Contra la reforma educativa

Señor director:

Le agradecería me permitiera expresar algunos puntos de vista sobre la reforma educativa de Enrique Peña Nieto.

No podemos llamar educativa a una que es reforma laboral, porque cancela la estabilidad en el trabajo de los maestros mediante maniobras como la aplicación de exámenes estandarizados y fuera de contexto; por oponerse a este tipo de evaluaciones muchos profesores fueron cesados, reafirmando que dicha evaluación sí es punitiva.

Quienes están felices con este conflicto son los integrantes de las cámaras empresariales encabezadas por Mexicanos Primero, pues les es urgente hacer de la educación pública un gran negocio y claro, les estorba la CNTE.

Por ello los integrantes de esta organización son acusados de todos los males que padecen estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, como si estos no fueran consecuencia del abandono gubernamental durante años; pero a la opinión pública –por conducto de los medios afines al gobierno– le muestran que con los bloqueos de la coordinadora esos estados están al borde de la quiebra. ¡Eso no es cierto! El gobierno miente, Televisa miente, los gobiernos estatales mienten.

A los maestros disidentes se les debe escuchar con el mismo interés con el que fueron escuchados los empresarios que hicieron una protesta light en el Ángel de la Independencia pidiendo que se echara abajo la Ley 3de3… ¡y lo lograron! Los profesores disidentes deben ser escuchados, primero porque son seres humanos, luego porque son mexicanos y después porque forman parte del pilar más importante del desarrollo del país: la educación.

Por ello es necesario que las políticas educativas sean diseñadas exclusivamente por el gobierno; si la iniciativa privada quiere hacer negocio con la educación, que siga el ejemplo de Eugenio Garza Sada y funde más escuelas, para que vean sus sueños convertirse en realidad y no recurran a las donaciones en los cajeros automáticos y los redondeos en centros comerciales, pues es fácil saludar con sombrero ajeno.

Que el gobierno actualice y adecue los materiales institucionales.

Que antes de promulgar una ley hagan un diagnóstico serio de las condiciones en las que se encuentra la mayoría de las escuelas públicas del país.

Que los intereses políticos estén fuera del foco educativo.

Que los maestros cesados sean reinstalados en sus plazas.

Que quien debe ser cesado de inmediato es Aurelio Nuño Mayer; no está preparado para acometer una empresa tan importante como dirigir las políticas educativas del país.

Que el gobierno escuche la voz crítica de sus ciudadanos y no caiga en intentos de autoritarismo. Ya se les ha aguantado mucho y todo tiene límites. Escuchando a Paco Ignacio Taibo II diré: “Aquí y ahora, con la coordinadora”, pues ninguna reforma vale una vida y recordemos que en Nochixtlán cobró ocho. Ya nos salió muy cara.

Atentamente,

Hugo Ocaña Hernández