En plena disputa con la dirigencia del PRD por la coordinación de los senadores, Miguel Barbosa explica a Proceso por qué manifestó su apoyo a la aspiración presidencial de Andrés Manuel López Obrador y los escenarios políticos en que se inscribe. Entre éstos, revela que desde hace tiempo “la alta burocracia” perredista se prepara para sumarse al PAN en los comicios por la Presidencia y por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El último día de febrero, el coordinador de la bancada del PRD en el Senado, Miguel Barbosa Huerta, anunció en conferencia de prensa su apoyo a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador para 2018, así como que parte de los 19 integrantes del grupo parlamentario seguirían su camino en marzo.
Una semana antes se reunieron representantes del gobierno de Miguel Ángel Mancera, encabezados por su polémico secretario de Movilidad, Héctor Serrano, y acordaron remover al legislador poblano que coordina la bancada desde 2012.
Esto aceleró la decisión de Barbosa, que provocó una nueva y severa crisis interna del PRD, además de confrontar a su dirigencia, encabezada por Alejandra Barrales, con la Mesa Directiva del Senado, presidida por Pablo Escudero, del PVEM.
“Lo que hice fue detonar un debate que tiene la base militante del PRD desde hace años: apoyar o no a López Obrador. El debate es de fondo: qué papel debe jugar el PRD para 2018. Lo de menos es si soy o no coordinador. El problema es que la alta burocracia del partido no quería que este debate se ventilara públicamente”, afirma Barbosa en entrevista con Proceso.
–¿Por qué se la quieren cobrar con la coordinación?
–Porque provoqué la reacción de los enemigos de López Obrador que controlan el partido, quienes pretenden llevarnos a ser aliados del PAN en 2018 o tener un candidato débil, pero que le quite algunos puntos a López Obrador.
“Me voy a ir de la coordinación, pero no cuando ellos quieran. Y hasta ahora ni todo su poder les ha alcanzado para sacarme. Las presiones han sido muy fuertes: sacaron a todos los gobernadores del PRD como Silvano Aureoles, Graco Ramírez y el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera a desconocerme.”
El lunes 7, por 15 votos a favor y cinco en contra, el CEN perredista decidió suspender los derechos partidistas de Barbosa “por conductas graves” y removerlo de la coordinación de la bancada. La dirigencia nacional designó para sustituirlo a Dolores Padierna, hasta entonces vicecoordinadora de la bancada.
A su vez, Barbosa interpuso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un juicio de protección de sus derechos. Argumentó que no se le dio el derecho de audiencia y que los estatutos vigentes del PRD no son retroactivos, y él fue ratificado por unanimidad como coordinador en agosto de 2015, mientras que los estatutos entraron en vigencia en septiembre del mismo año.
De los 19 legisladores del PRD, 15 expresaron su apoyo a Barbosa el jueves 9, en un documento enviado a la Mesa Directiva del Senado, en tanto que sólo cuatro respaldan la designación de Padierna. La dirigencia del PRD argumenta que de los 15 que apoyaron a Barbosa, nueve ya no militan en el PRD.
Esa noche los senadores Pablo Escudero, presidente de la Mesa Directiva, y el coordinador panista Fernando Herrera Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, expresaron “su preocupación por la situación que prevalece entre la dirigencia nacional del PRD y el grupo parlamentario en el Senado de la República” e hicieron un llamado para que las partes, “en un marco de respeto y civilidad, a través del diálogo y el entendimiento, puedan resolver sus diferencias”.
Finalmente, el viernes 10 el magistrado electoral Reyes Rodríguez Mondragón declaró “improcedente” la solicitud de juicio promovida por Barbosa y fijó un plazo de cinco días hábiles para que la Comisión Jurisdiccional del partido “conozca y resuelva la impugnación” respectiva.
Barbosa afirmó que con este “reencauzamiento” de la Sala Superior del TEPJF “cumplo con mi objetivo de obtener justicia pronta y expedita” para resolver “sobre mi ilegal suspensión de derechos y remoción”.
“El PRI ya se fue de Los Pinos”
Entrevistado en sus oficinas del Instituto Belisario Domínguez, organismo del Senado que también preside, Miguel Barbosa precisó que su apoyo a López Obrador fue resultado de una reflexión que realiza desde hace meses, en especial después de la derrota de los candidatos priistas en las elecciones de junio de 2016:
“Se están configurando dos escenarios: el primero es el de un candidato o candidata del sistema, que va a ser del PAN y tendrá el acompañamiento gubernamental, así como de los factores económicos, políticos y mediáticos del país; el otro es el escenario del movimiento de izquierda que encabeza Andrés Manuel López Obrador y pone muy nervioso al sistema”.
–¿Peña Nieto y el PRI favorecen este escenario?
–Creo que los factores económicos van a hacer que el propio PRI acompañe esta posición porque el propósito del establishment es parar a López Obrador. Van a jugar con una carta y será la mejor carta. Ahora el PRI no puede ser la mejor carta para nada.
