Acerca de “El Estado traicionó a los trabajadores”

Señor director:

Le pido publicar la presente carta acerca del artículo de Jesusa Cervantes “El Estado traicionó a los trabajadores”, que apareció en el número 2104 de Proceso.

Ese reportaje nos hace recordar que en México, desde que triunfó la burguesía con la revolución de 1910-1917 y estableció su dictadura capitalista, han existido dos clases en pugna: justamente la burguesía y el proletariado, es decir, quienes trabajan y quienes viven de la explotación asalariada. En nuestros días este sistema ya está totalmente agotado porque ha acumulado enorme riqueza para un solo grupúsculo, en perjuicio de la gran mayoría de los mexicanos, que sufre hambre y miseria.

Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial son fieles representantes del Estado burgués, guardianes de la clase explotadora. Por ello, sus leyes y reformas estructurales siempre son para proteger sus intereses: declaran ilegales las huelgas de los trabajadores, son juez y parte en los juicios laborales, siempre le dan razón a la parte patronal y cuando los trabajadores se amparan –como propone el abogado laborista Arturo Alcalde Justiniani– el Estado, después de un largo proceso, les niega la protección.

Si los abogados laborales fueran aliados de la clase explotada, le cobrarían sus honorarios al gobierno o a la clase patronal, en lugar de quitárselo al trabajador, como actualmente hacen, y si durante los juicios laborales aunaran la lucha legal con la política, se incrementarían las condiciones favorables para el triunfo del empleado. Esta táctica permitiría a los explotados adquirir experiencia en la lucha de clases y organizarse en forma independiente de líderes impuestos. Así tomarían en sus manos los medios principales de producción, que hoy están indebidamente en poder de ese grupúsculo explotador. Con esa acción se apropiarían también del poder político y establecerían un gobierno de los trabajadores, compuesto por ellos mismos y con ideología de clase, que maneje toda la economía nacional en beneficio de la sociedad entera.

Atentamente:

José Asunción Luna Ortiz