La pugna en el beisbol llegó a un nivel que hace tiempo no se veía: grupos de gran poder están enfrentados, y sus desacuerdos son muy hondos. Una facción desconoció al presidente de la liga y los acuerdos que se han tomado. La otra amenaza con ir a los tribunales. El detonante de la pugna actual es la cantidad de mexicoestadunidenses que pueden competir por equipo, pero ese problema es sólo la superficie. A niveles más profundos está la lucha por la hegemonía económica y la influencia…
La división entre los dueños y presidentes de los clubes de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) se recrudeció en la última asamblea, realizada el miércoles 11: el grupo de ocho equipos que tiene la mayoría destituyó del cargo de presidente a Plinio Escalante y restringió a tres el número de peloteros mexicanos nacidos fuera de territorio nacional que pueden jugar.
El grupo opositor (el de “los siete”) amenazó con recurrir a los tribunales y, si es necesario, solicitará amparos para que ese tipo de peloteros pueda ser contratado libremente. Para Leones de Yucatán, Pericos de Puebla, Toros de Tijuana, Rojos del Águila de Veracruz, Acereros de Monclova, Vaqueros Laguna y Rieleros de Aguascalientes, Escalante sigue siendo el presidente y todo lo ocurrido en la asamblea no tiene validez.
En medio de los señalamientos y acusaciones afloraron dos temas: que algunos de los jugadores mexicoestadunidenses participaron con documentación falsa para demostrar la nacionalidad mexicana y que el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, solicitó a la LMB y a los dueños de los equipos que para la campaña 2016 permitieran la libre contratación de esos peloteros, pues son tan mexicanos como quienes sí nacieron en México.
Al término de la asamblea, el grupo de los ocho (Diablos Rojos del México, Tigres de Quintana Roo, Guerreros de Oaxaca, Piratas de Campeche, Olmecas de Tabasco, Sultanes de Monterrey, Saraperos de Saltillo y Generales de Durango, antes Delfines de Ciudad del Carmen) hizo estas revelaciones.
En la temporada 2016 jugaron 779 peloteros, de los cuales 88 son mexicanos nacidos en Estados Unidos (11.2%); 11 son naturalizados (1.41%), y 173 extranjeros (22.2%).
Según dijo el presidente ejecutivo de Tigres de Quintana Roo, Cuauhtémoc Rodríguez, “un porcentaje alto” acreditó la nacionalidad mexicana con actas de nacimiento falsas, todas ellas obtenidas en una población llamada Castaños, en Coahuila.
“No son mexicanos, son ilegales. Es algo que la presidencia de la liga no checó. El acta de nacimiento del papá o la mamá que los acredita como mexicanos de ahí la sacaron. Se violaron muchas cosas. Plinio debió tener a alguien revisando eso. Nosotros actuamos de buena fe. Los pasaportes se consiguen fácilmente en México, por desgracia”, aseguró el directivo, que fue respaldado por otros presidentes.
En el salón donde se realizó la asamblea estaba Alejandro Uribe, dueño, junto con su padre, de los Toros de Tijuana. No desmintió a Rodríguez.
“Pero hay algo más grave aún: están firmando mexicoamericanos menores de edad y eso es ilegal. En las reservas de la liga están registrados jugadores en equipos como Puebla que, en su lista de protegidos, tienen a menores de 18 años”, reveló el presidente del consejo de administración de los Olmecas de Tabasco, Carlos Dagdug.
Él dio a conocer que si los clubes de la LMB aceptaron jugar la temporada 2016 con un número libre de peloteros mexicanos no nacidos en territorio nacional obedeció a la presión del director de la Conade, quien incluso llamó a los presidentes de los equipos para recordarles que era una instrucción del presidente Enrique Peña Nieto.
Sin embargo, después, cuando algunos dueños y presidentes de equipos intentaron encontrar pruebas de la petición presidencial, nadie las halló. Cayeron en la cuenta de que Castillo lo hizo para ayudar a Alberto Uribe, dueño de Tijuana, luego de que éste invitó al servidor público a pasear por San Diego.
“En 2015, Plinio nos dijo que Alfredo Castillo mandó decir a través de Francisco Lara (entonces subdirector del Deporte de la Conade) que, por respeto a los derechos humanos internacionales, el presidente quería que los mexicoamericanos jugaran libremente. Hasta ahí no sabíamos que Castillo y su novia o esposa y varios funcionarios de la Conade habían ido a una reunión con Alberto Uribe en San Diego, donde hasta lo pasearon en yate.
“Después, en una asamblea que hubo en Monterrey, Plinio leyó una carta de Castillo pidiendo eso, pero sólo cuatro equipos votaron a favor, uno de ellos fuimos nosotros, porque somos del gobierno de Tabasco y somos institucionales. Es más, Gerardo Benavides, de Puebla, que hoy quiere mexicoamericanos libremente, votó en contra.
