Hay que lidiarlo con resistencia

Protagonista de sonados desencuentros públicos con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y crítico del gobierno de Enrique Peña Nieto, el periodista Jorge Ramos admite en entrevista que se equivocó al confiar en que el voto latino le daría la victoria a Clinton. Ahora que es presidente, advierte, Trump no va a normalizarse ni a bajar el tono de sus ataques xenófobos por más que el gobierno mexicano pretenda conciliar con él. Por eso, el conductor del noticiario de la cadena Univision considera que los periodistas deben seguir cuestionando al magnate convertido en político.

Identificado como uno de los mexicanos más influyentes en la comunidad latina de Estados Unidos y señalado por Donald Trump como uno de sus adversarios personales, el periodista Jorge Ramos, conductor del principal noticiario de Univision en los últimos 30 años, advierte: “El principal error que podemos cometer los medios y los periodistas es pretender la normalización de Trump”.

Desde su punto de vista, “nos equivocamos si creemos que Trump será un político normal, que va a respetar las reglas y las instituciones. Él es un político que insulta, miente, que es abiertamente racista y sexista. Y lo seguirá siendo”.

Se pregunta: “¿A cambio de qué se pretende tratar a Trump como un político normal? A cambio de acceso al poder”.

En entrevista vía telefónica con Proceso, Ramos subraya que actualmente existen “dos bandos” en el periodismo frente a Trump: por un lado, “los periodistas que buscan sólo el acceso a la Casa Blanca” y, por el otro, “los periodistas que lo estamos cuestionando”.

Añade: “El verdadero periodista no tiene que buscar sólo el acceso. Tiene que cuestionarlo, enfrentarlo a sus propias mentiras. Trump no está acostumbrado a que lo cuestionen”.

–¿Cómo lidiar entonces con Trump y su gobierno frente a estos dos bandos?
–se le plantea.

–Con resistencia, desafíos y vigilancia. Hay que vigilarlo todo el tiempo. Trump no va a cambiar por el hecho de que haya llegado a la Casa Blanca.

–¿Es paradójico que en el país donde la prensa ha sido tradicionalmente crítica con sus presidentes, ahora llegue a la Casa Blanca alguien que ignora y menosprecia a la prensa?

–En América Latina estamos acostumbrados a este tipo de gobernantes que son como caudillos, de estilo autoritario. Trump me recuerda a los viejos políticos de la era del PRI, que no aceptaban cuestionamientos, o a mandatarios como Hugo Chávez o Nicolás Maduro, en Venezuela. Trump es un líder autoritario e intransigente.

“Los estadunidenses no están acostumbrados a un líder así. Trump se salta a la prensa a través de Twitter. En su reciente entrevista con Fox News dijo que si la prensa fuera honesta él no usaría el Twitter.

“Yo seguiré apostándole a la prensa que cuestiona, que lo investiga. En Estados Unidos venimos de una tradición maravillosa, como el Watergate o los periodistas del Boston Globe que investigaron los escándalos de pederastia. Esa tradición difícilmente se morirá con Trump.

“Lo que está sucediendo ahora es que Trump te obliga a tomar partido como periodista: o haces y dices lo que él quiere o lo cuestionas.”

En su más reciente artículo, titulado Trump no es mi jefe, Jorge Ramos advierte que el nuevo presidente tiene una predilección especial por humillar y silenciar a periodistas de origen latino. Puso como ejemplos su propio caso, cuando lo enfrentó durante una conferencia en Dubuque, Iowa, durante la campaña presidencial; el del corresponsal de CNN, Jim Acosta, a quien Trump le impidió hacer una pregunta en su primera rueda de prensa y le soltó: “No te voy a permitir hacer una pregunta. Tú reportas noticias falsas”. O el caso de Tom Llamas, de ABC News, a quien Trump calificó como “sinvergüenza” por preguntar sobre las donaciones sospechosas del magnate inmobiliario.

“Si Trump evita a un reportero o evade un tema, este es mi consejo para cualquier periodista: no le hagas caso a Trump y pregunta. Como lo hicieron Tom Llamas y Jim Acosta. Lo peor que te puede pasar es que te ataque, te insulte o te expulse del lugar”, escribió Ramos. En la entrevista se le pregunta:

–¿Percibes una diferencia entre la actitud agresiva o aguerrida de los reporteros frente a Trump y el de los dueños de las empresas mediáticas?

–Hay que esperar a ver cómo evoluciona esta situación. Lo que existe, en general, es un temor de las empresas a Trump. Le tienen mucho miedo a que los ataque a través de uno de sus tuits, como ha ocurrido con Toyota, con Ford o con la empresa Carrier de aires acondicionados.

–Trump, al igual que Obama, ha capitalizado el uso de las redes sociales. Y, sobre todo, el de Twitter. ¿Qué diferencias existen entre uno y otro estilo?

–Es un estilo nuevo el de Trump. No hay ninguna comparación con Obama. Para Trump el Twitter es una pistola, un sable para amenazar. En cambio, Obama usaba Facebook y Twitter al estilo de un profesor.

“Aquí tienes dos estilos muy diferentes: por un lado, tienes al profesor Obama que explica, que toma sus pausas al hablar, que es mesurado. Y ahora tienes a un Trump que es un presidente iracundo, amenazador, agresivo. Él va a utilizar las redes sociales y la televisión de la misma forma. Como lo hizo con su reality.”

–¿Existe alguna diferencia entre los medios digitales y los medios impresos frente a Trump?

