La participación de México en los grandes certámenes deportivos jamás ha sido destacada, y en Río 2016 se espera más de lo mismo… o incluso peor. Todos los vicios que han sofrenado a los atletas del país se han multiplicado rumbo a estos Olímpicos: la administración de Alfredo Castillo al frente de la Conade ha sido funesta, y ni siquiera ha sido capaz de esbozar un plan para el deporte nacional o de definir una meta para la justa mundial. Así, es previsible un retroceso respecto de Londres 2012.
Todo indica que la delegación mexicana que competirá en los Juegos Olímpicos de Rio 2016 obtendrá menos medallas que las que consiguió hace cuatro años.
En Londres 2012 se ganaron siete metales y hubo 21 finalistas, es decir, atletas que terminaron entre los primeros ocho. Este panorama permitió que, a inicios de este sexenio, el área de Alto Rendimiento de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) calculara que en Brasil se obtendrían al menos 10 preseas.
Pero el director de la Conade, Alfredo Castillo, ni siquiera se ha atrevido a ofrecer un pronóstico. Y por parte del Comité Olímpico Mexicano (COM), el jefe de misión, Mario García, se animó a estimar entre cinco y siete medallas.
Esto significa que en este rubro el deporte mexicano se estancó, pues en el mejor de los escenarios aspira a conseguir el mismo número que en Londres 2012.
Las disciplinas en las que México tiene posibilidades son taekwondo, clavados y tiro con arco. Para esta edición olímpica también podrían obtenerse en futbol, marcha, triatlón, tiro deportivo, halterofilia y gimnasia.
De acuerdo con sus marcas o rankings mundiales, los mejores resultados los obtendrán los siguientes deportistas: Guadalupe González (marcha 20 kilómetros); futbol, el equipo varonil que dirige Raúl Gutiérrez; clavados, Rommel Pacheco y Jahir Ocampo (trampolín 3 metros sincronizados), Paola Espinosa y Alejandra Orozco (plataforma sincronizados), Iván García y Germán Sánchez (plataforma sincronizados) y en sus pruebas individuales Espinosa y García.
Taekwondo, Carlos Navarro (58 kg), María Espinoza (+67 kg) y Saúl Gutiérrez (68 kg); tiro con arco, Aida Román (individual y por equipo con Alejandra Valencia y Ana Gabriela Bayardo); tiro deportivo, Alejandra Zavala (pistola de aire); triatlón, Crisanto Grajales; halterofilia, Bredny Roque (69 kg), y gimnasia, Daniel Corral (pruebas individuales de caballo con arzones y barras paralelas).
A Río 2016, México acudirá con una delegación de 125 deportistas, la más grande desde los Juegos de Múnich 1972, pero la gran mayoría no tiene probabilidades sólidas de podio: no contaron con los mejores programas de entrenamiento ni los recursos públicos en ellos invertidos se gastaron correctamente para garantizar resultados óptimos.
La cantidad tampoco implica que la Conade y las federaciones deportivas harán un seguimiento puntual a los participantes durante el próximo ciclo olímpico.
El acierto de la administración de Bernardo de la Garza (2009-2012) al frente de la Conade fue haber contratado como director de Alto Rendimiento al maestro en ciencias del deporte Vladimir Ortiz, bajo cuya supervisión trabajaron las federaciones deportivas nacionales.
Durante lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, la Conade ha tenido dos directores, el medallista olímpico Jesús Mena y Alfredo Castillo. Éste nombró al cubano Valentín Yañes al frente de la Subdirección de Calidad para el Deporte, cargo que dejó este año por enfermedad.
Su lugar fue tomado por Manuel Portilla, un exdiputado federal del Partido Verde sin preparación académica, amigo de Bernardo de la Garza. Peor aún: la titular de la Dirección de Alto Rendimiento es Anna Lilia Ramírez, quien forma parte del grupo de amigos que ha acompañado a Castillo por distintas dependencias, como la Profeco. Esta funcionaria no cubre el perfil para desempeñar el cargo.
La Dirección de Alto Rendimiento depende de la Subdirección de Calidad para el Deporte, el área de la Conade donde se diseñan los programas y planes de trabajo de los deportistas de mayor nivel de México, entre ellos quienes competirán en Río 2016. Es entendible así por qué la Conade ni siquiera presentó un pronóstico de resultados.
Berrinches y grillas
Estas decisiones en puestos clave se suman al enfrentamiento abierto que Castillo ha mantenido con el COM y su presidente, Carlos Padilla Becerra, así como con un grupo de federaciones a cuyos dirigentes acusa de mal manejo de los recursos federales.