“Como no fue aprobado, Plinio habló a cada equipo y pidió que de parte de Alfredo Castillo se aceptara la petición del presidente. Le hablaron a Harp (Alfredo, dueño de los Diablos), a todos los que votaron en contra. Como yo soy el director del deporte de Tabasco, también me llamaron de la Conade. Total que terminamos aceptando 15 equipos, menos Tigres. Fue un engaño a los equipos que nos prestamos a eso. La conclusión es que inventaron la petición de Peña Nieto en beneficio de los equipos que ya hasta tenían a los peloteros contratados para justificar la presencia de los mexicoamericanos”, detalla Dagdug.
El dinero que no apareció
Pero eso no es todo. Antes del inicio de la temporada 2016, a Castillo se le ocurrió erogar recursos federales en los 16 equipos de la LMB. Así como en la temporada invernal 2015 dio dinero a los ocho clubes de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP). También lo haría en la liga veraniega.
La Conade y la LMB firmaron un convenio mediante el cual la dependencia gubernamental se comprometió a entregar 16 millones de pesos. Cada club recibiría 1 millón que sólo podría utilizar para remodelar su estadio. A cambio, los equipos deberían poner en sus uniformes parches con el logotipo de la Conade y lonas en las bardas de los estadios.
Así, la campaña pasada, en las 16 plazas apareció el logotipo de la Conade, aunque esta dependencia del gobierno federal nada tiene que ver con los deportes profesionales. Pero el dinero nunca llegó. En septiembre concluyó la temporada y los equipos se quedaron esperando los recursos federales.
“Nosotros sí cumplimos y la Conade quedó a deber. Plinio manifestó en una asamblea que ya ni le contestaba el teléfono Francisco Lara, ni Castillo ni su secretario particular. Al director del Deporte de Campeche, Jorge Carlos Hurtado, de manera informal le dijeron en la Conade que en marzo de este año nos van a dar el dinero.
“La Conade lo manejó como apoyo para infraestructura deportiva, como lo hace en la LMP que desde 2015 recibió el dinero, y ahorita en la temporada 2016 todos están portando el parche de la Conade por segundo año”, explica Dagdug.
Mayoriteada
A dos meses y medio del arranque de la campaña 2017 (31 de marzo), las facciones no han alcanzado un acuerdo respecto de los jugadores mexicanos no nacidos en México.
Ante lo que consideran una necedad de los siete, el grupo de los ocho los “mayoriteó” y en la última asamblea decidió que la temporada se jugará con seis extranjeros, tres mexicanos no nacidos en México y dos novatos.
El grupo de los ocho asumió el control de la asamblea después de haber entregado una carta a Plinio Escalante en la que pedían su destitución. Argumentaron que el presidente fue parcial y jugó en favor de los siete.
Ante la animadversión, Escalante se retiró. En entrevista, dice que siempre y cuando se cumplan los términos de rescisión de su contrato estaría dispuesto a irse. En los próximos días los abogados del grupo de los ocho atenderán este tema para finiquitar la relación. Durante 10 años, Escalante ha fungido como presidente.
Con la salida de Escalante, el grupo de los ocho votó en favor de restituir el Consejo Directivo que fue diluido por acuerdo de todos los clubes en la asamblea del 1 de noviembre pasado, realizada en Monterrey. Quedó tal cual estaba antes de la asamblea del 27 de septiembre, cuando comenzó la ruptura de la LMB.
Con base en lo anterior, decidieron también que Reynosa no puede cambiar de plaza a León porque no cumplió con los trámites administrativos y, por lo tanto, la temporada 2017 se jugará con 15 y no con 16 equipos.
Para el grupo de los siete, todo lo que ocurrió en la asamblea después de que Escalante se salió no tiene validez. El presidente de los Rojos del Águila de Veracruz, José Antonio Mansur, señaló que se quedaron para ser testigos de las arbitrariedades y para que no los acusaran de abandonar la liga.
“Fuera de reglamento quisieron continuar, aunque no había presidente y abrieron a la discusión temas que no estaban en el orden del día de esta asamblea. No hubo más que escucharlos. Ninguno de sus acuerdos tiene validez y, si es necesario, esto será ventilado en los juzgados. Que un juez diga quién tiene la razón. Para nosotros, Plinio sigue siendo el presidente”, aclara Mansur.
El grupo de los ocho dice que el calendario está listo para que jueguen 15 equipos, que los siete no están excluidos; pero que si no quieren jugar, diseñarán un calendario con sólo ocho clubes. “Que hagan su pocholiga”, ataja José Maiz, dueño de los Sultanes de Monterrey. “Si quieren jugar con un roster (lista) de 30 mexicoamericanos, que se vayan”.
