Pese a los publicitados programas federales y estatales para mejorar las condiciones de las escuelas públicas, en Jalisco existen decenas de jardines de niños, primarias y secundarias en aulas provisionales. Ahí los profesores no pueden hacer su trabajo con eficacia ni los alumnos concentrarse en las clases porque en esas frágiles instalaciones están expuestos a los elementos, a los insectos, al ruido y a las enfermedades.
Dos hombres a caballo persiguen ganado en pleno patio de una escuela mientras los estudiantes, de entre 12 y 16 años, se ríen o ni siquiera prestan atención: la escena no es insólita allí, en el paisaje desolado donde están instaladas las aulas móviles de la secundaria 134 Carlos Orozco Romero, en Tonalá.
Según el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (Cemabe), realizado en 2013, en Jalisco existen 13 mil 398 escuelas, entre primarias, jardines de niños y secundarias.
Si bien ya están en marcha los trabajos para construir las aulas permanentes de la secundaria 134, tras cinco años de operar bajo condiciones incómodas y riesgosas, este y muchos otros planteles educativos tienen que funcionar con aulas provisionales, que se vuelven asfixiantes con el calor de la zona metropolitana y dejan pasar el agua en épocas de lluvia.
Para un maestro de esa secundaria que prefirió no dar su nombre, esas condiciones no son aptas para la educación. Y el estudiante de tercer grado Yohan Rodríguez describe: “A veces ni banca alcanzamos, estamos en el piso y el techo tiene goteras”.
Desde que Francisco Ayón López llegó a la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), se fijó el propósito de eliminar todas las aulas provisionales. Tres años después, eso sigue siendo una promesa. En julio pasado, en Puerto Vallarta, Ayón López declaró que espera “terminar este gobierno y que ya no exista una sola aula provisional en Jalisco, generar la solución en todas las escuelas en materia de protección civil y que pueda llegar otro gobierno en 2018 que ya no tenga el problema de las aulas provisionales”.
Las instituciones educativas del estado recurrieron a las aulas móviles como una forma barata y rápida de improvisar espacios educativos a fin de que no se perdieran clases por falta de planteles. Sin embargo, hay escuelas que sólo disponen de estos espacios y actualmente existen mil 743 aulas “provisionales” en la entidad.
Los riesgos de esta situación se reconocen en el ámbito federal. El director general del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (Inifed), Héctor Gutiérrez de la Garza, expresó el pasado sábado 1, en Monterrey, Nuevo León: “El problema comienza cuando la instalación provisional de un aula móvil se convierte en permanente, y lejos de garantizar un espacio óptimo para estudiar, representa un riesgo para los alumnos por el poco espacio, la falta de ventilación y las condiciones generales del aula móvil”.
Durante su tercer informe de gobierno, en 2013, el presidente Enrique Peña Nieto anunció que en la segunda parte de su sexenio se destinarían recursos para mejorar las instalaciones de las escuelas públicas, sobre todo a través del programa Escuelas al Cien, uno de los siete compromisos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) asumió para impulsar la reforma educativa.
Dicho programa canaliza 50 mil millones de pesos adicionales al presupuesto federal ya establecido para mejorar la infraestructura de 33 mil escuelas de toda la República y, según las cifras gubernamentales, favorece a más de 5 mil millones de alumnos, de los cuales 1.5 millones son indígenas.
Para seleccionar los planteles de educación básica que formarían parte de Escuelas al Cien se utilizaron datos recabados por el Cemabe, así como del Diagnóstico Nacional de la Infraestructura Física educativa realizado por el Inifed, ambos efectuados en 2013. Para los niveles medio superior y superior, cada entidad y la SEP le dieron prioridad a las escuelas con mayores carencias de infraestructura o de equipamiento.
No obstante, hay escuelas que sólo disponen de aulas móviles.
Gabriela Rentería, que desde hace 15 años dirige el jardín de niños Carmen Torres Vélez, ubicado en las cercanías de Tetlán y frente al Parque de la Solidaridad, señala que es un martirio para maestros y alumnos trabajar en esos salones porque “en las mañanas son un congelador” y al mediodía se concentra un intenso calor.
