Señor director:
Le pido que publique en la sección Palabra de Lector la siguiente carta dirigida a Enrique Peña Nieto, presidente de México:
Por segunda vez lo molesto. Usted dijo que aquél que se acercara a usted pidiendo justicia, la tendría. Y le tomé la palabra, pero la primera vez no la conseguí. Espero que esta ocasión sí tenga suerte.
Esta es mi historia: en 1986 trabajaba en Petróleos Mexicanos (Pemex). Ese año tuve un accidente de trabajo en el Hospital Picacho Ajusco que me afectó la columna vertebral. Me hicieron dos cirugías, pero durante la recuperación hubo varias negligencias médicas y quedé mal.
Un licenciado administrativo de Pemex me amenazó y me dijo: “De mi cuenta corre que usted jamás regrese a trabajar a Pemex y no obtenga ningún beneficio de él”. Y lo cumplió.
Yo era sindicalizada, y la persona que –entre comillas– me ayudaba, me pidió que firmara documentos que yo no entendía, bajo protesta. Lo hice, esta persona me dijo que después me explicaría y que, si algo salía mal, demandaríamos. Esto no fue así. Después lo busqué en repetidas ocasiones, pero se escondía o me evadía. También me omitió información.
Yo quería arreglar las cosas y que me dieran trabajo. Aunque quedé mal no me dieron pensión, pese a que tres peritos coincidieron en sus fallos, al determinar que yo no estaba apta para trabajar.
Demandé y perdí. Como pude trabajé, aunque aguantaba poco tiempo por mi columna, que hoy en día está más afectada. Como no contaba con los recursos económicos mínimos y quería justicia, empecé a pedir ayuda a expresidentes de México, al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a diferentes presidentes de comisiones de la Cámara de Diputados (como Atención a Grupos Vulnerables, Derechos Humanos, y Trabajo y Previsión Social), a diferentes presidentes y secretarios del Senado, diputados federales, locales, fundaciones, asociaciones civiles y de derechos humanos, a todos los partidos políticos, a la señora Angélica Rivera y a usted, entre otros.
A algunos de los mencionados los busqué personalmente y a algunos más mediante internet. Les pedí ayuda, o bien para hacer justicia, o bien para que me recomendaran un trabajo, pero fue inútil. Muchos no me contestaron, o sus asistentes me decían lo mismo: que no podían, que no estaba en sus manos, que no tenían ninguna relación con ningún empresario…
Por este medio, por tanto, le pido justicia: que me den pensión de Pemex; servicio médico de Pemex de por vida, para mí y mis beneficiados, o trabajo como sindicalizada en la paraestatal, considerando siempre mis limitaciones.
Para finalizar quiero denunciar otro abuso. Hace dos o tres años me ofrecieron una tarjeta de crédito IXE y la acepté para saldar una cuenta. Pero me prometieron un paquete que nunca me entregaron. Yo la quise cancelar y no aceptaron. Nunca ocupé la tarjeta para nada, pese a lo cual, en mayo y junio pasados me molestaron mañana, tarde y noche asegurando que tenía un adeudo con ellos. Fui a la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef) y mi caso se encuentra actualmente en sus manos. Espero, pues, transparencia y justicia.
Atentamente:
Leticia Gómez Martínez
lojustojusticia@gmail.com








