TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis.- Facundo “N” tiene 47 años y durante 15 de ellos padeció tuberculosis, enfermedad que se le ha diagnosticado a cerca de mil 200 pacientes, principalmente en esta ciudad y en Tapachula.
Originario de Siltepec, municipio ubicado en la Sierra Madre de Chiapas, vive hace más de dos décadas en la periferia de la capital chiapaneca. Soltero y en condiciones de pobreza, hasta hace una década padecía alcoholismo.
Su caso fue reseñado en la revista de divulgación científica Salud en Chiapas, según la cual Facundo manifestó una tos seca en marzo de 1982. Fue hasta el año siguiente cuando acudió al médico y éste le detectó tuberculosis.
Según la revista, se le recetó iso-niazida/rifampicina/pirazinamida de 300/600/1600 mg diarios por seis meses, pero el paciente fue irregular en el tratamiento, aunque los síntomas desaparecieron temporalmente.
En 2002, cuando el malestar regresó, acudió al IMSS de Tapachula, pero nuevamente abandonó el tratamiento. En julio de 2003 tuvo que retomarlo en un centro de salud de Tuxtla.
La publicación médica señala que,al abandonar y reiniciar su medicación –inconstancia atribuida en parte al alcoholismo–, el cuerpo de Facundo se fue haciendo inmune a los fármacos. Poco o nada atacaron la tuberculosis los 11 diferentes tratamientos a los que se sometió.
Su caso llamó la atención de médicos e investigadores por la extraordinaria resistencia del bacilo que causó su enfermedad. Su caso preocupaba porque la tuberculosis es una enfermedad muy contagiosa. Si bien Facundo vivía sólo, podía infectar a sus amigos y vecinos.
A finales de 2010 las autoridades retomaron su caso y a mediados del año siguiente se le recetó un esquema de 14 tabletas y una ampolleta intramuscular. Todos los días llegaba una camioneta de la Secretaría de Salud a la casa de Facundo para que la enfermera le administrara las medicinas.
Solidaria y altruista, la enfermera incluso le preparaba comida y limpiaba cuanto podía. El paciente casi se enamoró de ella y se resintió cuando la sustituyó otra profesional, que terminó de aplicarle el tratamiento.
En junio de 2013, cumplidos los criterios bacteriológicos y clínicos, se dio de alta a Facundo. Estaba curado.
Actualmente sufre únicamente reacciones al uso de los potentes fármacos, como depresión, hipoacusia y vértigo. De lo primero se encarga el área de psiquiatría del sector Salud del estado, y lo segundo se le controla con medicamentos.
Reto sanitario
El coordinador estatal del Programa de Tuberculosis y Lepra del Instituto de Salud del Estado de Chiapas, Natán Enríquez Ríos, indica en entrevista que existen unos mil 200 casos de tuberculosis en la entidad.
Si bien no alcanza los altos índices de Veracruz o Baja California norte, a las autoridades del sector les preocupa que el estado ocupe el séptimo lugar nacional en muertes por esa enfermedad: de 130 a 140 al año. De hecho, admite que en 2005 se registraron 250 fallecimientos por esa causa, pero aclara que ya descendieron a casi la mitad.
A decir del funcionario, antes se creía que la tuberculosis iba de la mano con la pobreza en las zonas rurales, pero el factor principal es que el bacilo se contagia en regiones densamente pobladas, como Tapachula (en el Soconusco) y Tuxtla (en la zona Centro), las ciudades donde se detectaron más casos.
En vista de la dificultad para erradicar la tuberculosis, la autoridad estatal trabaja más en su prevención y control. Enríquez Ríos asegura que si el paciente es constante con el tratamiento, puede sanar en seis meses; de lo contrario, podría padecerla hasta dos años.
Una persona puede vivir con el bacilo sin problemas, pero la enfermedad se desarrolla principalmente cuando las defensas del individuo bajan al máximo. Por eso, explica el médico, muchos casos de tuberculosis están asociados a la diabetes y al sida, enfermedades que bajan al extremo las defensas.
También corren el riesgo de enfermar las personas con alta desnutrición, los asmáticos y quienes ingieren medicamentos antirreumáticos.
Cuando se le pregunta sobre las denuncias por desabasto de medicamentos en Chiapas, responde que los pacientes de tuberculosis no lo han resentido, ya que sus fármacos los proveen desde las oficinas centrales de la Secretaría de Salud en la Ciudad de México, en donde se compran grandes cantidades para todos los estados.
En cuanto a la incidencia de ese mal en la entidad, especifica que por cada paciente con tuberculosis hay al menos tres o hasta cinco personas que ya fueron contagiadas y vivirán con el bacilo en su organismo, sin desarrollar tuberculosis.
Finalmente, informa que el Instituto de Salud está por investigar la cepa de tuberculosis que se ha “estacionado” en el corredor migratorio de la región del Soconusco, ya que se está volviendo resistente a los fármacos.








