Señor director:
El 15 de enero de 2015 fui objeto de un asalto por parte de efectivos de la SEIDO, quienes al catear mi domicilio –en la ciudad de Iguala, Guerrero– se incautaron de dos vehículos y dinero en efectivo, que se llevaron por el supuesto de que yo había obtenido ilícitamente esos bienes.
Fui detenido sin ninguna orden judicial, pero me absolvieron tres días después ya que comprobé que tengo más de 45 años trabajando en el medio de la orfebrería, que soy una persona honesta y que lo que poseo lo he obtenido con el esfuerzo de mi trabajo.
Sin embargo, mis vehículos y mi dinero no me han sido regresados, no obstante que su devolución está ordenada en el expediente.
Atentamente,
Alfredo Almazán León








