Ligas municipales, otro descalabro de la Conade

El proyecto lucía prometedor a inicios de sexenio: se trataba de crear al menos dos ligas deportivas en cada municipio del país. Pero el programa federal falló. La corrupción y la falta de transparencia provocaron que “se perdieran” millones de pesos, se pagaran sobrecostos millonarios, no se cumpliera con las metas, que las ligas que sí se fundaron funcionaran de forma penosa y que se fomentaran los compadrazgos.

A partir de la divulgación del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, hace tres años, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) inició la formación de las Ligas o Clubes Oficiales Municipales (LCOM). El plan era dar de alta –ante notario público– al menos dos ligas deportivas en cada una de las 2 mil 438 alcaldías del país, las 16 delegaciones políticas de la Ciudad de México, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El objetivo era promover el deporte social de manera organizada e incluyente, contribuir a la disminución de conductas antisociales y de riesgo, impulsar el “uso positivo del tiempo libre” y aprovechar la infraestructura del país. La Conade estableció que  el programa estaría dirigido a los mexicanos de seis años de edad en adelante, sin distinción de sexo, condición física, social y cultural.

Al principio, el ambicioso planteamiento parecía no enfrentar escollos, pues tanto la Conade como los institutos locales y estatales del deporte garantizaron la legalización de las LCOM. Los gastos del notario fueron cubiertos en su totalidad por la Conade.

Además, a partir de octubre de 2013, la Conade convocó a los titulares de los institutos municipales de deporte a clínicas y talleres para abatir dudas sobre la constitución de las LCOM, con la promesa de que cada liga recibiría material deportivo, contaría con sus propios estatutos y reglamento.

Los integrantes de cada campeonato serían inscritos en el Registro Nacional de Cultura Física y Deporte (Renade), y la Conade ordenó que las LCOM llevaran a cabo las mediciones y recomendaciones de la estrategia Ponte al 100, el fallido programa federal en materia de activación física que terminó abruptamente sin pasar siquiera de la etapa experimental.

Pero en 36 meses, el reto de las LCOM le quedó grande al gobierno: el plan tiene ligas y clubes, pero carece de recursos para operarlos. Así, las LCOM apenas funcionan; la mayoría desaparecieron por falta de apoyos. Además, algunos municipios ni se preocuparon por cumplir el mandato, ya fuera por decisión partidista del alcalde en turno o por cuenta del encargado del instituto municipal del deporte.

En 2013 se constituyeron 3 mil 64 ligas y clubes oficiales, distribuidos en 21 mil 314 equipos, que operaron en mil 659 espacios deportivos de mil 270 municipios (de los 2 mil 438 del país) y 16 delegaciones de la Ciudad de México, según datos oficiales de la Secretaría de Educación Pública.

Aunque en 2014 se alcanzaron las 4 mil 927 ligas y clubes oficiales en mil 526 municipios y 16 delegaciones –equivalente a 62.6% de la meta programada–, en la actualidad los desarrollos están frenados porque, como suele ocurrir con algunas federaciones deportivas nacionales, los titulares de los institutos locales del deporte también incumplieron con la comprobación de los gastos. De ahí que no hayan recibido dinero en los últimos dos años.

Caos en el Edomex

Un caso llamativo es el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte (Imcufide). Intereses de los funcionarios locales reventaron el plan, y el caso salpica al director del Imcufide, el exclavadista Fernando Platas.

Los institutos municipales mexiquenses recibieron, en total, 5 millones de pesos para la constitución de las LCOM y otros 11 millones de pesos para la administración de las ligas, por cuenta de los municipios, sólo en 2013.

En ese contexto, la Asociación de Deportistas del Estado de México (ADEM), que agrupa a 150 personas, documentó el fracaso de las LCOM en la entidad gracias a datos obtenidos por medio del Sistema de Acceso a la Información Mexiquense (Saimex). Fueron detectadas situaciones como éstas:

La adquisición de material deportivo con costos y facturas “inflados”, compra de computadoras a precios excesivos, pagos a notarios de hasta 15 mil pesos por cada liga constituida (cuando la mayoría suelen cobrar 3 mil 500 pesos), conflictos entre asociaciones deportivas por la repartición de los recursos, y la entrega incompleta o desaparición de material deportivo.

