Perteneciente al mainstream de mayor nivel artístico, institucional y comercial, la norteamericana Barbara Kruger presenta, en la estación Bellas Artes del Metro de la Ciudad de México, una atípica intervención en sitio específico que aborda, de manera cuidadosa e indirecta, el tema de la violencia, la impunidad y el conformismo personal.
Emplazada en el corredor de correspondencia entre las línea 2 y 8, la pieza denominada Empatía se expande entre el techo y los muros, confrontando al espectador con preguntas y afirmaciones que develan a una artista consciente de la incertidumbre y riesgo que vive la comunidad mexicana dentro y fuera del país. A diferencia de la nítida y directa intervención de carácter permanente que realizó en 1994, con casi el mismo título en la estación central subterránea del sistema de tranvías en Estrasburgo, Francia –L’empathie peut changer le monde (La empatía puede cambiar al mundo)– , la pieza mexicana incorpora letras y palabras de difícil lectura que se perciben como un pretexto para que el espectador se concentre en las frases que, por su claridad y protagonismo visual, descubren su relevancia: “Guerra por la paz”, “En la violencia olvidamos quiénes somos”, “El idealismo ciego es mortal”.
Reconocida internacionalmente por su sintético y eficaz discurso visual que, con base en la reinterpretación de la estética del diseño gráfico publicitario, denuncia y confronta la influencia de distintas relaciones de poder –político, comercial, artístico, mediático, cultural, de género– en la construcción de la identidad personal, Kruger sobresalió a partir de la década de los ochenta por sus potentes fotomontajes de imágenes en blanco y negro, intervenidas con agudas leyendas impresas en rótulos de letras blancas sobre fondos rojos o negros. Entre sus obras más emblemáticas del inicio de su trayectoria se cuenta la espléndida imagen I shop therefore I am (Compro luego éxito) de 1987, en la que una mano en tonos grises sostiene el formato de una tarjeta de crédito de color rojo que, con letras blancas, contiene la leyenda que da título a la obra. A partir de 1989, Kruger expandió su producción a distintos tipos de espacios públicos abarcando carteles, espectaculares, transportes públicos, portadas de revistas y expresivas intervenciones en sitios específicos.
Desde hace varios años, la artista ha concentrado sus composiciones en el discurso escrito y los signos cromáticos.
Realizada de manera gratuita, la intervención en la Estación Bellas Artes incorpora los colores de la bandera mexicana como signos discretos que particularizan el sentido de las narrativas. Como en muchas de sus obras, algunas leyendas se repiten y, en la Empatía mexicana, destacan algunas preguntas que fueron parte de dos obras que, en 1989 y 1991, reinterpretaron la bandera norteamericana: ¿Quién está más allá de la ley?, ¿Quién muere primero?, ¿Quién ríe al último?








