unido sigue bajo, en 4.7% anual, el mercado inmobiliario se mantiene estable y resistente a las incertidumbres financieras, y la actividad comercial sigue creciendo, a 0.4% trimestral, un ritmo menor que hace un año.

Aunque la economía británica se está enfriando, ha evitado caer en una recesión como antes del referéndum de junio habían pronosticado muchos analistas económicos en caso de ganar el “sí” al Brexit.

Como consecuencia de una caída en el gasto de los consumidores, los comercios al por menor han sufrido el mayor retroceso de ventas en siete años. Además, el deterioro de la economía llevó a que muchos más británicos utilicen su tarjeta de crédito, endeudándose para hacer frente a los altos costos de vida en el país.

El analista David Blanchflower, otro execonomista del Banco de Inglaterra, también se mostró preocupado sobre el futuro de Gran Bretaña, y dijo que el apoyo popular al Brexit dependerá en gran medida de cuán bien la economía pueda navegar las negociaciones de divorcio de la UE.

“El apoyo al Brexit estará dictado por el desempeño de la economía y si los estándares de vida logran estabilizarse. Por el momento esto no está ocurriendo y por eso estamos viendo un creciente rechazo a la salida de la UE”, subrayó el experto.