El tema más discutido es el caso del notario público 143 de la Ciudad de México, Moisés Teliz Santoyo, quien el 5 de diciembre de 2013 recibió un pago que autorizó el director del Imcufide por 3 millones 240 mil pesos para el registro de las 216 ligas o clubes del Estado de México, según consta en la factura cuya copia tiene este semanario.

Esto es: en dos meses (entre el 5 de octubre de 2013, cuando dio inicio la constitución de las LCOM, al 5 de diciembre) el notario se dio tiempo para protocolizar 216 ligas o clubes, y por cada inscripción cobró 15 mil pesos.

Este reportero consultó a la notaría el costo para constituir una sociedad. Los honorarios, se le dijo, van en función del volumen: para constituir una sola liga, el cobro es de 11 mil pesos, o de 8 mil pesos si la cantidad es superior a seis.

Lo anterior no es la única señal controvertida. Hasta el momento, en el Estado de México dejaron de funcionar las LCOM de Temoaya, Calimaya y El Oro, ya que desde hace 24 meses dejaron de recibir recursos.

De acuerdo con la información obtenida por la ADEM, sólo se logró documentar la entrega de 80% del equipo de cómputo que beneficiaría a las 125 alcaldías de la entidad. Y tampoco existen evidencias de contratos para la renta o comodato de computadoras.

Problemas en otros sitios

De las 17 alcaldías de Tabasco, sólo en Nacajuca, Centro y Huimanguillo las LCOM operan con regularidad. El resto de los municipios no apoya el programa, revela el director general del Instituto del Deporte de Tabasco (Indetab), Carlos Dagdug.

En entrevista, Dagdug considera que “los municipios de Tabasco fueron muy cómodos al decir: ‘Qué bueno que le diste su acta constitutiva a las ligas oficiales municipales y las echaste a andar’, pero la realidad es que no aportaron recursos. Ese es el fenómeno que está pasando”.

Para el responsable del deporte tabasqueño, ni el programa de activación física Muévete en 30 y menos aún las LCOM caminan en el estado. El problema es la falta de presupuesto y la falta de rendición de cuentas de los institutos municipales del deporte.

Conforme al plan establecido, “se formaron las ligas, pero realmente las hemos podido sostener con el presupuesto que la Conade otorgó al Instituto del Deporte de Tabasco. También apoyamos a algunas ligas con la premiación, toda vez que los ayuntamientos no lo están haciendo.

“Tenemos el caso de municipios que te piden más apoyos porque cuentan con mayor número de ligas. Hubo otros que constituyeron una liga y otros que ni siquiera las formaron. En total, 15 formalizaron sus LCOM y dos no lo hicieron.”

En 2013, cuando se impulsó el proyecto federal, Tabasco recibió un millón 150 mil pesos de presupuesto para administrar las ligas a través de los institutos locales. Ese año se constituyeron 50. Para 2014 se formalizaron otras 40 con un presupuesto de un millón 689 mil 500 pesos.

En 2015, los recursos se incrementaron a 2 millones 368 mil 400 pesos. Sin embargo, en el presente año el presupuesto para operar las ligas apenas supera el millón de pesos. “El problema es que el recurso que nos otorgaron este año no alcanza para apoyar a todas las ligas constituidas”, resume el funcionario.

–En promedio, ¿cuánto requieren los institutos municipales de Tabasco para sostener una liga o club?

–Es variable: tenemos ligas de beisbol, cuyos costos son mayores, a diferencia de una liga de basquetbol, en la que no se necesita más que un balón. En Tabasco trabajamos a la antigua: con lo que nos cae hacemos milagros, y si hace falta poner, pues ponemos sobre la marcha.

