Autor de obras como El estilo es la idea. Ensayo literario hispanoamericano del siglo XX, el narrador, poeta e investigador literario Alberto Paredes (Pachuca, 1956) se planteó un conjunto de interrogantes cuyas respuestas han dado origen al libro Y todo es lengua. Diez preguntas literarias, presentado el pasado 25 de octubre por los escritores Adolfo Castañón y Felipe Garrido en la Librería Octavio Paz del Fondo de Cultura Económica.
Coeditado por la Universidad Nacional Autónoma de México –donde es catedrático–, Antrophos Editorial y Siglo XXI Editores, el tomo de 236 páginas reúne diez ensayos:
“Altazor o el Ícaro de nuestros tiempos: de la musa Eulalia al torbellino Dislalia”, “El último Neruda: piano e malincónico”, “Género: Borges, arqueología de sí mismo”, “En medio de las aguas, palabras lezamianas o el vuelo de las preguntas”, “También con discusiones literarias se hacen países. Reyes y la mexicanidad de Alarcón”, “Por los caminos del verso”, “¿Por qué los estudiantes de literatura no estudian literatura”, “‘Madame Bovary soy yo’: el origen de esta atribución infundada”, “Un paseo por Canteleu”, y el último, “Y todo es lengua”.
A manera de introducción se incluyen una “Advertencia Inicial”, y el texto “Cuñas de Barro”, en el cual habla de la riqueza histórica y literaria que encierra una tablilla de barro resguardada en el Museo Nacional de lo que hoy se llama Siria, que da cuenta de la invención del alfabeto.
Cada ensayo es un análisis profundo que parte de sus lecturas y sobre todo relecturas. “Creo en los libros. Los amo”, dice en las primeras páginas en las cuales cuenta cómo luego de “acomodar el libro en el anaquel correspondiente, vuelve a surgir, desde nuestra intimidad, para hablarnos con el cálido timbre de su compañía tan grata”.
Con el poeta chileno Pablo Neruda, por ejemplo, va analizando el libro Jardín de invierno, publicado por primera vez por Losada en 1974, cuando el autor ya había muerto. Encuentra en él a “un Neruda en la cumbre de su poesía (fama y renombre muy merecidos por la calidad y humanismo de su obra) y en las sombras (fatiga vital a pesar de su enorme energía; una enfermedad terminal; dolor fraterno y político por su Chile y por el régimen de Allende, a punto de ser golpeados…”).
De manera muy amena y con toques de ironía, Paredes relata en el texto sobre la novela Madame Bovary, de Gustave Flaubert, cómo a lo largo del tiempo y en incontables escritos se ha repetido con ligereza la idea de que en algún momento de su vida, cuando le preguntaron al escritor francés cómo nació el personaje de Emma, él respondió:
“Madame Bovary c’est moi” (“Madame Bovary soy yo”).
El investigador hurga en internet para ver diferentes menciones al asunto. Cita, por ejemplo, los argumentos de Estrella Cardona Gamio en Ciudad letralia, quien asegura que Flaubert lo dijo “en cierta ocasión” y cuestiona:
“¿En cuál, si no es grosero pedir su fundamento antes de que construya su castillo sobre el misterio de la paternidad de criaturas novelescas?”.
Pero hasta Umberto Eco y Beatriz Espejo aluden a esa supuesta expresión de Flaubert, cita Paredes, quien va desentrañando la verdad del asunto.
En su siguiente ensayo, acerca del paseo por Canteleu, el autor también trata sobre Flaubert, pero como lector, sus libros y sobre todo las marcas que hacía con lápiz en ellos. Para ello visitó en varias ocasiones, “como tantos otros apasionados de Flaubert” la Biblioteca de Canteleu-Croisset, y “hojeé y revisé unos cuantos de los libros queridos de Gustave para erráticamente asomarme, en rasgos tremendamente mínimos y someros a la mente de un lector querido”.
En otro de los ensayos, y con base en su propia experiencia de estudiante y ahora profesor de literatura, Paredes hurga en las razones por las cuales, a diferencia de otras disciplinas artísticas como pintura o música –en las cuales se imparten técnicas casi obligadamente–, en la carrera de literatura no se estudia literatura pues no se forman artistas sino estudiosos e investigadores.
En palabras de Jaime Labastida, director de Siglo XXI, el libro “recoge el humus acumulado de los dos extremos de que el hombre está hecho (palabras y silencios). Todo es palabra, porque la palabra también es realidad”.








