Al cumplir el Centro Nacional de Investigación Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (Citru) 35 años como institución pública federal, su director actual Arturo Díaz expone las políticas académicas y artísticas que lo han hecho persistir, básicamente el enorme conocimiento generado sobre el teatro mexicano a lo largo de más de tres décadas, hoy se pone en diálogo con un público especializado.
La localización geográfica del Citru en el Centro Nacional de las Artes (Cenart) –complejo arquitectónico de escuelas de arte y foros de la Secretaría de Cultura–, ha determinado el tipo de público al que dirige sus actividades. Y que está constituido por alumnos de la Escuela Nacional de Arte Teatral del mismo Cenart, universitarios del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como estudiantes de las licenciaturas en teatro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Universidad Autónoma de Chihuahua.
–¿Por qué el Citru está enfocado al público especializado y contempla poco al público en general?
Maestro en Investigación de la Danza por el INBA, licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM, Díaz, quien ha estado al frente de la institución desde 2009, responde:
–Porque es en ese público en donde, realmente, el centro puede incidir en la profesionalización de la disciplina teatral, con esto me refiero a poder vivir del teatro en México.
El Citru tiene la proyección de que la comunidad teatral, integrada por actores, dramaturgos, directores, escenógrafos e iluminadores entre otros artistas, asuma un espectro amplio de actividades profesionales como lo hacen quienes se dedican a la ciencia, cuyos estudios de maestría y doctorado son determinantes para desarrollar el campo de estudio. Imaginar, por ejemplo, un doctor en actuación.
El centro está empujando hacia esa expansión profesional donde la investigación sea otra posibilidad de empleo y desarrollo.
Política descentralizadora
Asimismo, ha implementado una política descentralizadora del archivo teatral mexicano a través de la impartición de talleres de preservación de documentos y metodologías de investigación en los estados del país.
“Esto tiene por objetivo que cada demarcación organice sus propios archivos y estudie su propia historia de teatro.”
Desde la Ciudad de México, el Citru, explica Díaz, quien también fue secretario del compositor, crítico de música, y director escénico José Antonio Alcaraz, no se ha asumido como el parámetro a partir del cual se estudie el teatro de todo el territorio nacional. En los estados hay otras condiciones que definen la producción teatral y el estudio de ésta que articulan una historia local, de tal manera que la institución federal transmite a los estados las tecnologías y metodologías pero no la información y análisis sobre los archivos. Con ello opera hacia la descentralización de la historia del teatro mexicano.
El “tesoro documental”, como llama Díaz al acervo del Citru, rebasa el medio millón de documentos archivados en la Biblioteca de las Artes del Cenart, luego de pasar por una serie de fases de preservación que el centro realiza metódicamente en sus instalaciones.
El acervo abarca la historia del teatro en México desde finales del siglo XIX, todo el siglo XX y hasta hoy.
El promedio mensual de usuarios que consulta sus materiales supera los 16 mil, de los cuales los estudiantes de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) son los más frecuentes, así como los alumnos de sus similares de Chihuahua y Puebla.
El futuro
En un futuro cercano, el Citru replanteará el enfoque académico que ha llevado desde 1981, dado que hoy es parte institucional de la recién conformada Secretaría de Cultura que fue separada de la Secretaría de Educación Pública.
Para Díaz esa ruptura tiene sus ventajas:
“El centro como lugar de documentación e investigación de teatro está más cerca de la educación artística. Ha funcionado 35 años enfocado en el aspecto académico dentro de la educación de la disciplina teatral, desde una visión más teórica que práctica en el sentido de que en el Citru no se han creado obras de teatro.
“Creo que al estar ligado en exclusiva a la Secretaría de Cultura, la institución podría ampliarse hacia la tendencia de investigación-creación, lo cual contribuiría en el aspecto artístico poco abordado dentro de la trayectoria del Citru.
“En el curso de mi administración, la dependencia con la SEP sí estaba afectando al centro en cuestión de presupuesto, debido a que esa secretaría ha estado muy enfocada en la reforma educativa y la educación básica. La SEP rezagó la educación superior, que es el nivel educativo al que el Citru se ha dedicado, por estar metida en el conflicto en el que está ahora.”
Sobreproducción teatral
Al abordar el tema de la sobreproducción de teatro que actualmente existe en la Ciudad de México, Díaz observa la correspondencia que hay entre tendencias teatrales y modos de producción.
Coloca, como ejemplo, al teatro mexicano de la década de los setenta liderado por la figura del director de escena, en correspondencia con una estructura vertical de producir teatro.
Aun “pervive esa tendencia de puesta en escena del director tiránico, el cual anteriormente estuvo en rivalidad con el dramaturgo, quien tenía el poder porque la obra teatral trascendía gracias al documento escrito del libreto. Entre esas luchas de poder del dramaturgo o del director, la figura del actor ha estado sometida en la estructura vertical”.
A diferencia de esa tendencia, el teatro contemporáneo pervive porque los actores han estado emancipándose en colectivo para cambiar aquella estructura hegemónica de producción teatral.
Las propuestas teatrales actuales como la escena expandida pertenecen a una estructura horizontal de producción que los actores han propiciado. Esa modificación estructural, incluso, ha impactado en la figura del director de escena, quien a su vez ha cambiado hacia modos horizontales de producción.
De acuerdo con su punto de vista, perviven las formas de teatro en la misma medida que perviven los modos de relación que las produce.
Hoy día conviven muchos esquemas micro-políticos en el teatro, luego entonces considera natural que haya sobreproducción teatral desde el lugar que cada tendencia ocupa.








