Europa se fractura

Después de 43 años de pertenecer a la Unión Europea, Gran Bretaña decidió mediante un plebiscito abandonarla. El hecho provocó de inmediato la renuncia del primer ministro, David Cameron, y el desplome de la libra esterlina y de la Bolsa de Valores de Londres. Pero los efectos de mayor calado están por venir: la economía británica “probablemente” entre en recesión, el comercio y la inversión se frenarían y el desempleo podría alcanzar a 800 mil ingleses. Más aún, el triunfo del Brexit fortalecerá a los partidos nacionalistas de ultraderecha que en varios países –Suecia, Holanda, Dinamarca, Francia– abogan por separarse de la UE, haciendo tambalear el proyecto de integración europea.

Londres.- El Reino Unido despertó el viernes 24 con la sorprendente noticia de que finalmente abandonará la Unión Europea (UE) luego de 43 años en el bloque comunitario, decisión que hizo caer el valor de la libra esterlina y provocó un “terremoto político”, con profundas consecuencias y ramificaciones que se sentirán durante meses y años en las islas británicas.

Los crecientes temores por la inmigración fueron el principal motor que impulsó el ciclón del Brexit, como también la percepción de que la UE es una institución cada vez más burocrática, monolítica y difícilmente reformable.

El histórico referéndum, tercero en la historia de Gran Bretaña, finalizó con 51.9% de electores que optaron por la salida del bloque comunitario –el Brexit– en tanto que 48.1% lo hizo a favor de seguir en la unión.

Poco después del anuncio, el primer ministro británico, David Cameron, confirmó que renunciará el próximo octubre en coincidencia con el congreso anual del Partido Conservador, y dejará en manos de un nuevo líder el proceso de salida de la UE. Boris Johnson, alcalde saliente de Londres y quien estuvo detrás de la campaña del Brexit, podría convertirse en el próximo premier.

Contra muchos pronósticos de los sondeos previos al plebiscito y a las estimaciones de las casas de apuestas, que solían anticipar con relativa precisión los resultados electorales, el Reino Unido termina dejando la unión.

Los británicos votaron contra un establishment político asentado en Westminster y Bruselas, aunque el plebiscito también reveló una fuerte polarización del voto, con casi la mitad de los electores que querían seguir en la UE. Será ahora un gran desafío para el sucesor de Cameron unificar al electorado y tratar de sanar divisiones dentro de su gobernante Partido Conservador, muy dividido entre europeístas y eurofóbicos.

Mercados en “shock”

Después de varios días de lluvia, el viernes 24 salió el sol en el país, pero no para quienes esperaban una victoria de la permanencia en el bloque, entre ellos Cameron; la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon; y la gran mayoría de los parlamentarios británicos.

“Es una victoria para todos los británicos. La Unión Europea está enferma, está muriendo. Es hora de que Gran Bretaña tome las riendas de su propio futuro”, dijo de inmediato un eufórico Nigel Farage, jefe del xenófobo Partido por la Independencia del Reino Unido y quien venía haciendo campaña desde los últimos 20 años para que Gran Bretaña abandonara la UE.

Farage había pronosticado que ganaría el remain (permanecer) la noche del jueves tras cerrar las mesas electorales, pero por la mañana siguiente afirmó que el 23 de junio “será recordado en la historia como nuestro Día de la Independencia”.

La cadena de televisión BBC fue la primera en adelantar la noticia y vaticinar el inesperado resultado, cuando comenzó a registrar ventajas para el leave (salir) en sitios del país donde se preveía una victoria del remain.

Londres, Escocia e Irlanda del Norte demostraron estar muy a favor de la UE, aunque el norte de Inglaterra terminó siendo más proclive al Brexit que lo esperado, especialmente en exciudades industriales como Newcastle, Birmingham, Sunderland y Durham. Tanto Gales como los condados rurales ingleses votaron por la salida de la UE en gran número.

Tras las predicciones de la BBC, el valor de la libra esterlina cayó a su nivel más bajo comparado con el dólar desde 1985, a medida que los mercados reaccionaban a la noticia.

De acuerdo con las cifras oficiales, la participación de voto fue de 72.2%, con más de 30 millones de electores que participaron del referéndum, el mayor nivel desde 1992 y que dio cuenta de un gran interés del electorado en dar a conocer su posición.

Debido a las turbulencias en los mercados financieros, el Banco Central de Inglaterra advirtió que podría intervenir para proteger a la libra, cuyo valor se desplomó en las primeras horas del viernes 24 y podría continuar su caída. La libra perdió 10% de su valor frente al dólar y llegó a cotizarse en 1.33 dólares, un mínimo que no se registraba desde hacía tres décadas.

Joe Rundle, jefe del grupo financiero ETX Capital, calificó la victoria para el Brexit como “uno de los mayores shocks para los mercados de acciones de la historia.

“La libra colapsó a su nivel más bajo en 30 años. Pero el pánico será mayor en los próximos días, cuando los inversores digieran la noticia en los próximos días”, agregó.

