Lecturas que cambiaron a Claudia Marcucetti

Habitante del corazón de la Ciudad de México, de mirada celeste, mente y palabra ágil, la escritora de origen italiano Claudia Marcucetti Pascoli reúne en De lecturas y vidas (Ediciones B, 209 páginas) testimonios de 80 personalidades de la cultura nacional y extranjera, quienes responden a sus preguntas cuál fue el libro que cambió sus vidas y por qué.

“El libro no está muriendo, al contrario, sigue cambiando la vida de las personas”, dice a Proceso.

Abre De lecturas y vidas para citar un par de ejemplos: del periodista Alejandro Páez Varela (Ciudad Juárez, 1968), quien asegura que la lectura “para mí es el deseo de salir del túnel de la ignorancia”, y del actor Carlos Bracho (Aguascalientes, 1937): “Creo que para existir en la vida hay que leer, por eso muchos mexicanos que no leen no existen y por eso el derrumbe de este país, cada día peor porque la gente no lee”.

En portada y contraportada de fondo rojo, aparecen junto al subtítulo 80 entrevistas sobre el poder de los libros las caras de 26 de los seleccionados por Marcucetti de entre alrededor de 200, dibujados por Artemio Guevara. Algunos de ellos y su elección son:

Elena Poniatowska: La plaza del diamante (Mercè Redoreda); Juan Villoro: De perfil (José Agustín); Damián Alcázar: El Llano en llamas (Juan Rulfo); Xavier Velasco: El hombre rebelde (Albert Camus); Jorge Volpi: Así hablaba Zaratustra (Friedrich Nietzsche); Ricardo Rocha: Cien años de soledad (Gabriel García Márquez); Carmen Boullosa: Frankestein (Mary Shelley); José Gordon: Rayuela (Julio Cortázar); Sergio González Rodríguez (recientemente fallecido): El retorno de los brujos (Louis Pauwels y Jacques Bergier), y Héctor Bonilla: Don Quijote (Cervantes).

Letras: dolor y placer

Arquitecta nacida en La Spezia, Marcucetti se mudó a la capital de nuestro país en su adolescencia.

Ejerció luego su profesión durante una década hasta comenzar a publicar sus primeros cuentos y las novelas ¡Lotería! Historia de rifas diarias; Heridas de agua y Los Inválidos, un volumen que sacó en Punto de Lectura en Santillana Ediciones y obsequia al reportero frente a la lente del fotógrafo Raúl Pérez en la Plaza de Santa Catarina, Coyoacán, dedicándolo: Con la esperanza que disfrute este libro tanto como yo lo sufrí…

–¿Escribir es sufrimiento?

–Sin duda. Yo cada libro lo he sufrido y me gusta sufrirlo. Hay cierto placer en escribir un libro; pero hay dolor también porque te enfrentas con tus demonios, con tus mentiras. No hay nada más inquisidor que escribir, pues no es nada más lo que escribes sino lo que no escribes, lo que está ahí sin verse y no se dice. Estás tú. Cualquier cosa que digas o no en un texto, te muestra, es un ejercicio despiadado.

Desvela con largueza el nacimiento y el proceso de su libro De lecturas y vidas, a partir de su infancia en la región costera de Liguria:

“Yo leía desde muy niña, fui hija única y mi mamá (Anna Páscoli) me enseñó a leer a muy temprana edad, para entretenerme. No soy periodista; pararme a hacer preguntas no era lo mío pues vengo de la arquitectura, y de pronto me picó el bicho de la literatura y dejé mi profesión para lanzarme al precipicio, digamos. Abandoné incluso una buena posición económica pues mi pasión por los libros me ha acompañado siempre; pero yo no tenía entre mis proyectos escribir ni busqué editores, no era mi intención publicar nada.

“Este libro de entrevistas surgió inicialmente por mi búsqueda artística de experimentar y un gran amor a los libros, con la necesidad de contagiar ese amor a los demás en México, de un modo más creativo que las campañas en pro de la lectura. Leer es una actividad, no una disciplina; ha cambiado mi vida, y mi pretensión fue decirle al lector: leer también puede cambiar la tuya.”

