Señor director:
Cumpliendo fielmente con los estándares de opacidad e impunidad que prevalecen en este pobre y sufrido país, el pasado 27 de junio, a primera hora del día, la Empresa Promotora y Operadora de Infraestructura, S. A. B. de C. V. (Pinfra) –concesionaria de la autopista Ecatepec-Pirámides de Teotihuacán, con 22 kilómetros de longitud, bastante descuidados, por cierto–, sin aviso de por medio –así lo acostumbra– incrementó el costo del peaje de 63 a 70 pesos. Esto es un incremento de siete pesos u 11.11%.
Obviamente que este escandaloso aumento en el peaje causó mucho malestar e inconformidad en los usuarios, pero como a todo mundo nos agarran con nuestras múltiples ocupaciones al viajar por esta autopista, todos tuvimos que aceptar de mala gana pagar esta nueva cuota. Los incrementos en el peaje habían sido moderados cada semestre. Por ejemplo, en enero de 2015 el peaje costaba 61 pesos y aumentó a 62 en julio de ese año.
En enero de 2016 aumentó otro peso para llegar a 63, pero el pasado junio vino el incremento de siete pesos, lo cual considero un robo institucionalizado, pues no hay poder legal o humano que nos defienda de este atraco.
¿Por qué no siguieron aumentándonos un peso cada semestre, como lo hacían? ¿El escandaloso aumento está autorizado por alguna dependencia gubernamental? Si el salario mínimo sube sólo una vez al año y en niveles que promedian 4%, ¿cómo es posible que alguien racional autorice que se nos aumente el costo del peaje 11.11%? Y pensar que esta empresa tiene la concesión de la autopista hasta 2051. ¿Se imaginan la cantidad de dinero que se va a llevar a sus arcas? Sobre todo considerando el nutrido flujo vehicular que tiene, el cual ronda los 20 mil vehículos diarios –¡qué negociazo!–; los usuarios pagan por un camino lleno de baches, mal señalizado, con yerba por todos lados, sin vigilancia y a un precio de locura: 70 pesos por 22 kilómetros.
Atentamente,
Carlos Cano Ramírez








