La constituyente de la CDMX, producto de un acto autoritario

Señor director:

En relación con el video que Proceso reprodujo en su sitio web el lunes 6, donde el presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, informó que su partido superó al PRD con 80 mil votos en la elección de los diputados que escribirán la Constitución de la Ciudad de México, es oportuno comentar que para tener diputados en la constituyente, las cúpulas de los partidos políticos determinaron la lista de sus elegidos, con la intención de tener el mayor número de los 60 que van a representarlos.

Por su parte las cámaras de senadores y diputados, el Ejecutivo federal y el jefe de Gobierno designaron 40 diputados de un total de 100. A los presidentes de los partidos, legisladores y gobernantes no se les notó el menor pudor democrático para lograr su fin.

Por lo tanto, a los beneficiaros de esa futura imposición constitucional, la democracia y la opinión de la ciudadanía no les importó; sólo les interesaron los reflectores y asegurar posiciones de influencia para sus propios fines.

Por ello, la constitución que sugieran elaborar a sus elegidos será el resultado de un acto notoriamente autoritario y deshonesto, en el que se utilizó a la ciudadanía para “legitimar” a los 100 diputados que “redactarán” la constitución que van a imponer a los habitantes de la Ciudad de México.

No obstante los cientos de millones de pesos que costó esa teatral representación y la tortura mental que significaron los miles de spots de falsas promesas de los partidos políticos, la mayor parte de la sociedad capitalina desdeñó esa fantasía y omitió participar en esa planeada y perversa “legitimación de diputados constituyentes”. Prueba de ello es la escasa asistencia ciudadana, que tal parece no supera 28% del padrón de votantes, gran cantidad de ellos producto del voto duro, aquéllos a quienes se les dieron tinacos, despensas o efectivo.

Por lo tanto, Morena y el PRD –que han presumido su fuerza en la capital del país– deben reflexionar que esa exhibición de supuesto poderío político surge de un acto notoriamente deshonesto y ausente de participación ciudadana, en el que las dos principales fuerzas de izquierda maquinaron unas supuestas elecciones “democráticas”, para que a sus escogidos representantes los “legitimara” un invitado de piedra: la ciudadanía que votó por ellos.

Por las razones expuestas, salvo una errónea apreciación del suscrito, la próxima constitución nacerá enferma de antidemocracia, caudillismo y codicia política. Lástima, porque se desperdició un gran momento histórico para la sociedad de la Ciudad de México. Sin embargo esto sirvió para que Morena, el PRD y demás clase política que intervinieron en esta notoria comedia política quedaran exhibidos como deshonestos y autoritarios políticos.

Atentamente,

Manuel Guerrero Ramos

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