El PRD, un partido de gobernabilidad precaria

En 41 cuartillas, Agustín Basave expone los motivos de su renuncia a la presidencia del PRD, que concretó el domingo 2 ante los integrantes del CEN y de la mesa directiva del Consejo Nacional del partido. Sin personalismos, el dimitente enumera –en un documento de circulación restringida–, los lastres que postran el organismo político, sobre todo el de las tribus, y la subordinación de algunos dirigentes al gobierno federal. Sin embargo, lo más valioso de su documento son las propuestas para forjar el renacimiento del PRD.

La corrupción de los gobiernos perredistas, la incapacidad de someter a las corrientes de expresión internas a la institucionalidad, pero sobre todo “la subordinada cercanía de algunos dirigentes al gobierno federal”, son los factores que restan credibilidad al proyecto histórico del Partido de la Revolución Democrática (PRD), sostiene Agustín Basave en su renuncia a ese organismo político.

Con el título “Por el renacimiento del Partido de la Revolución Democrática”, Basave entregó su largo documento a los 22 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y a la mesa directiva del Consejo Nacional del organismo político el domingo 2.

En 41 cuartillas fustiga a las corrientes o tribus porque, dice, cada una actúa como si fuera un partido político, pese a que están incorporadas en el CEN “en proporción a su votación en elecciones internas”.

Y agrega: “Este modelo, sin embargo, no ha logrado contrarrestar el sistemático conflicto e indisciplina que caracteriza nuestra vida interna, haciendo cada vez más precaria la gobernabilidad del partido”.

Destaca que este esquema sustituyó al antiguo “caudillismo” por otro que hoy encabeza Nueva Izquierda, una corriente hegemónica que permitió la formación de un bloque mayoritario que hoy dirige “el curso de la agenda legislativa y la política de alianzas”.

Ante la peor crisis de su historia, expone Basave, el PRD “inventó una nueva modalidad de liderazgo” –la presidencia externa–, que él aceptó en noviembre de 2015, pensando en que el partido pudiera sobreponerse a cada corriente y encaminarlo hacia objetivos colectivos.

Sin embargo, hoy recapitula en su documento: “En los últimos meses se han dado muestras claras de la precaria gobernabilidad del PRD y de la dificultad para alcanzar acuerdos, lo cuál tiene su origen en que el presidente no pertenece a un bloque o corriente mayoritaria, y el partido no cuenta con una cultura política o un orden estatutario capaz de sostener el nuevo modelo de partido”.

Para Basave, el PRD necesita una reforma estatutaria y de sus documentos básicos para fortalecer la presidencia, acotar a las corrientes y propiciar el acercamiento a la ciudadanía; asociando sus intereses a los de la mayoría empobrecida, sindicatos, movimientos obreros, grupos estudiantiles, ecologistas, feministas, indígenas, minorías sexuales, personas con discapacidad y todos aquellos movimientos que aspiren a una transformación social desde abajo y a la izquierda.

“Reconozco con franqueza que no tuve las condiciones necesarias para encabezar esta reforma, pero hago votos porque mi renuncia a la presidencia detone un proceso de concientización que desemboque en la determinación en la cúpula del partido para emprender la transformación radical que las bases de nuestro instituto político piden a gritos”, indica.

Es necesario desbaratar la estructura de corrientes perredistas, pues éstas entorpecen la distribución de cargos y espacios al interior del PRD o bien privilegian a militantes que no son los más idóneos, lo que ha generado la desconfianza entre las bases, sostiene Basave.

Esa actitud, reitera, ha derivado en problemas como la actuación parcial de la justicia electoral. “Ejemplo de esto son los recientes Consejos Estatales Electivos de 2016 en Puebla, Oaxaca, Veracruz y Zacatecas”.

A esto suma la burocratización de las comisiones, la imposición de perfiles no idóneos en los cargos, la judialización de los procesos electorales y la subordinación de los intereses del partido, así como el respeto a los derechos de los militantes.

Para terminar con este flagelo, propone desaparecer las comisiones Electoral y de Afiliación; fusionar la Comisión de Ética con la de Auditoría y nombrarla Comisión Anticorrupción, y definir los cargos por méritos; también, deshacer la mesa de corrientes como máximo órgano de poder fáctico del partido, donde se dirige, delimita y traza la actuación del PRD por encima del CEN, la estructura formal y estatutaria para este tipo de determinaciones.

Así como está, puntualiza, “este órgano se convierte en un espacio meramente deliberativo, con una capacidad acotada de construcción de acuerdos. Es lógico que, hasta cierto punto, los integrantes del CEN acaten la línea política recibida por los líderes de sus corrientes; lo que no es racional es que el máximo centro de poder sea producto de las reglas no escritas, ni que se dupliquen funciones, recursos y tiempo manteniendo estructuras paralelas”.

El PRD por dentro

Con respecto a la nueva gobernabilidad en el partido, Basave alude a dos organismos ciudadanos internos que no cuentan con un reglamento que garantice su instauración o funcionalidad: el Consejo Consultivo, “del cual no existe claridad en sus funciones”, y el Observatorio Ciudadano, integrado por asociaciones civiles.

“Más allá de un cambio normativo, es necesario redefinir la naturaleza del órgano ciudadano, pasando de ser un mero ‘observador’ de las prácticas del partido o ‘consejero’ cuyas ideas y propuestas puedan incidir verdaderamente en nuestra vida interna”, señala.