Por este motivo, el año pasado el Comité Olímpico Internacional (COI) emitió un extrañamiento a México y advirtió que el país podría quedar fuera de los Juegos Olímpicos si continuaba la injerencia gubernamental. Para apagar el fuego, Castillo aceptó firmar un convenio de respeto y colaboración con Padilla a finales del año pasado, pero a lo largo de 2016 el golpeteo por debajo de la mesa ha continuado.
Castillo informó en junio pasado que de septiembre de 2015 a abril de 2016 la Conade ha invertido 188.8 millones de pesos en los deportistas mexicanos que participarán en Río. Informó que apoyó 165 competencias nacionales e internacionales, 30 clasificatorios y 61 campamentos, cuyo gasto suma 87.76 millones de pesos. Los 101.04 millones restantes cubren el pago de uniformes, insumos médicos, becas de los atletas y sueldo de entrenadores.
Por su parte, el COM obtuvo un préstamo de 1.5 millones de dólares del COI, más otros 500 mil dólares que recibió después. Por Solidaridad Olímpica se negociaron 250 mil dólares más y 80 mil adicionales para el pago del entrenador español Jesús Benito, que trabaja con la selección nacional de taekwondo.
Entre los pleitos más recientes entre las máximas autoridades deportivas, la Conade acusó al COM de rehusarse a recibir 17 millones de pesos de las arcas públicas para cubrir el pago de boletos de avión y hospedaje en Río y denunció que Padilla se quejaba de que la dependencia no le ministraba recursos cuando él se rehusaba a ejercer ese dinero.
Diez días después, Padilla dijo que sí aceptaba el dinero, pero que lo ejerciera la Conade para transparentar el uso de recursos. De esta manera, el COM esquivó la comprobación de todo ese recurso. Por las diferencias que guarda con las federaciones, Castillo determinó financiar de forma directa a los atletas, a quienes obligó a firmar pagarés para garantizar la comprobación de gastos.
El dinero fue depositado en las cuentas bancarias de los atletas, lo cual, según denunció el vocal deportista del COM, Guillermo Pérez, medallista de oro en Beijing 2008, les ocasionará problemas con la Secretaría de Hacienda, toda vez que aparecerá como ingresos y estarán obligados a pagar impuestos.
En medio de este caos se llevó a cabo la preparación –y clasificación a la justa veraniega– de los integrantes de la delegación olímpica.
El pasado 21 de julio en el Museo Soumaya se realizó la ceremonia de despedida de la delegación mexicana. Castillo anunció que el gobierno federal tiene la mejor disposición de trabajar de manera coordinada con todos los involucrados en el crecimiento del deporte mexicano. “A partir de ahora el único camino que existe se llama México”, soltó.
“Las diferencias que tuvimos ambos (Conade y COM) debemos dejarlas atrás. No importa qué sucedió en este tiempo. Afortunadamente, este conflicto no mermó el rendimiento ni los resultados de nuestros deportistas”, explicó Castillo.
Y abundó: “Al finalizar los Juegos analizaremos los resultados. Habrá un acercamiento para ver de qué forma podemos cooperar entre ambos para sacar el deporte mexicano adelante. Ahora dejamos el pasado atrás y enfocamos todas nuestras esperanzas en nuestros atletas para que traigan una medalla.
Nada más falso. El 29 de marzo, durante la Primera Sesión Ordinaria de la Junta Directiva de la Conade, Castillo dijo a los asistentes, entre ellos el representante de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Germán Cervantes, que Padilla se rehusó a entregar acreditaciones para los funcionarios y metodólogos de la Conade, pero que sí las repartió entre sus familiares y amigos.
Castillo también dijo que ya acordó con Peña Nieto y con el titular de la SEP, Aurelio Nuño, que después de los Olímpicos el gobierno federal auditará los 500 millones de pesos que la Conade entregó al COM durante casi tres años.
“Quiero decir que no hemos auditado al COM porque ahorita le entras y sale lo de FINA (demanda por la cancelación del Mundial), sale lo de los Olímpicos (que castigue el COI a México por injerencia gubernamental); sale esto, sale lo otro, entonces para ya no desestabilizar a los atletas de aquí a agosto, inclusive se comentó con el presidente y el secretario, dijimos: ‘Ahorita vamos documentando, pero pasando Río hay que entrar’ porque el COM recibió en estos 2013, 2014 y 2015 casi 500 millones de pesos”.








