Como en sus películas anteriores, el tema de lo eterno femenino es abordado por Lucía Carreras (Ciudad de México, 1973) en Tamara y La Catarina, un drama urbano cuya historia escribió en 2012 –según cuenta la directora desde España– con asesoría de su profesor de guionismo, el dramaturgo y periodista jalisciense Vicente Leñero (1933-2014), a quien ella le dedica esta cinta galardonada en Huelva y Los Cabos.
La directora mexicana Lucía Carreras percibe con su tercer largometraje Tamara y La Catarina (premiado este mes en la quinta edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos y luego en la edición 42 del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, España) una madurez:
“Hay una diferencia de abordaje. Menos miedo a arriesgarme. A romper las reglas del lenguaje cinematográfico y de la dirección de actores.”
Es una coproducción mexicana-española sobre dos mujeres que por circunstancias de la vida tienen que enfrentar cinco días juntas. Tamara, de alrededor de 40 años y con retraso mental, se lleva a una bebita de un puesto de revistas porque la ve sola. Doña Meche, una setentona solitaria, que es su vecina, se involucra en la situación. Ambas emprenden un viaje para devolver a la bebé, entablando lazos muy fuertes.
Ángeles Cruz, Angelina Peláez, Mercedes Pascual, Gustavo Sánchez Parra y Harold Torres son los actores.
Tamara y La Catarina (que la realizadora dedica al guionista, dramaturgo y periodista Vicente Leñero, quien cumple dos años de fallecido este 3 de diciembre) se llevó los premios FIPRESCI a la Mejor Película Mexicana y el Tráiler Art Kingdom (otorgado por Art Kingdom Showbiz Agency) para la realización de un avance cinematográfico, en el marco del Festival de Los Cabos, efectuado del 9 al 13 de noviembre; y en el de Huelva, España, realizado del 11 al 20 de noviembre, ganó dos galardones Colón de Plata, por Mejor Dirección y Mejor Actriz; el último recayó en las dos protagonistas (Ángeles Cruz y Angelina Peláez).
Además, otros cuatro estímulos paralelos: de la Secretaría General Iberoamericana a la Mejor Coproducción Cinematográfica de la Sección Oficial, el Manuel Barba de la Asociación de la Prensa de Huelva al Mejor Guión de la Sección Oficial, el CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) a la Mejor Cineasta de la Sección Oficial, y a la Película Más Solidaria de la Sección Oficial entregado por el Centro de Transfusión Sanguínea de Huelva.
Al hablar con Lucía vía Skype desde España, manifiesta felicidad:
“No es que uno esté buscando premios; pero al final de cuentas son un reconocimiento a tu trabajo y al de todos los que intervinieron en el proyecto. En Los Cabos, lograr una presea de la crítica internacional es importante… un reconocimiento así estimula el alma, fue el primer premio del filme y que haya sido en mi país me parece relevante, allá me gustó mucho estar acompañada de mis actrices, pues sin ellas la película no sería lo que es.
“Huelva es un festival que quiero muchísimo, aquí el año pasado obtuvimos dos premios con La casa más grande (la codirigió con Ana V. Bojórquez). Ahora, lo más hermoso fue cuando avisaron del galardón a mejor actuación, me pareció una decisión acertadísima del jurado otorgárselo a las dos actrices, me dio alegría y me conmovió muchísimo, es la primera cinta que gano como directora.”
Lo novedoso es que Tamara y La Catarina se estrenó en varias salas de cine de arte en España el pasado 18 de noviembre. En México aún no cuenta con fecha para formar parte de la cartelera.
Cabe destacar que el guion, escrito por Carreras, fue el ganador del Taller Alejandro Galindo con la asesoría de Vicente Leñero, del Estímulo a Creadores Cinematográficos, del Desarrollo de Proyectos del IMCINE 2012 y del Desarrollo de Proyectos Ibermedia.