Pero el grupo de los siete no piensa renunciar a la LMB. Y ya prevé tramitar amparos para que los equipos puedan competir con el número de mexicoestadunidenses que desean. Están convencidos que cualquier juez les dará la razón con base en la Constitución, que reconoce por igual a mexicanos nacidos en territorio nacional que a hijos de padre o madre mexicanos nacidos en el extranjero.
Ninguno de los dos grupos está dispuesto a ceder. Los ocho alegan que el beisbol mexicano es la fuente de trabajo de peloteros nacidos en las zonas rurales y más desprotegidas del país y que si los equipos los desarrollan es para contratarlos; que traer jugadores de fuera encarece este deporte y que a los equipos con poco dinero no les alcanza para contratarlos; por ende, no pueden competir deportivamente.
“El dólar está a 22 pesos y va a seguir subiendo, los pochos cobran en dólares. Equipos como Tabasco, Campeche y todos los chicos no pueden pagar esos salarios, ¿entonces qué?, ¿nos sentamos a ver cómo ganan los cuatro o cinco equipos que sí pueden contratarlos?”, cuestiona José Maiz.
El grupo de los siete alega que los mexicoestadunidenses son jugadores de calidad que ayudan a mejorar el espectáculo, que hacen una liga más competitiva y benefician las finanzas de los equipos.
“En el fondo, no quieren dejar que León entre porque saben que estaría de nuestro lado, entonces la votación sería pareja ocho a ocho, y ya no podrían tomar decisiones. Es increíble que haya empresarios de León que quieran aportar y no los dejen pasar”, dice José Antonio Mansur.
Durante las casi siete horas que duró la asamblea, el empresario Mauricio Martínez, uno de los dos socios (el otro es la empresa Potosinos) que junto con el gobierno local están detrás del proyecto Bravos de León, esperó sentado pacientemente en un sillón al lado del salón donde se llevó a cabo la asamblea.
Como se suponía que era un hecho que jugaría la campaña 2017, el 1 de enero pasado comenzó la remodelación del parque Domingo Santana con una inversión de 15 millones de pesos. Martínez no pudo entrar a la asamblea.
Lo más cercano que han estado ambos grupos de alcanzar un acuerdo fue el pasado jueves 5, durante la asamblea que se realizó en Washington, en las Winter Meetings, es decir, las reuniones invernales en las que participa la LMB como parte de la Minor League Baseball, el sistema de ligas menores afiliado a la Major League Baseball estadunidense.
La LMB despachó un boletín el 8 de diciembre, en el que anunció que para la campaña 2017 los clubes podrían contratar un máximo de nueve peloteros mexicanos no nacidos en territorio nacional, seis extranjeros y dos novatos.
Con esa información oficial parecía que quedaba zanjado el problema. Pero menos de un mes después, el grupo de los siete desconoció ese acuerdo. Explicó que no se discutió en el marco de la asamblea sino en charlas informales y que la Liga se tomó la atribución de oficializarlo.
“Nosotros jamás estuvimos de acuerdo. Ese boletín fue un error. Ese boletín no es correcto”, aclara Gerardo Benavides.
Sobre ese punto, el grupo de los ocho aclara que el dueño de Tijuana, Alberto Uribe, estaba ausente. Que los otros 15 equipos ya habían aceptado jugar con nueve mexicanos nacidos en el extranjero, pero que entonces Plinio Escalante puso al teléfono a Uribe y este pidió 48 horas para pensarlo y consultarlo con el manager y los coaches.
“El último día del Winter Meeting se apareció Alberto Uribe, insultó a Plinio porque no estaba de acuerdo. Salió la información en el boletín y también lo boletinaron Yucatán, Puebla y Monclova. Después de la molestia de Uribe, se echaron para atrás. No hay voluntad para resolver el problema. Nueve y seis son 15 jugadores, la mitad de un roster de no nacidos en México. Es una cantidad fuerte, con eso pueden competir. Demuestra nuestra voluntad de arreglar el conflicto”, insiste el director general de Sultanes de Monterrey, Roberto Magdaleno.
En la asamblea de diciembre también se acordó que para 2017 los peloteros mexicanos tendrán un sueldo mensual máximo de 150 mil pesos. Los extranjeros que ya han jugado en la LMB ganarán como tope 8 mil dólares. Los jugadores extranjeros de primera firma no podrán percibir más de 6 mil dólares. Los peloteros mexicanos nacidos en el extranjero cobrarán en moneda nacional 150 mil pesos como límite.
La próxima asamblea de la LMB se realizará el 17 de febrero en la Ciudad de México. Sin un presidente en funciones, no está claro quién convocará y cuál será el orden del día.
Ambos grupos dicen fundar sus posturas en el estatuto y reglamentos de la liga; sin embargo, ninguno ha exhibido esos documentos.








