Las ciclovías, que las autoridades municipales y la Secretaría de Movilidad de Jalisco se afanan en imponer en la zona metropolitana, sólo provocan saturación en las principales arterias y afectan a los usuarios de los servicios de trasporte público. El malestar es generalizado e incluso llegó al Congreso local, donde una diputada presentó una iniciativa en la que proponía una consulta ciudadana para abordar el tema, pero no prosperó.
Ante la imposición de las ciclovías en distintos puntos de la zona metropolitana de Guadalajara por parte de las autoridades municipales y la Secretaría de Movilidad Jalisco, los vecinos comienzan a organizarse y amenazan con bloquear las vías.
La mayoría se quejan porque, dicen, están mal planeadas, mientras que los automovilistas y los propios ciclistas coinciden en que no son la mejor opción.
La inconformidad crece entre los vecinos de las avenidas La Paz, México, Mariano Otero, Calle 34 y bulevar Marcelino García Barragán. Ellos exigen a las autoridades detener el proyecto de las ciclovías y mostrarles los planes parciales de desarrollo que las sustentan, así como estudios actualizados de la circulación de vehículos automotores y el impacto vial.
Los casatenientes de bulevar Marcelino García, que comprende colonias de Guadalajara y Tlaquepaque –Lomas del Paradero, Prados del Nilo, Jardines del Rosario, colonia Universitaria, la Unidad Modelo, Quinta Velarde, la colonia Obrera y Periodistas, La Olímpica y Atlas– donde habitan alrededor de 30 mil personas, se quejan del diseño erróneo de una ciclovía.
El aforo vehicular, dicen, se satura en un tramo de 3.5 kilómetros que va de Plaza de la Bandera al centro de San Pedro Tlaquepaque, sobre todo en las horas pico. Es imposible circular por esa zona, comentan.
Según el Instituto de Movilidad y Transporte de Jalisco (IMTJ) con esa ciclovía se beneficiarían 29 mil usuarios potenciales. No obstante, los vecinos refieren que no es utilizada y sólo entorpece el tráfico vehicular, puesto que la velocidad promedio es de apenas cinco o seis kilómetros por hora.
Los inconformes denuncian también que las autoridades no tomaron en cuenta que el bulevar funciona como ruta alterna, debido a la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero en el tramo avenida Revolución, y que los autos se detienen en los carriles centrales para que desciendan los estudiantes de las escuelas de la zona, entre ellas el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías y la Preparatoria 12 y la Vocacional.
Proponen construir la ciclovía en avenida Revolución, para que conecte a Tlaquepaque, Guadalajara y Zapopan. Las ciclovías, dicen, pasarían por calles alternas a la avenida.
José Francisco Sahagún Neri, uno de los representantes de las colonias afectadas, asegura que por desgracia, el nivel de colapso de la vialidad es tal, que una persona que avanza a 10 kilómetros por hora fácilmente rebasa el máximo de velocidad alcanzada por un auto en esa área.
La saturación vial es inédita. Ni siquiera durante las explosiones ocurridas en el Sector Reforma en abril de 1992 provocaron tanto caos. “Lo único que pedimos a las autoridades es una consulta ciudadana para analizar con objetividad los beneficios y los perjuicios de una iniciativa como la de la ciclovía. Urge discutir costos y beneficios desde el punto de vista colectivo”, comenta.
Menciona una iniciativa vecinal que presentó la diputada del PRI Claudia Delgadillo González –en la que se proponía que el Congreso estatal propusiera al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) esa consulta–, pero no prosperó.
Jorge Dorantes, otro de los afectados, comenta que los usuarios del transporte público también sufren las consecuencias de la ciclovía. “Las cinco rutas de camiones que cubren esa vía –647, 58, 275, 51 y 55– dan servicio cuando menos a 120 mil usuarios. Ahora, los pasajeros se ven afectados en sus recorridos en 35 minutos o una hora.
