“Esto es ópera”

El tema de la ópera no goza de gran popularidad entre los televidentes; sin embargo permanece en la programación de los canales culturales.

En México hemos contado con series dedicadas a comentar y a difundir el género musical a cargo de grandes melómanos y conocedores, un ejemplo es el programa que grababan el poeta Eduardo Lizalde y el escritor políglota Ernesto de la Peña.

Por estos días, Canal 22 difunde un programa de ópera cuyo formato es novedoso, busca interesar a todo público, a través de la apasionada conducción del barítono y pianista español Ramón Sener, en un conjunto de obras emblemáticas de distintos compositores europeos. La música de Toscanini, Verdi, Puccini Wagner, entre otros, cobra vida en la voz de un intérprete destacado y en las descripciones del conductor, quien además de conversar, acompaña a los cantantes al piano.

Las entrevistas fluyen pues Sener habla inglés, francés italiano, por lo cual no es siempre necesario un traductor. Cada episodio dura una hora; ésta transcurre fugaz, ya que a lo largo de la misma quien conduce nos guía por la ciudad natal del artista en cuestión, a la vez que narra partes de su biografía, así como de la obra seleccionada. Analiza junto con expertos a los protagonistas, sus características, el perfil de un carácter que engloba a seres que se comportan igual.

Intervienen psicólogos, sociólogos, filósofos para desentrañar la naturaleza prototípica de los personajes. La excelente fotografía resalta lugares y es un elemento que se agrega a la composición general de la pieza. La edición imprime ritmo, color a los contenidos.

La serie lleva como productor a la Televisión Española y fue estrenada primero en Austria y Alemania; después en España, Italia y Australia en el 2015.  Está constituida por 20 capítulos. Canal 22 la transmite los martes a las 20 horas.

El éxito de programas tipo documental como Esto es ópera depende en gran medida de quien sea el conductor que va hilando las diferentes partes, o bien del guión, para conjuntar los fragmentos de una manera entretenida y formadora.     

Con una introducción tal, la ópera pierde su grandilocuencia; se acerca a los legos, permite disfrutarla aunque sea como espectador ocasional. El entusiasmo presente en quienes la practican, la montan y la ponen en escena se contagia gracias a las artes del convencimiento practicadas por los que intervienen en el programa televisivo.

La obra misma no aparece completa, sólo fragmentos seguidos de explicaciones. Se despierta la curiosidad por escuchar la narración musical en su totalidad y asistir al teatro a gozar de la caracterización, el vestuario, la escenografía.

Al mostrar las circunstancias en que se creó la ópera, el entendimiento crece, lo mismo la fascinante tarea de autores cuyo trabajo trasciende a su tiempo.