También pide crear un Consejo Consultivo Ciudadano a nivel nacional y estatal cuyos representantes se encargarán de monitorear y evaluar los trabajos de los órganos directivos del partido y emitir las recomendaciones correspondientes; acercar propuestas ciudadanas a la conformación de la agenda legislativa del partido; tener representación dentro de la Unidad de Transparencia para garantizar el cumplimiento de la obligación del partido en esta materia.

El partido debe contar con una representación dentro de la Comisión de Ética para vigilar la conducta de sus militantes y representantes públicos; ser un órgano de apoyo del presidente nacional del partido, y realizar propuestas sobre las modificaciones a los documentos básicos.

Sin mencionar nombres, Basave critica en su carta de renuncia algunas acciones inamovibles hasta hoy dentro del PRD, como la afiliación electrónica, uno de los proyectos impulsados por Jesús Ortega cuando presidió el partido.

“Aunque el estatuto reconoce la posibilidad de que cualquier interesado que cumpla los requisitos pueda afiliarse al PRD de manera electrónica, lo cierto es que el sitio web del partido no promueve la afiliación ni hace el proceso accesible a los interesados”, sostiene Basave en “Por el renacimiento del Partido de la Revolución Democrática”.

Él propone una afiliación libre, lejos de las prácticas clientelares que han caracterizado a este proceso, con módulos y folios como cuotas de corriente. Además, debería ir a acompañado de un curso básico para garantizar que el nuevo militante conozca los principios, la historia, el programa y los estatutos del partido.

Asimismo, pide que el PRD aplique el título séptimo de sus estatutos, en los cuales se reconoce el referéndum y el plebiscito como métodos de consulta entre la militancia. Hoy, la segunda figura sólo puede realizarla el consejo con el voto aprobatorio de mayoría calificada, lo cuál hace de este ejercicio una herramienta poco usada para legitimar las decisiones de la dirigencia.

Con respecto a los perredistas sin corriente, debe permitirse ser candidatos a cargos de elección popular, para evitar que los grupos de presión  interna –las tribus– “sigan socavado la institucionalidad del partido y generado esquemas que hacen casi imposible desarrollar una vida partidista fuera de ellas”.

Critica también que no se proteja la secrecía del voto, lo cual aprovechan los líderes de las tribus para presionar a sus integrantes, subordinando la voluntad del perredismo a la disciplina de las corrientes.

Las propuestas

Agustín Basave propone fortalecer la presidencia nacional porque en la actualidad todas sus decisiones se toman de manera horizontal dentro del CEN, “lo cual convierte al presidente, en el mejor de los casos, en un primus inter pares cuya única diferenciación del resto de sus miembros es el ejercicio de la vocería del partido”.

Por eso, pide que el nuevo prototipo de presidencia tenga facultades para designar y sustituir a los coordinadores de bancada; definir a las secretarías del CEN; moción de confianza en sus decisiones; capacidad de veto, e interlocución con el gobierno federal.

Asimismo, es necesario fortalecer las Juventudes de Izquierda porque, recalca, “se han estancado y burocratizado”. Una prueba es la falta de agenda integral hacia los jóvenes, aletargando a la organización por la intromisión de las corrientes.

Considera que los jóvenes perredistas deberían desarrollar una campaña nacional de afiliación, garantizar la transparencia en su agrupación, establecer un programa nacional de formación política en línea; desarrollar medios de comunicación propios, realizar un Encuentro Nacional de Jóvenes de Izquierda y programar una gira nacional en las universidades.

“He aquí nuestro desafío: generar un claro compromiso de renovación ética y reivindicar nuestros principios políticos. Forjar el renacimiento del partido y erigirlo en una organización cercana y abierta a la sociedad, representando una izquierda democrática, progresista y respetuosa del estado de derecho, pero opositora inconfundible al PRI-gobierno y a su intento de restauración autoritaria”, destaca el documento de 41 cuartillas.

Sin dar cifras, Basave sostiene que el PRD se ha desdibujado; no por las alianzas con el PAN, “sino por actos de corrupción que siguen presentes en la vida de nuestros gobiernos, por la incapacidad de mantener a las expresiones dentro de un marco de institucionalidad y por la subordinada cercanía de algunos dirigentes al gobierno federal.

“Las consecuencias imprevistas del Pacto por México y el surgimiento de Morena también han puesto en duda el proyecto histórico e ideológico del PRD”.

Y exhorta a los perredistas a generar un claro compromiso de renovación ética y reivindicar sus principios políticos: Hoy, el PRD “debe dar respuesta a la crisis de representatividad política del siglo XXI, al surgimiento de movimientos estudiantiles como #YoSoy132, al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, a las luchas de Atenco y de la CNTE, pero también a iniciativas ciudadanas como la #Ley3de3, las iniciativas por legalizar la mariguana y por el reconocimiento del matrimonio entre parejas del mismo sexto.

“Hoy, el PRD debe ser capaz de reconocer los retos de su tiempo y evolucionar sus principios ideológicos, sin que ello signifique abandonar las causas que le dieron origen”.

Basave sostiene que, como la izquierda partidista mexicana se ha acostumbrado al conflicto, la inercia del pasado, con su historia de represión y marginalidad, no ha cambiado. Por ello propone sustituir, en lo ideológico, el concepto de pueblo por el de ciudadanía; y en el terreno estratégico, sustituirlo por el de electorado para reposicionar al partido.