Por cada ciclista beneficiado, sostiene, hay mil usuarios del transporte público afectados por la demora o la lentitud con que circulan las unidades, eso sin tomar en consideración a los conductores de los autos particulares.
Asegura que aun cuando no existe un mínimo punto de comparación entre la movilización que se logra con el transporte público y los ciclistas, no está contra el uso de la bicicleta. El problema es que no existe ninguna lógica para entender a las autoridades.
Los principales beneficiados con la ciclovía “son los motociclistas y los llamados motoladrones, que ahora tienen una vía exclusiva para escapar, luego de atracar a alguna persona”, dice.
Luis González, quien vende elotes afuera del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo Paradero, ubicado sobre bulevar García Barragán, comenta:
“Yo me instalo aquí a la una de la tarde y me voy a las ocho, la verdad nomás veo a unos 80 o 100 ciclistas en todo el día y el tráfico sí ha aumentado un chingo. Además hace dos semanas que no se vienen a terminarla”. Actualmente la ciclovía se encuentra a 90% de su realización.
Otra avenida colapsada por el confinamiento para ciclistas es la ruta de Washington, en el lado sur de Guadalajara. Ahí, el congestionamiento se observa todo el día.
Para Margarita Rodríguez, vecina de Periférico Norte, en Zapopan, el proyecto de la ciclovía, impulsado por diferentes gobiernos, sólo generó buenos negocios para algunos. Ahora sirven para obstruir el aforo vehicular.
El caso más ilustrativo del fracaso de una ciclovía, dice, es la ruta que se construyó casi al final de la administración del último gobernador del PAN, Emilio González Márquez, en una propuesta que supuestamente serviría para unir la estación Periférico Norte, del Tren Ligero, cerca del auditorio, con el Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Guadalajara, en la zona de los Belenes.
Hoy, esa vía está llena de escombros y basura; abandonada. A pesar de que al momento de su inauguración González Márquez presumió que habría hasta bicicletas gratuitas para estudiantes o personas que quisieran utilizar esa forma de transporte, lo cierto es que no funciona.
La ciclovía en la avenida Santa Margarita es otro ejemplo fallido. Son pocas las bicicletas que circulan por el espacio de rodamiento diseñado especialmente para tal fin, y se observan enormes congestionamientos a la altura de Valle Real, Santa Margarita, la Tuzanía, Arboleda Infonavit y otras colonias.
Felipe Reyes Lara, director de Movilidad no Motorizada, defendió la construcción de las ciclovías, e indicó que estudios realizados por ProBici mostraron “los puntos apropiados para desarrollar infraestructura ciclista”.
En entrevista con Proceso Jalisco, Reyes Lara resalta que con “argumentos técnicos” se reunió con el grupo de quejosos –“son 60 personas”, dice el funcionario– para exponerles los detalles de la planeación de la ciclovía en el bulevar Marcelino García Barragán.
Además, asegura, se implementaron talleres de concientización ciudadana a los que sólo asistieron tres personas. “Ojalá que abrieran un poco la mente (los vecinos) y trataran de entender la problemática de movilidad que tiene la ciudad (…) y cómo es completamente imposible resolver el incremento de automóviles con infraestructura para automóviles”, argumenta
Por su parte, Carmen Díaz, del movimiento feminista Femibici refiere que “también pagamos impuestos y las calles son de todos, no sólo de los automóviles. Hay que hacer conciencia de que se está compartiendo el espacio”.
Abrir la discusión
La diputada priista Claudia Delgadillo González, representante del distrito 14, secretaria de Desarrollo Social en el ayuntamiento tapatío cuando lo encabezó Aristóteles Sandoval Díaz y actual dirigente del PRI Guadalajara, asegura que la situación por la que atraviesan las personas afectadas por la ciclovía obliga a abrir la discusión de lo que realmente pasa con esa polémica obra.