“La primera convicción es que el PRI ya se fue de Los Pinos y las alternativas que quedan son estar con el candidato o la candidata del sistema o con López Obrador. Llegué a esa conclusión después de consultar con expertos, analistas y empresas encuestadoras durante enero y buena parte de febrero.”
–¿Por qué decide expresar su apoyo a López Obrador en este momento?
–Porque las cosas hay que hacerlas cuando tengan repercusión. En junio vamos a estar a sólo un año de la elección presidencial. Si llega septiembre ya van a estar configurados los dos escenarios. Tienes que tomar una posición pública para que tenga las repercusiones. Lo hice pensando en que le iba a dar elementos a mis adversarios internos dentro del PRD, que también son enemigos de López Obrador.
–¿No le pasó por la cabeza que lo acusaran de oportunista, como lo han hecho recientemente integrantes de Los Chuchos?
–Ese concepto aplicaría si yo pusiera como condición de mi apoyo a López Obrador una candidatura de Morena para 2018. No estoy pensando en eso. El oportunismo que está teniendo mucha fuerza ahora es porque algunos quieren ser beneficiados por el movimiento. Siento que hice lo correcto. Y la opinión de los comentaristas de medios, de corrientes internas y de otros, la respeto mucho aunque no las comparta.
Barbosa advierte que “una parte muy importante de las burocracias políticas del PRD, de sus corrientes, quieren llevarlo a aliarse con el PAN y otra parte quiere tener un candidato propio, cualquiera que sea su nivel de aceptación o cualquiera que sea su medición para quitarle unos puntitos a López Obrador; quieren un candidato funcional a las necesidades del sistema.
“La estrategia del PRI primero era parar a López Obrador. ¿Cómo iban a hacerlo? Primero, dividiendo al PAN para conservarse en el poder y manteniendo al PRD con un candidato que le quitara votos a López Obrador desde la izquierda, y con un candidato independiente progresista.
“La suma de todos estos factores: la división del PAN, el PRD con un candidato sin posibilidad de ganar, un candidato independiente progresista que le quitara votos a López Obrador, ponían en condición de victoria al PRI para 2018.”
–¿La iniciativa “Ahora”, de Emilio Álvarez Icaza y varios ciudadanos, entra en ese escenario?
–Eso es otra cosa. El discurso de Álvarez Icaza es muy atendible. Su participación representa la inequidad de la política en México.
–¿Cuándo se desdibujó la opción de que el PRI se mantuviera en Los Pinos en 2018?
–En las elecciones de junio de 2016 el PAN se volvió beneficiario gratuito del antipriismo y ganó gubernaturas. Para el establishment y para el sistema, ahora lo que puede parar a López Obrador es el PAN.
–¿También fue determinante 2016 en el interior del PRD?
–Es la ruta que traen desde hace tiempo, quieren llevar al PRD a un proceso interno que se va a desarrollar en agosto de este año para ser aliado formal del PAN.
–¿Cuándo vio venir este fenómeno?
–Esto no es nuevo. No lo estoy inventando. Es un hecho político público. Los Chuchos apoyaron en Puebla al candidato de Moreno Valle, Antonio Gali. Hay acciones en este sentido. En esta estrategia están también los gobernadores actuales del PRD.
–¿Incluyendo a Miguel Ángel Mancera?
–No creo que Mancera esté en ese escenario porque, en una coalición PAN-PRD para 2018, él no sería el candidato, pero sí está en condiciones de ser candidato independiente para quitarle votos a López Obrador.
Mancera “no se desarrolló”
Antes de su declaración de apoyo a López Obrador, Miguel Barbosa había expresado su respaldo al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, pero ahora el senador señala a Mancera como artífice de la estrategia para expulsarlo de la coordinación de la bancada.
–¿En qué momento usted decidió que Mancera no tenía posibilidades de ganar?
–Mancera llegó a la Ciudad de México con un caudal de votos que ningún otro volverá a tener. Fueron muchos factores los que permitieron eso. El perfil de Mancera con un rostro ciudadano, la eficacia del gobierno saliente de Marcelo Ebrard, la existencia de un solo partido de izquierda en ese momento (el PRD), el perfil de las dos candidatas contendientes del PAN y del PRI (Isabel Miranda de Wallace y Beatriz Paredes) y el formidable desempeño que tuvo López Obrador como candidato presidencial en 2012 en la ciudad.
“Esos cinco elementos conformaron un resultado electoral que le dio un caudal de votos enorme. En esa condición, sin duda, el perfil de Mancera representó el proyecto que debía ganar en 2018. Pero nada pasó en ese proyecto. Nada se hizo.”
–¿Qué pasó?
–Mancera no se adueñó de la agenda política nacional. El jefe de Gobierno, por su condición, no contrastó su gabinete ni sus acciones de gobierno con el gabinete y las acciones del gobierno federal, como ocurrió con sus antecesores. No se creó desde la opinión de la sociedad el perfil de un gobierno progresista, entre muchas otras cosas.
–¿Pero se adueñó de la estructura del PRD?