Además, dice, las aulas están cerca de una zona arbolada y hay muchos insectos, lo que aunado a los cambios de temperatura propicia enfermedades: “Las maestras padecen laringitis y gripes constantes, los niños también. Hemos tenido plagas de zancudo y no tenemos un aula digna para los refrigerios de los niños… aun así tratamos de mantener todo en forma”.
Pese a estar inscrita en el programa de Escuelas al Cien, ese jardín de niños no ha recibido apoyo alguno, sólo promesas de “que ya nos van a construir… y nada”.
Por ese motivo, los cinco maestros tienen que impartir clases a 135 niños en cinco aulas móviles: dos de segundo grado y tres de tercero. Uno de los salones funge a la vez como dirección del plantel y los baños se encuentran en malas condiciones.
No obstante Owen, de cinco años, dice que va con “alegría a la escuela” a pesar de las incomodidades.
Escasa cobertura
El año pasado la SEJ informó que de las mil 743 aulas provisionales que había en la entidad, alrededor de 40% se habían sustituido por aulas de concreto. Sin embargo, en agosto pasado el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz declaró en Tonalá que se invertirían 699 millones de pesos en la sustitución de las aulas provisionales.
“De estas aulas, que son nuevas, la construcción total llevará 699 millones para construir mil 398 aulas, que va a beneficiar a 700 escuelas que van a llegar a 300 mil estudiantes; ese es el compromiso que estamos haciendo”, afirmó el mandatario jalisciense.
Sin embargo, el número de aulas provisionales mencionado por Sandoval Díaz –mil 398– evidencia que la sustitución ha sido menor que la proyectada por la SEJ.
Para Reyna Guadalupe Sánchez Moreno, encargada de innovación curricular en la Universidad del Valle de Atemajac (Univa), con maestría en educación, es necesario tener los insumos adecuados en un entorno educativo que se desarrolla por competencias:
“Todos los perfiles de egreso de los programas con los que nos comprometemos (las instituciones educativas) están pensados para desarrollarse en ambientes de aprendizaje que necesariamente requieren más que butacas y un pizarrón.”
Además, enfatiza, para los docentes “tener un alumno que está en un ambiente adecuado, con la temperatura adecuada, la iluminación adecuada, garantiza que va a contar con su atención y no va a estar distraído por estos detalles”.
Durante el encuentro nacional de Escuelas de Tiempo Completo, que se llevó a cabo en Guadalajara el miércoles 12, el secretario Ayón López anunció que el recorte a ese rubro en la entidad será de 450 millones de pesos y afectará a programas de becas (90%), de infraestructura escolar (70%) y en menor medida el de Escuelas de Excelencia, entre otros.
No obstante, expresó que “no es un tema tan complicado más que en la situación de infraestructura; las demás cuestiones son situaciones de índole manejable”. Asimismo aclaró que el presupuesto del programa federal Escuelas al Cien no será afectado, puesto que ya fue asignado.
Para Moisés Guerrero Rincón, profesor de primaria desde hace 30 años y quien ha dirigido algunos planteles, no sólo debería fortalecerse la infraestructura: “Esos programas no evalúan las carencias de la comunidad ni las problemáticas de los alumnos (como) droga, violencia, desempleo”.
Pone como ejemplo de graves carencias al jardín de niños Unidad Modelo, ubicado en la colonia del mismo nombre, en los límites de Guadalajara y Tlaquepaque. No tiene aulas móviles, pero su único presupuesto consiste en las aportaciones voluntarias de los padres de familia, pues no ha recibido apoyo de algún programa de mejora educativa.
Para colmo, varias veces el plantel ha sido objeto de robos y de vandalismo, ya que está en una zona de alta inseguridad.
La primaria urbana 190, donde da clase Guerrero Rincón, carece de mobiliario y lo poco que pueden adquirir se debe a las cuotas voluntarias de los padres de familia. No se trata de un gran ingreso, aclara el profesor, ya que la escuela tiene pocos alumnos.
Por eso, Guerrero Rincón considera una ironía que los funcionarios jaliscienses “hablan de mejoras y recortan el presupuesto”.