Roberto Victoria, coordinador de Deporte de la delegación Iztacalco, en la Ciudad de México, no duda que las LCOM arrojen resultados contradictorios en cada municipio y estado. “Por las características y condiciones de cada lugar debe haber altas y bajas. En nuestro caso, de hecho, hace 50 días constituimos una nueva liga, la de triatlón. En Iztacalco el proyecto sí ha funcionado, aunque está muy complicado porque es una pelea directa contra asociaciones o federaciones.

“Las asociaciones sienten que estas ligas invaden su coto y se está dividiendo el recurso que antes le correspondía a ellos. Ahí está el conflicto en algunas entidades y municipios. En lo que respecta a Iztacalco, todas las ligas constituidas ante notario público están trabajando y otras están en proceso.”

Victoria refiere que, en 2013, en esa delegación se constituyeron las ligas de basquetbol, atletismo y ajedrez; en 2014 fueron formalizadas las de remo y hockey sobre pasto, y tiro con arco en 2015. Asimismo, en el presente año fueron protocolizadas las de natación y triatlón.

“Una vez que las ligas han sido formalizadas, el Instituto del Deporte de la Ciudad de México (Indeporte) les otorga el material. Hasta donde sé no les da dinero en efectivo. En la delegación apoyamos a las ligas con espacios para realizar certámenes y le damos la logística necesaria, como audio, tablones, sillas e hidratación”, refiere el coordinador Victoria.

Historia de pena

Las irregularidades de las LCOM son una mancha más en la lista de daños perpetrados por los encargados de la Conade en el actual sexenio: primero el exclavadista Jesús Mena, destituido por Enrique Peña Nieto en abril de 2015 por un cúmulo de desaciertos, y luego el exprocurador mexiquense Alfredo Castillo, cuyo mandato está teñido por  escándalos.

El exclavadista Fernando Platas tampoco escapa de los señalamientos. El encargado del deporte mexiquense es duramente señalado por la Asociación de Deportistas Mexiquenses por presuntas corruptelas y compadrazgos.

Como responsable del Imcufide, Platas autorizó la comprobación de gastos del presidente de la Asociación de Atletismo del Estado de México, Moisés Requena Eslaba, correspondientes al apoyo económico para el Challenge de Caminata, celebrado en Chihuahua del 20 al 24 de 2014. Este directivo presentó facturas por 118 mil 526 pesos, desglosados en 66 mil 243 pesos en boletos de avión, 11 mil 153 pesos en alimentos y 41 mil 129 pesos de hospedaje.

Mientras Requena Eslaba degustó en los mejores restaurantes de la ciudad, con bebidas incluidas, y consumos hasta por 2 mil 486 pesos y 2 mil 20 pesos, respectivamente en La Cabaña Smokehouse, los seis atletas que representaron al Estado de México se alimentaron en sus propias habitaciones del hotel con productos que el dirigente adquirió en el supermercado Smart Fuentes Mares, tales como carne seca, “carne molida de pierna”, salsa Valentina, papas congeladas, hamburguesas, aguacate, salchicha, lechuga, elote, chiles, mayonesa. La factura parecía amparar la compra de toda una despensa, pues también incluyó limpiador Flash, detergente Axión y Suavel.

Requena presentó facturas por la compra de cerveza en presentación individual y de seis latas.

El 9 de septiembre pasado, el subdirector de Fomento del Deporte del Imcufide, Arturo Mendoza Guillén, respondió a una solicitud de transparencia y aceptó que entregó 616 mil pesos a la Comisión de Boxeo y Lucha Profesional del Estado de México, A.C., encabezada por Juan José Herrera Ornelas, para la realización de la competencia En Busca del Ídolo Mexiquense.

Nunca apareció “el nuevo ídolo mexiquense”… ni se supo el destino de los recursos. El torneo concluyó el mismo año de su lanzamiento, en 2014, después de ocho funciones boxísticas, efectuadas de mayo a diciembre.