Y viceversa, ejemplifica, como si el libro fuese un ente orgánico:

“Rayuela fue elegida tanto por Pepe Gordon y Álvaro Uribe, su historia de cada uno con esa novela de Cortázar es completamente diferente. Me lo dijo Juan Villoro: un libro cerrado no es una obra de arte si está cerrado, es algo inerte que no se activa hasta que se abre y comienza a ser leído. Creo en esta filosofía: el libro es una herramienta de diálogo con el lector”.

–¿Cuál libro le cambió la vida a Claudia Marcucetti Pascoli?

–Esa es una buena pregunta porque tengo 13 y no son necesariamente consentidos míos, pero cambiaron mi vida. Me tomaré la libertad con Proceso que no le doy a mis entrevistados, mencionando más de uno…

A cuentagotas, va destilando títulos: Un hombre de Oriana Fallaci; La rebelión de Atlas, de Ayn Rand; El matrimonio del cielo y del infierno, de William Blake; A puerta cerrada, de Jean-Paul Sartre; El túnel, de Ernesto Sábato; Amores de segunda mano, de Enrique Serna, Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar…

“El dolor es algo que la sociedad de hoy ningunea o ignora. Nadie quiere que le hables de cosas feas, incluso quieren que leas los libros que te hablan de cómo no sufrir y no pasarla mal; pero El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, sin ser de autoestima (libros que detesto) me gustó y me hizo experimentar el dolor en toda su extensión e interpretarlo distinto.”

De lecturas y vidas se originó en el reencuentro con sus lecturas, “un ejercicio fascinante que escribí como libro sobre los 13 libros que me habían transformado la vida. No son mis favoritos ni sé si algún día lo publicaré”.

Curiosa por naturaleza, planteó la cuestión a amigos “y a quienes se dejaran”, y hacia 2008 tocó las puertas de Canal 40 para echar a andar un ambicioso proyecto televisivo titulado Cambio Literal, con las entrevistas que después transcribió en las páginas de De lecturas y vidas.

“Comencé a buscar fondos para hacer un programa cultural mucho más vivo y visual para la televisión, muy dinámico, muy cinematográfico, divertido y rápido, fresco, innovador, como nunca en México. Mi teoría era que la cultura en la tele no tiene por qué ser aburrida, porque hoy se hace una entrevista simple en una mesa o en un estudio, y yo quería convencer a gente para hacer un programa literario de rating como en Francia, entretenido y comercial. Pero no obtuve todo el dinero necesario y acabé haciendo las mismas cápsulas tradicionales de costumbre y en sólo tres minutos.”      

A Claudia Marcucetti le encanta el cine y admira a Tina Modotti.

“Estuve investigando muchísimo de ella en Udine y me propusieron hacer el guión para una película suya. Lo mío ahorita es la novela, pero tengo muchos guiones de cine abandonados y no paro de leer jamás. Como dice Pino Cacucci: ‘Quien lee un libro, nunca desperdicia su tiempo’.”

Su sexta novela “de aventuras” se lanzará el primer trimestre de 2018: Donde termina el mar, inspirada en su padre (Marco Marcucetti), la Segunda Guerra Mundial y evocaciones de su propia existencia. Otros libros de los entrevistados incluyen:

El sonido y la furia, de William Faulkner (Guillermo Arriaga); El origen de las especies, de Charles Darwin (Sabina Berman); Ficciones, de Jorge Luis Borges (Alberto Chimal); El mar de Ana, de Laura Legnazzi (Laura García); El rey cuervo, de los Hermanos Grimm (Homero Aridjis); Bestiario, de Cortázar (Fabrizio Mejía Madrid); Balún Canán, de Rosario Castellanos (Sandra Lorenzano); Ulises, de James Joyce (Jordi Soler), En el camino, de Jack Kerouac (Alberto Ruy Sánchez) y Sonetos de Shakespeare (Fernando Rivera Calderón).