Su propuesta de que el IEPC organizara la consulta ciudadana sobre el proyecto de la ciclovía fue desechada el pasado 30 de noviembre a pesar de los votos en favor del PRI, PAN y el partido Nueva Alianza (Panal).
La iniciativa de Delgadillo recibió 16 votos en favor de los priistas y diputados del PAN y del Panal, pero hubo 19 abstenciones de la fracción de Movimiento Ciudadano, el Partido Verde y del diputado independiente Pedro Kumamoto.
“Me parece increíble que exijan tanto. Que hablen de participación ciudadana y le pongan trabas a un mecanismo de democracia directa. Simplemente se niegan a escuchar la voz de los ciudadanos. Inundan las redes con videos muy vistosos, pero se niegan a estar cerca de la gente. ¡Qué lamentable!”, fustigó Delgadillo González a los opositores.
El jueves 1, la diputada reiteró su sorpresa por “la insensibilidad” de sus pares que votaron en contra de realizar la consulta: “Yo sería la principal impulsora de las ciclovías. Pero en una democracia, los vecinos deben decidir qué quieren y qué no y a eso me apego.
“¿Si me preguntan si estoy de acuerdo con la ciclovía? Yo digo que sí, por supuesto. Pero falta escuchar a los vecinos de colonias como la Unidad Modelo, Quinta Velarde, colonia Atlas y otras que se ubican entre la plaza de la Bandera y la Pila Seca, entre Guadalajara y San Pedro Tlaquepaque”, por el rumbo de bulevar Marcelino García Barragán, según comenta a Proceso Jalisco.
Los vecinos tienen sus asesores, ingenieros y arquitectos que los orientan, dice Delgadillo. “Hay cámaras que les ayudan a ubicar cuántos coches pasan por hora en el bulevar Marcelino García Barragán, con relación al tránsito de las bicicletas. El resultado es que hoy, con la ciclovía, se invierten 33 o 35 minutos en auto del punto de plaza de la Bandera (en Guadalajara) a Niños Héroes (Tlaquepaque)”.
Entrevistado al respecto, Kumamoto aclara que votó en abstención porque la propuesta estaba mal redactada; parecía que el propósito era suspender una obra de la cual ya hay recursos comprometidos. El diputado Alejandro Hermosillo propuso una modificación al texto, pero como Delgadillo no la aceptó, varios “nos abstuvimos”, comenta Kumamoto.
La idea era cómo apuntalar el proceso de consulta, pero eso no implicaba interrumpir completamente las obras, sino sólo en lugares específicos donde hubiera disputas, en específico el bulevar Marcelino García Barragán.
El representante del Panal en el Congreso, José Mora García, quien apoya la ciclovía, dice que su desacuerdo es por la forma en que las autoridades quieren imponer su proyecto.
“Creo que debe haber un orden y en ese orden privilegiar movilidad no motorizada pero no a costa de sacrificios extraordinarios a ciertas comunidades, creo que tiene que ser sustentable, encontrar los puntos medios y yo creo que sí podemos llegar allá, antes de pensar en una cancelación, sí podemos llegar a acuerdos”, arguye el legislador.
El martes 6, vecinos del bulevar Marcelino García, acompañados por Delgadillo, entregaron 2 mil 600 firmas al IEPC, e insistieron en la necesidad de una consulta ciudadana sobre la ciclovía. El presidente del instituto, Guillermo Alcaraz, respondió que revisarán la petición. Adelantó que, en caso de no encontrar anomalías, se instalará una urna electrónica en el lugar.
Para la construcción de las ciclovías en la ciudad, las autoridades destinaron 49 millones de pesos para los primeros 30 kilómetros de los 200 kilómetros infraestructura ciclista que se planean construir, en el bulevar Marcelino García Barragán, las calles 34 y 32, avenida Chapultepec, y los corredores Vallarta-Juárez-Javier Mina e Hidalgo-República.








