“La Bohemia” 2016, nueva generación

La bellísima ópera La Bohemia de Giacomo Puccini es una de las que más se escenifican en cualquier teatro del mundo, así que los aficionados y los que de una u otra manera nos dedicamos profesionalmente al género, hemos visto un buen número de funciones que van de lo más tradicional a lo más arriesgado y novedoso. Igualmente, de lo más parecidas a lo más diferenciado y para algunos “audaz”, como la presentada hace apenas unos tres años en el más importante festival musical del orbe, el de Salzburgo.

México no es excepción en cuanto a funciones de La Bohemia y, para no ir más lejos, aquí se presentó en el 2014. Nuestros elencos también, con ligeras variantes, han sido recurrentes, lo que nos ha permitido escuchar muy buenos cantantes más de una vez.

En estas circunstancias se entenderá nuestra complacencia por encontrarnos con la versión 2016 de la obra, encargada a un elenco en su inmensa mayoría joven y casi debutante, lo cual se siente aunque ya empieza a marcar un relevo generacional.

Y es que, con excepción de la guapa y eficiente soprano Maribel Salazar, encargada del rol central femenino, Mimí  (personaje que interpretara aquí mismo en 2006), y del muy experimentado barítono Leszek Zawadka, intérprete de Benoit y Alcindoro, todos los demás son caras bastante nuevas en Bellas Artes a las que hemos visto en papeles menores, pero que enfrentan ahora un reto superior al encomendárseles la responsabilidad de encarnar, nada menos, que a los cuatro bohemios de la historia, y a la más que llamativa Musetta.

Así, Rodolfo, personaje central masculino, fue encargado al tenor Mario Rojas en la función del domingo 6 (la que reseñamos ahora), y a Héctor Valle, quien lo hiciera en la función del martes (que no vimos). El pintor Marcello lo encarnó el barítono Juan Carlos Heredia, oficialmente ganador del premio de zarzuela en el concurso Operalia de hace algunos meses. El filósofo Collin se encomendó al bajo Alejandro López, y al músico Schaunard lo interpretó el barítono Jorge Ruvalcaba. Una muy coqueta, totalmente desenfadada y creíble Musetta nos ofreció Angélica Alejandre, a la que confieso no recordar de papeles anteriores.

Se trata pues, definitivamente, de una nueva camada que, por supuesto, acusa su novatez pero compensa su falta de madurez y experiencia con entusiasmo, entrega, ganas de hacer las cosas y que éstas salgan bien. Sin duda muchos criticarán la decisión de entregar una obra del prestigio, historia, belleza y enorme complejidad y dificultad musical y actoral como es La Bohemia a estas manos inexpertas, pero, ley de vida, el relevo generacional tiene que darse tarde o temprano, y qué bueno que se haya tenido ahora la valentía de empezar a propiciarlo.

Ahora bien, esto no quiere decir que siempre tenga que ser así y que a partir de ahora ya sólo veamos elencos nuevos, inexpertos e inmaduros en Bellas Artes porque eso desvirtuaría, pervertiría lo que, en algún momento, pudo ser buena iniciativa.

Por lo demás, fue bueno ver de nueva cuenta en el pódium a Enrique Patrón de Rueda, quien concertó como siempre, y muy grato resultó ver la producción que ya conocíamos pero es hermosa, y la por demás atinada puesta en escena de Luis Miguel Lombana, que aunque tradicional es ágil y chispeante. Bien igualmente tanto el Coro de la Ópera como el infantil Coral Ensamble de México.