El alfabeto secreto de Nunik Sauret

¿Por qué Nunik Sauret nunca ha tenido una exposición individual en el Museo de Arte Moderno, en el Museo Tamayo o en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México?

Su propuesta, realizada a partir de la hibridación de técnicas de grabado ancestrales, tradicionales y alternativas provenientes de Oriente y Occidente, se impone, por su misteriosa y particular potencia estética, como una gran aportación al grabado contemporáneo. Divididas en imágenes y en extrañas superficies objetuales, en las que la huella de los vocabularios gráficos se fusiona con la textura –o texturas– del soporte,  sus obras sorprenden y seducen la mirada por la sutil belleza de una materialidad que parece casi intangible.

Interesada en expandir lo visible y lo posible de los lenguajes gráficos, Sauret ha desarrollado composiciones que, en su bidimensíon, intercalan distintas dimensiones retando la coherencia entre lo que se mira y lo que se percibe. Estructuradas con base en las características físicas de papeles orientales que sobresalen por sus distintas transparencias, las imágenes se diluyen en el protagonismo de cromatismos, iluminaciones, trazos y texturas que se transmutan en entes autónomos de toda representación.

Reconocida el sábado 11 por la Academia de las Artes –instancia creada por Decreto Presidencial en 1966 sin utilidad social claramente definida–, para ingresar como Miembro de Número en la sección de Gráfica, Nunik Sauret presenta, en el Museo Nacional de San Carlos de la Ciudad de México, una pequeñísima muestra que sintetiza la diversidad y riqueza de su creación más reciente.

Integrada con obras producidas entre 2014 y 2015, la exposición Alfabeto secreto integra grabados en técnicas orientales, libros de artista, superficies de yeso grabadas, y siluetas geométricas de collages construidos con papeles transparentes encimados que están intervenidos con carbón, tinta, pasteles, hoja de oro, fragmentos de patrones de costura y xilografías en papel gampi. Estas siluetas, deconstruidas como si fueran las formas de un abanico abierto, están sostenidas sobre papel cozo y éste, a su vez, sobre una tela que se integra cromáticamente a la composición.

Trabajadas todas las obras con esa poética lumínica que fusiona la sutileza de las veladuras con la contundencia de la expresividad cromática, en el conjunto sobresalen especialmente los yesos grabados y los espléndidos collages mencionados.  Elaboradas en gran formato, estas piezas, denominadas Nú Shu, hacen referencia al sistema de escritura secreto que desarrollaron las mujeres de la provincia china de Hunan a partir del siglo XIII. Escrito en abanicos y bordado en hojas de tela que se unían en cuadernillos, el Nú Shu narraba consejos y circunstancias de la vida cotidiana que regalaban las madres y las amigas a las mujeres que iniciaban su vida de casadas. En la serie Nú Shu la artista integra partes del patrón de un vestido de novia fusionando imaginarios femeninos del pasado y del presente.

Resultado de una profunda, obsesiva y libre exploración de los lenguajes gráficos, la obra de Nunik Sauret merece una exposición antológica que nos permita conocer, entender y disfrutar la bella sofisticación no sólo de sus grabados, sino también de sus temples, acuarelas y cerámicas.