–No exactamente, pero sí tiene un enorme poder como jefe de Gobierno. Nunca hubo un despliegue político para consolidar un proyecto político progresista. En mi opinión, nunca hubo un desarrollo lógico alrededor del proyecto que encabeza Miguel Ángel Mancera.
–¿Se estancó o se replegó?
–No se desarrolló. Si bien está la intención y la posición para ser candidato presidencial, no hubo ninguna acción. Hoy, cuando los escenarios electorales y políticos se configuran, cuando de un lado está el sistema y del otro está López Obrador, toda la izquierda mexicana debe ir con López Obrador como un asunto de congruencia. No debemos ir por una posición funcional al sistema, funcional para que las cosas se queden como están: que siga el PRI o que regrese el PAN a gobernar.
–¿El factor nuevo en esta coyuntura de su disputa con el PRD son el papel de Mancera y de Alejandra Barrales? Usted ya tenía una confrontación abierta con Los Chuchos.
–En política hay cosas lógicas. Si Alejandra aspira a ser candidata a jefa de Gobierno quiere verse en mejores condiciones: ser la candidata de una alianza PAN-PRD. El escenario que están negociando es un candidato PAN-PRD para presidente de la República, que no será Mancera, y otra alianza así en la Ciudad de México, con una candidata del PRD.
–¿Usted rompió entonces la regla no escrita en el PRD de que no se ventilara este debate públicamente?
–Así lo querían tener quienes mueren de miedo porque López Obrador puede ganar la Presidencia de la República. Esa declaración mía detonó esto que ya estaba presente desde hace años.
La bancada se desmorona
Desde antes de este conflicto de Barbosa con la dirigencia nacional del PRD, la bancada en el Senado registró bajas. De los 22 senadores originales, se fueron primero Sofío Ramírez, de Guerrero, quien se fue al PRI al considerar que no se le dio apoyo al gobernador Ángel Aguirre Rivero, y Adán Augusto López, que dejó la bancada y su suplente Carlos Merino se integró al PT.
De los 19 que quedaron, tres han dicho que se integran a Morena: Mario Delgado, secretario de Finanzas en el gobierno de Marcelo Ebrard; Rabindranath Salazar y el chiapaneco Zoé Robledo. Uno se fue al PT para ser candidato a gobernador de Oaxaca: Benjamín Robles. Dos se han declarado independientes: Alejandro Encinas, exjefe de Gobierno capitalino y dos veces candidato del PRD a la gubernatura del Estado de México, y el guerrerense Armando Ríos Piter, quien anunció que formaría su movimiento Jaguar.
De los 13 que quedaron, Barbosa Huerta tiene suspendidos sus derechos; el senador Fidel Demédicis ya anunció que se retirará del PRD; las senadoras Lorena Cuéllar, Iris Vianey Mendoza y Luz María Beristáin expresaron su apoyo a López Obrador después de las declaraciones de Barbosa, pero no han renunciado al PRD. Los senadores Adolfo Romero y Luis Humberto Fernández, que ingresó como suplente del fallecido Manuel Camacho Solís, también han expresado su apoyo a Barbosa.
Quedan sólo cuatro senadores que expresan su apoyo a la decisión del CEN del PRD: Dolores Padierna, vicecoordinadora con Barbosa y líder de Izquierda Democrática Nacional; Angélica de la Peña, de la corriente Nueva Izquierda; Luis Sánchez, vicepresidente de la Mesa Directiva, quien pertenece al grupo Asamblea Democrática Nacional, con fuerza en el Estado de México, e Isidro Pedraza.
La senadora Martha Tagle, que era suplente de Alejandra Barrales, asumió después que pidiera licencia la actual dirigente nacional del PRD, pero se declaró independiente.
–¿Cómo se ha podido mantener este apoyo de los senadores hacia usted con tanta fragmentación?
–Lo primero que hicimos fue erradicar en el Grupo Parlamentario a las corrientes internas. Formamos un grupo de trabajo que se acomodó muy bien y mantuvo el mejor nivel de eficacia parlamentaria. Cuando se dan las salidas del PRD y se mantienen en el grupo, fue un escenario que nadie entendía y comenzaron a decir que se quedaban por las prerrogativas. Ya expliqué que no es así, que los integrantes del grupo parlamentario tienen los mismos recursos si están o no están en una bancada. Un senador tiene la 128 parte del total de recursos, dentro o fuera de la bancada.
–¿El dinero está en las presidencias de comisiones?
–Antes eran 200 mil pesos que se entregaban directamente a los senadores y después de la Ley de Transparencia todo se maneja vía nómina. El presidente de una comisión ya no maneja ese dinero.
–¿Usted siente que golpeó al PRD?
–Ejercí mi libertad de expresión y de disentir dentro del PRD porque soy un coordinador y soy un militante. Sin duda, el efecto de mi opinión tiene una dimensión distinta, estoy consciente de eso, pero quienes ahora me acusan, toda la vida se dedicaron a golpear al PRD. El asunto de fondo es qué papel debe jugar el PRD para 2018.








