El escaso interés del gobierno federal por darle independencia a los medios públicos se manifestó una vez más con el nombramiento de Pedro Cota Tirado al frente de Canal 22, a raíz de que María Cristina García Cepeda tomara posesión como Secretaria de Cultura.
Es el tercer movimiento en cuatro años. Raúl Cremoux salió de la televisora por imputaciones de censura de parte de los trabajadores. Ernesto Velázquez, quien dejó la dirección de TVUNAM a menos de un año del cambio de rector, se hizo cargo. El funcionario sale ahora para ocuparse de la Fonoteca, y en su lugar tenemos a alguien con una trayectoria totalmente ajena a la cultura.
Pedro Cota Tirado era director general de una instancia de la presidencia de la República que se llama “Marca País” (¡el neoliberalismo le inserta “marcas” aun a las naciones!), ocupada de elaborar estrategias para proyectar una buena imagen de México en el extranjero. Según la página de esta dependencia, una actividad importante fue reunir a los cónsules de México en el extranjero para que recibieran cátedra de reputados conferencistas como Macario Schettino, María Amparo Casar, Leonardo Curzio, entre otros; además de los lineamientos para esparcir en el exterior los grandes logros del gobierno de Peña Nieto.
Los antecedentes profesionales de Cota son seis años de trabajo en Televisa en el comentario deportivo, así como el manejo de clubs de futbol: el Oaxaca, el Necaxa, el Aguascalientes. Él es un administrador de negocios internacionales como señala su posgrado y su licenciatura en Administración Financiera cursada en el Tecnológico de Monterrey. Suponemos entonces que administrará Canal 22 con esos mismos parámetros de “marca” que se “posiciona” en el mercado.
Después de tres directores: José María Pérez Gay (1993-2000), Enrique Strauss (2001-2006) y Jorge Volpi (2007-2011), que le dieron continuidad a un proyecto de calidad, el canal se vio atrapado en las redes de la política. Irma Pía González Luna, funcionaria de Gobernación lo dirigió un año hasta que salió para irse a la campaña de Josefina Vázquez Mota del PAN. Vino luego Magdalena Acosta quien había trabajado en Canal Once, egresada del CUEC; duró un año. La actual situación de Canal 22 es sólo la punta del iceberg de una política que procura desmantelar lo público en favor de lo privado, tanto en contenidos como en infraestructura.
El nombramiento sólo se puede entender en el marco de la crisis política que vive México, así como la adelantada pelea por la sucesión presidencial. El PRI no quiere dejar ningún cabo suelto. Con un director que viene de Presidencia se asegura la dependencia no sólo tecnológica, sino también programática del SPR (Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, dependiente de la Secretaría de Gobernación), al mando de Armando Carrillo Lavat, o la colaboración estrecha. Y se evita la protección que pudiera venirle de estar adscrito a una Secretaría de Cultura.
Sin embargo, los trabajadores (muchos de los cuales se encuentran en la emisora desde su fundación) han sido capaces de rescatar a la televisora de la debacle. Esperemos que sigan haciéndolo.








