Señor director:
El 28 de noviembre de 2016 desaparecieron a mi padre, Porfirio Carreón Gómez, para despojarlo de sus tierras. Sostenía un pleito legal con su hermana y su cuñado desde hace aproximadamente tres años. Durante ese tiempo, mi padre fue objeto de vejaciones, tretas ilegales (incluyendo corrupción de autoridades) y amenazas de muerte. Incluso me manifestó reiteradamente el temor que dicha situación le infundía; sin embargo, nunca se mostró dispuesto a permitir que su propiedad le fuera arrebatada.
La última vez que hablé con él me hizo saber que en diciembre saldría la resolución de su caso, llevado en el Tribunal Agrario de Tuxpan, y que su abogado en esa ciudad le había asegurado que resultaría favorable para él. Tres semanas después lo desaparecieron. Cabe señalar que mi padre presentó un acta en la que denunciaba amenazas por parte de su cuñado y su hermana en una asamblea mensual de ejidatarios (su parcela pertenece al ejido de Vista Hermosa de Juárez, en el municipio de Papantla).
En su momento, me presenté –acompañando a los policías ministeriales comisionados para la diligencia correspondiente– en el domicilio del comisario ejidal para solicitarle copia de dicha acta, pero éste se negó a proporcionarla. He confirmado esta versión con varios ejidatarios que presenciaron la lectura de dicha acta.
Presenté la denuncia correspondiente a la desaparición el 4 de diciembre en la Fiscalía Sexta de Papantla. Con incertidumbre y preocupación, he visto cómo mi caso, que por cuya naturaleza requiere celeridad y atención especial, ha sido manejado con lentitud.
Vivo en el Estado de México, y debido a la distancia a veces me resulta imposible atender directamente el caso. Hasta hace pocos días una tía me apoyaba en Papantla para realizar las diligencias necesarias. Sin embargo, me ha manifestado que para ella la situación se ha vuelto peligrosa, pues los agresores de mi padre siguen libres y ha recibido amenazas de forma indirecta. Mi familia y yo empezamos a sentir temor de siquiera dar seguimiento a nuestra denuncia y a las investigaciones correspondientes.
Por medio de la presente, mi familia y yo pedimos de la manera más atenta la intervención del fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, del visitador general en turno y del gobernador del estado de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Solicitamos seguridad para poder dar seguimiento a nuestro caso, que se hagan efectivas las leyes y procedimientos estipulados para los casos de desaparición forzada y castigo a los responsables.
Atentamente:
Mario Carreón