Se esperaba además que el índice FTSE-100 en la Bolsa de Valores se desplome en los próximos días y pierda más de 100 mil millones de libras esterlinas en sólo una jornada de operaciones. Ante la inestabilidad, se prevé que los inversionistas se refugien en el oro. Los principales índices en Sídney, Tokio y Hong Kong cayeron 2.6%, 2.4% y 1.5% respectivamente luego de que se conoció que los partidarios de abandonar la UE ganaban por un margen mayor al previsto en algunos de los distritos más euroescépticos.

Los costos

Kathleen Brooks, directora de investigaciones del grupo City Index, admitió que los mercados financieros “subestimaron seriamente la posibilidad de que triunfara el voto en favor de abandonar a la UE.

Como consecuencia del Brexit, los analistas financieros recortaron los pronósticos de crecimiento para el Reino Unido: 2 a 1.5% para este año, y de 2.4% a 0.2% para 2017. Y advirtieron que el país “muy probablemente” entre en recesión. Además, es muy probable que el Reino Unido pierda su calificación triple A, lo que le significará mayores costos a la hora de pedir créditos internacionales.

Los principales sindicatos del país vaticinaron por su parte que miles de trabajadores podrían sufrir como consecuencia del “divorcio” de la UE, debido a una fuga de inversión y capitales y el cierre de cientos de empresas que tratarán de reubicarse en Europa, probablemente retirando sus sedes centrales de Londres.

Para el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, se trató de un “voto de castigo” contra Cameron y sus políticas de austeridad y ajustes, y consideró que los británicos “están cansados de las políticas y del gobierno”.

Por su parte, el exministro de Europa, el laborista Keith Vaz, sostuvo que los británicos “votaron con sus emociones, rechazando las advertencias de expertos que alertaron por serias consecuencias para la economía si Gran Bretaña salía de la UE”.

Vaz consideró que ahora Bruselas deberá convocar a una cumbre de emergencia para lidiar con las consecuencias del plebiscito, cuyo resultado “es una catástrofe para el Reino Unido, para el resto de Europa y el mundo”.

En Escocia la situación era muy compleja, ya que la ministra principal Nicola Sturgeon no descartó que el país pueda convocar a un nuevo referéndum para votar salir del Reino Unido y poder sumarse de esa manera a la UE, como demostraron los escoceses en el plebiscito de este jueves 23.

Irlanda también dijo que la victoria del Brexit tendrá implicaciones “muy serias” para el país, posiblemente reduciendo lazos comerciales con su principal socio comercial e histórico. La República de Irlanda, cuyo primer ministro, Enda Kenny, ha mostrado claramente su apoyo a la permanencia, se quedará sin frontera terrestre con la Unión.

Gran Bretaña se convirtió así en el primer país en abandonar la UE desde su formación, aunque el proceso de separación no comenzará inmediatamente, sino que podría demorarse al menos dos años.

Los activistas del leave habían indicado durante la campaña que ese proceso no debería ser completado sino hasta 2020, la fecha prevista para las próximas elecciones generales.

El sucesor de Cameron deberá poner en marcha el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, que le da al Reino Unido dos años para negociar su salida.

La UE tendrá que alcanzar un acuerdo sobre cómo se programa esa salida, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. El texto sugiere que la responsabilidad negociadora recaerá en la Comisión Europea o en la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, pero dependerá de la voluntad de las partes.

Los 27 Estados restantes deberán acordar los detalles de esa desconexión del Reino Unido, que “no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones”.

El gobierno británico tendrá que negociar ahora sus acuerdos comerciales y de otra índole por fuera de la UE, potencialmente perdiendo miles de millones de dólares, cifra que los analistas financieros pronostican podría llevar a una debacle económica sin precedente.

Las autoridades deberán también anular más de 40 años de leyes europeas que afectaban al Reino Unido, decidiendo qué directivas y regulaciones mantener, modificar o anular por completo.

Efecto dominó

Desde Europa, el Brexit significó una victoria para los grupos políticos de ultraderecha y nacionalistas, quienes celebraron la noticia como el puntapié inicial para referendos similares en el bloque, y la posible desunión.

Entre ellos estuvo Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional de Francia, quien dijo que el resultado “es una victoria para la libertad”, y pidió que su país también convoque a un plebiscito sobre su futuro en la UE.

Lo mismo ocurrió con Beppe Grillo en Italia y Geert Wilders en Holanda, que amenazaron con seguir el ejemplo británico. Dinamarca y Suecia también podrían sumarse a ese pedido.

El presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, pidió “calma” y advirtió contra “reacciones histéricas”. “Queríamos otro resultado en el referéndum británico y estoy al tanto de cuán serio y dramático es este momento a nivel político”, dijo el funcionario, que convocó para la semana próxima a una reunión con los gobernantes de los restantes 27 países.

Los expertos señalan que aún es muy pronto para medir con exactitud las consecuencias y ramificaciones de esta inesperada decisión británica, pero dan por hecho que cambiará no sólo el escenario político y económico del Reino Unido –donde más de 800 mil personas podrían perder su empleo–, sino también de toda la UE y al tambaleante proyecto europeo, cuyo futuro enfrenta ahora gravísimos problemas.