Señor director:
Solicito a usted que de ser posible incluya en la sección Palabra de Lector (referente Proceso 2076 y 2078) las siguientes consideraciones médico-científicas en torno a los graves problemas ecológicos y de salud que conlleva el consumo de grasas saturadas y grasas trans:
El motivo por el que en México y Estados Unidos se ha multiplicado el número de obesos se debe al consumo de carne de vacuno.
Hay dos alimentos que son perniciosos para la salud y para el planeta: las grasas saturadas (carne de vacuno y mantequilla) y las grasas trans (alimentos elaborados con aceite de palma).
Existe una estrecha relación entre la alimentación, el aumento de enfermedades, el gasto público, el descenso del PIB, el cambio climático y la destrucción planetaria.
La pandemia de obesidad que se extiende por Estados Unidos y la Unión Europea, multiplicando enfermedades que eran minoritarias a principios del siglo pasado y reduciendo la esperanza de vida, tiene su origen en el consumo de grasas saturadas y grasas trans. Enfermedades cardiovasculares, diabetes, neurodegenerativas –como Alzheimer– y algunos tipos de cáncer –de páncreas, colon y próstata– han crecido exponencialmente en los últimos 50 años a la par que el consumo de grasas saturadas y grasas trans.
Junto a ello se suma la reducción de la esperanza de vida; por primera vez en siglos, la esperanza de vida de una generación es inferior a la de las precedentes. Esto acontece actualmente en Estados Unidos y ocurrirá a finales de esta década y principios de la siguiente en la Unión Europea.
La prueba está en que dichas enfermedades son minoritarias en Asia –donde no hay consumo de grasas saturadas ni trans-, región del planeta en la cual la población consume carne blanca –ave y cerdo–, mientras que los descendientes de la población que emigró a Estados Unidos tienen una alta incidencia de esos padecimientos al consumir grasas saturadas y grasas trans.
La carne de vacuno tiene una concentración de mioglobina muy superior a la de la carne blanca, lo que unido a las grasas saturadas provoca un efecto letal en el organismo humano. Hay que tener en cuenta que nuestro organismo es un producto de la evolución y que no está adaptado al elevado consumo de carne, puesto que durante siglos ésta no formaba parte de la dieta diaria, y mucho menos la carne roja.
Los únicos que basaban su dieta en la carne eran los neandertales, que se extinguieron, mientras que nosotros somos el resultado de la revolución agrícola del neolítico. Las placas de ateroma en las arterias y una peor conexión entre neuronas son las consecuencias directas del consumo de grasas saturadas y grasas trans.
Pero la carne de vacuno y el aceite de palma no sólo son perjudiciales para la salud, encarecen los gastos sanitarios y hacen disminuir el PIB, sino que también provocan la destrucción planetaria.
Para engordar el ganado vacuno se talan grandes extensiones de selva amazónica donde se cultiva soya, se encarece el precio de los cereales –lo que provoca escasez, cuando no hambrunas–, se multiplica el gasto hídrico, y se expulsan a la atmósfera toneladas de metano, un gas de efecto invernadero veinte veces más nocivo que el CO2. Tenga presente que el metano es el gas que más ha incidido en todos los cambios climáticos por los que ha pasado el planeta.
Para obtener aceite de palma se arrasan selvas tropicales, especialmente en Indonesia, lo que provoca la extinción de numerosos animales, como el orangután, y el cambio del ciclo de lluvias, reduciendo drásticamente la pluviosidad en países que dependen de las lluvias monzónicas para su subsistencia.
Finalmente hay otra cuestión que empeora las condiciones de salud de los estadunidenses y los mexicanos, y es que tanto en Estados Unidos como en México están permitidas las hormonas para acelerar el crecimiento y engorde del ganado. El consumo de carne hormonada puede ser la causa fundamental de la multiplicación de sodomitas en ambos países. Esto no es ninguna leyenda, pues todos puedes comprobar que los deportistas que se dopan acaban desarrollando atributos de mujer, se vuelven obesos y desarrollan diversos tipos de cáncer.
Por todo ello los mexicanos deberían abstenerse de comer carne de vacuno, con lo que mejoraría su salud y la del planeta.
Atentamente:
José María Álvarez Álvarez
Campo, 6, 33119 Trubia
Principado de Asturias
España