Invisibilidad social
Carreras nació en la Ciudad de México en 1973, aunque de pequeña se mudó a Guadalajara (tierra natal de Leñero, a quien considera su mentor en la Sociedad de Directores Cinematográficos y en su taller de guion), donde cursó Ciencias de la Comunicación en el ITESO; luego realizó una maestría en guionismo por la Universidad Intercontinental (UIC) en la capital del país. Cuenta con estudios de género, dirección de actores y montaje.
Su ópera prima fue Nos vemos papá, estrenada en 2012; asimismo, fue co-guionista en la película Año bisiesto, de Michael Rowe, la cual ganó una Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima en el Festival de Cannes, y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez.
La directora destaca que “la soledad, la vida y las situaciones de mujeres en condiciones especiales y solas son temas que me mueven, me es necesario hablar de ello, y creo que, de forma evidente, cruzan toda mi filmografía. Lo femenino es un tema que no me suelta, no sé por qué”.
La cineasta evoca:
“Tamara y La Catarina es un relato que desde que germinó en mi cabeza se volvió una historia que debía de contar. Hablar de la soledad de dos protagonistas femeninas y el encuentro que se da entre ellas ante una situación extraordinaria, así como lo que construyen juntas, es el punto de partida para reflexionar acerca de la invisibilidad social, la situación de la gente mayor, de las personas de clase baja, las de límites físicos y mentales; pero a la vez es un homenaje a la fortaleza y la solidaridad femenina.”
Para ella, contextualizar la historia en un universo de pobreza, le permitió hablar de la imposibilidad de muchos para resolver algún problema en México “por la ignorancia y el miedo”. Agrega: “Y por vivir en un país regido por un Estado que eso es lo que quiere, porque junto con el hambre, es una forma de que el pueblo no se subleve, no demande.
“Tamara y La Catarina es una película en la que se muestra que todos son víctimas del sistema, temen a las autoridades y las decisiones se toman desde ahí. Si bien la película no busca ser un espacio de denuncia como tal, siendo yo una cineasta mexicana es imposible no referir la realidad del país y ser crítica con ella. Mi punto de partida siempre es contar historias de principio a fin y que estén centradas en elementos que a mí me mueven desde lo visceral; pero es bien difícil desligarte de lo que te mueve social y emocionalmente de tu país. Así que es un largometraje que señala y subraya una serie de enfermedades sociales que hay en México.
“Creo que los artistas estamos obligados a denunciar y a ser los cronistas de nuestra realidad, identidad y los problemas sociales. En mi cine no deseo que eso sea el centro, sino una historia universal donde los personajes sean reconocibles, pero en un contexto particular que se replique en cualquier lugar de Latinoamérica.”
Acentúa que el largometraje termina por ser la historia de dos soledades que se encuentran en un universo de ignorancia, pobreza e invisibilidad social, en el contexto de una mega urbe como es la Ciudad de México. “Es una historia en la que los personajes irán descubriendo, en sus errores y su calidad de parias, una forma de existir entre ellos”, añade.
Relata que parte del trabajo del guion “no era llegar al total dramatismo, sino mostrar que la situación se soluciona y al final de cuentas hay un camino que pueden recorrer juntas, aunque se encuentran con obstáculos; por ello, creo que la cinta contiene un carácter de road movie (cinta de viaje en carretera); con las actrices trabajamos mucho y muy bonito para encontrar qué es lo que las va a acercar”.
La productora es Underdog y participan Foprocine, Eficine 189 ISR, ALSEA, IMCINE, Teyso Media, Argos Servicios Informativos, Filmadora Producciones y Cada Films, con apoyos de Programa Ibermedia y Canal Sur Televisión. La fotografía es de Iván Hernández. José Manuel Rocha y la misma Carreras editaron con música de Pablo Cervantes. Redondea satisfecha:
“Finalmente creo que es una película que se debate entre lo doloroso, lo conmovedor y la esperanza. Se puede encontrar el cariño y el cuidado en alguien, aunque eso dure poco. En esta pequeña disfuncional familia de cinco días, los personajes se compenetran y se sienten visibles por un ratito.”
El rodaje fue en la Ciudad de México y el Estado de México.








