El lunes 10, los ejecutivos de Grupo Televisa se enfurecieron cuando su principal competencia en televisión abierta, TV Azteca, anunció que desde el 25 de octubre su señal de Canal 13 ocupará el nuevo canal virtual 1.1 y planea convertir Proyecto 40 en el 1.2.
En su comunicado, el director de TV Azteca, Benjamín Salinas, afirmó que “este es un paso más en su etapa de reinvención, que inició hace poco más de un año. Una reinvención en todas las líneas: financiera, de producción, de programación y visión”.
“A partir del martes 25 de octubre las señales de TV Azteca se sintonizarán en los siguientes canales en todo el país: el 1.1 tendrá Azteca 13, el 7.1 a Azteca 7 y el Canal 40 se verá en el 1.2”, según el documento. Informes del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) indicaron que aún no han autorizado la multiprogramación para Canal 40 en el 1.2.
Sin embargo, TV Azteca ha realizado una intensa campaña en la pantalla y en las redes sociales para alertar a sus audiencias de la próxima reprogramación con los canales virtuales. Televisa no ha dicho nada, a pesar de que el propio IFT mantiene una línea de teléfono gratuita para informar a la población.
El anuncio de TV Azteca tomó desprevenidos a los ejecutivos de Televisa ante el nuevo desafío: los “canales virtuales”, que forman parte de la transición de las señales analógicas actuales a las digitales e implicarán una reprogramación de todos los canales nacionales abiertos y sus repetidoras en los estados.
Por ejemplo, de las 128 ciudades donde se ve la señal de Canal 2 a través de distintos canales locales, se unificarán al 2.1; el canal virtual 3.1 (Cadena Tres) se reasignará en 57 ciudades; el 5.1 agrupará a las 66 ciudades donde se ve la actual señal de Canal 5; las 89 ciudades donde se ve el Canal 7 se reasignarán al 7.1, y las 90 ciudades de Canal 13 pasarán al canal virtual 1.1., según el listado publicado en la página en internet del IFT.
Al oficializarse la noticia, la vicepresidencia jurídica de la empresa presidida por Emilio Azcárraga Jean solicitó una reunión el mismo lunes 10 con los comisionados del IFT. De los seis integrantes del pleno, sólo acudió el comisionado Adolfo Cuevas y algunos asesores.
Molestos, los directivos de Televisa presionaron para que se reprogramara otra junta para el miércoles 12. En ese encuentro estuvieron el comisionado presidente Gabriel Contreras y los comisionados Adolfo Cuevas, Elena Estavillo y Ernesto Estrada.
Los representantes de Televisa demandaron revertir la asignación del Canal 1.1 a TV Azteca porque esto afectaría su “identidad programática” y criticaron la decisión apresurada de lanzar los canales virtuales el jueves 27.
El comisionado Contreras los escuchó, pero señaló que no habría marcha atrás. Puntualizó que la asignación a TV Azteca se realizaba conforme a los lineamientos emitidos por el IFT y a la política de Transición Digital Terrestre (TDT), según confiaron a Proceso testigos del encuentro.
Los nuevos frentes
La decisión de TV Azteca coloca a Televisa en un mal momento. Durante décadas, los canales de los Azcárraga ocuparon los primeros números y ahora tendrán que aceptar que el Canal 1.1 es de Grupo Salinas; el 2, rebautizado como “Las Estrellas”, de Televisa, y el 3 de la nueva cadena de Grupo Imagen.
Además, la medida ocurre en medio de la disputa del consorcio con la compañía Megacable, la tercera más grande del país con 3 millones de suscriptores, y con Netflix, la poderosa plataforma estadunidense over the top (OTT) que distribuye series, películas y telenovelas a nivel global vía internet.
En otras palabras, Televisa enfrentará la competencia en tres frentes: televisión abierta con TV Azteca y la nueva cadena en los canales virtuales; televisión de paga, donde ya perdió a su principal cliente (Megacable), y en televisión on line, donde no despega con suficiente fuerza su nueva compañía Blim.
“Lo que hizo Megacable nosotros lo aplicamos desde hace dos años y no pasó nada”, afirmó Salomón Padilla, representante de la Asociación de Telecomunicaciones Independientes de México (ATIM), que agrupa a 55 pequeñas cableras con poco más de 200 mil suscriptores.
“El problema para Televisa es que Megacable es el único cliente grande que le quedaba y dejará de recibir al menos 3 millones de dólares mensuales, que para estas circunstancias es un dineral”, abundó Padilla, consultado por Proceso.
La disputa con Megacable y con Netflix impactará en las dos áreas más importantes de los ingresos de Televisa: las ventas de televisión de paga, que representan 32.2% de sus ingresos, y la venta de sus contenidos, que representan 36.3%, según sus propios informes trimestrales ante la Bolsa Mexicana de Valores.