–La prensa en Estados Unidos está frente a una doble crisis: los medios impresos están luchando por su supervivencia, ya que cada vez tienen menos lectores y publicidad, y están obligados a migrar a las plataformas digitales. Su impacto e influencia es menor ahora que el de la televisión y el de las redes sociales. Un solo sitio en internet, como BuzzFeed, puede tener un impacto mayor que un reportaje de The New York Times o The Washington Post, que les llevó semanas prepararlo.

“Quizá los periódicos y los medios impresos son más críticos, pero es menor su impacto. La crítica es más eficaz si se hace desde las redes.”

–¿Está sucediendo lo mismo en el caso de la televisión?

–Hay una migración de las pantallas grandes a las pantallas pequeñas de los teléfonos celulares. Aquí el gran reto es quién logra comunicar mejor a través de los teléfonos celulares. Si no cambiamos rápido, también seremos desplazados.

Ramos conduce desde 1986 el noticiario estelar de Univisión, la empresa que durante décadas fue la de mayor audiencia entre el público de origen hispano, que acaparó 60% de las audiencias. Ahora tanto Univisión como Telemundo se enfrentan a los retos de la comunicación digital.

“Nadie habla por México aquí”

Jorge Ramos también ha sido muy puntual e incisivo en su crítica hacia el gobierno de Enrique Peña Nieto. Expresó su apoyo a Carmen Aristegui y a su equipo de periodistas cuando fueron expulsados de MVS tras el reportaje La Casa Blanca de Peña Nieto. Ha señalado una y otra vez en televisión y en sus mensajes en redes sociales la corrupción del gobierno priista y su ineficacia.

Sobre la actitud del gobierno mexicano hacia Trump, Ramos es contundente: “Peña Nieto se agachó frente a Trump y se está equivocando ahora. Apaciguar el bullying de Trump no es la política adecuada. A un acosador hay que enfrentarlo de manera decidida, pero el gobierno de México ha decidido buscarlo y adoptar las buenas maneras. No van a cambiarlo. Desde junio de 2015, Trump escogió a México como su enemigo y lo seguirá haciendo.

“Peña Nieto tardó 265 días en responder a los insultos de Trump. Ahora, nadie está dando la batalla desde aquí. No hay un solo mensaje con la posición del gobierno mexicano. El mejor ejemplo de la presencia que debería tener la autoridad mexicana es cuando el gobierno de Carlos Salinas inundó las pantallas y los medios de Estados Unidos para explicar y defender las bondades del Tratado de Libre Comercio. Ahora nadie está haciendo eso en defensa del TLCAN y de los mexicanos.”

–¿Qué está sucediendo con los reclamos de los ciudadanos mexicanos en Estados Unidos?

–El gobierno mexicano ha dejado un vacío muy grave y triste. Los mexicanos se guían ahora por los periodistas o por los alcaldes de las ciudades santuarios. Los dreamers, que son jóvenes muy importantes, serán los nuevos líderes de la comunidad latina aquí en Estados Unidos, pero no escucho la voz ni de los medios ni de los políticos mexicanos defendiéndolos.

“Estamos solos aquí. No se oye a nadie. El gobierno mexicano es como si no existiera. Y lo peor es que tienes enfrente a un nuevo presidente necio, que va a insistir en que México le pague de alguna u otra manera el muro o renegocie el TLCAN.

“México se equivoca si cree que apaciguando a Trump va a lograr un mejor arreglo. Hay que demostrarle a Trump que si nos pega va a haber consecuencias.”

–¿Crees que surjan nuevos liderazgos cívicos entre los mexicanos que viven en Estados Unidos? ¿Tendrán alguna influencia en la elección de 2018 en México?

–La elección de 2018 en México se va a definir a favor de quien responda mejor ante el desafío de Trump. Va a obligar a que surjan nuevos líderes. En estos momentos es impensable un candidato presidencial en México que no tenga un plan para enfrentar a Donald Trump.

“No he escuchado a nadie decirle a Trump: si tú me pegas, nosotros también te pegamos. Es el mismo fenómeno que ocurre con los periodistas. Se equivocan si piensan que van a lograr normalizar la relación con Trump. Debes adoptar un modelo similar al que ha tenido la revista Proceso durante cuatro décadas en México. Si tú me dices Proceso, yo pienso en resistencia, en desafío, en crítica hacia el poder. Ese es el estilo necesario frente a Trump.”

“Me equivoqué”

Durante la precampaña y la campaña presidencial de Estados Unidos, las críticas de Jorge Ramos a Trump fueron frontales, mientras que mostró un optimismo absoluto sobre la victoria de Hillary Clinton, la candidata demócrata, gracias al apoyo de los votantes de origen latino.

Ahora admite: “Nos enfrentamos a Trump durante la campaña y él ganó. Creímos equivocadamente que los votantes latinos iban a frenarlo y a hacer la diferencia.

“El error fue creer que los 12 o 13 millones de votantes hispanos iban a evitar que Trump llegara a la Casa Blanca. Esto no sucedió ahora. Sucederá en el futuro. En estas elecciones, casi 30% de los latinos votó por Trump. El 65% votó por Hillary, pero uno de cada tres lo hizo por Trump”.

–¿Fue un error tomar partido contra Trump?

–Hicimos éticamente lo correcto. Era necesario hacerlo. El error fue pensar que el votante latino ha madurado lo suficiente para definir una elección. Los votantes de origen mexicano no hicieron la diferencia.

“Ahora nos corresponde a los periodistas latinos responder y hablar por los más débiles, por quienes van a ser deportados o sufrirán el acoso de la época de Trump.”