HERTOGENBOSCH, Países Bajos.– Charles de Mooij, director del Noordbrabands Museum de Hertogenbosch (Bolduque en español), se quedó perplejo cuando un buen día de 2006 Ton Rombouts, alcalde de la ciudad natal de Jerónimo (Jheronimus) Bosch, le pidió “imaginar una restrospectiva sin igual” para conmemorar dignamente el V centenario de su muerte.
A priori se trataba de una misión imposible: Mooij no podía proponer intercambio de obras a los museos detentores de cuadros, trípticos y dibujos de El Bosco porque Bolduque no cuenta siquiera con un boceto del artista. Sin hablar del presupuesto anual de la ciudad, que resultaba irrisorio comparado con el costo estratosférico de los seguros para el traslado de obras de la importancia de las del maestro flamenco.
Pero Mooij no se dio por vencido. Asesorado por Jos Koldeweij, destacado experto holandés de El Bosco, el director del Museo de Noordbrabands elaboró un proyecto sumamente original: el Bosch Resarch and Conservation Project (BRCP).
A cambio del préstamo de obras Mooij propuso ofrecer a sus 25 dueños o depositarios institucionales y privados la posibilidad de beneficiarse de la investigación científica más intensiva y a más grande escala jamás realizada sobre la cincuentena de pinturas y dibujos atribuidos al ilustre pintor.
El proyecto, que proponía además asumir los gastos de restauración de las obras examinadas, fue aprobado por las autoridades holandesas. Y pronto despertó expectativas entre los historiadores del arte que siguen planteándose numerosos interrogantes sobre la génesis de las asombrosas pinturas.
Entre ellas la dificultad de fecharlas y dudas sobre la autoría de algunos trabajos. Aun si fue uno de los pioneros del fin de la Edad Media y del inicio del Renacimiento en firmar algunas de sus pinturas –varios de sus biógrafos afirman que fue el primero–, El Bosco distó de hacerlo en forma sistemática y nunca apuntó el año.
Mooij y Koldeweij juntaron un equipo de trabajo que incluyo a unos de los mejores conocedores de la obra de El Bosco, directivos de los museos involucrados y también a un grupo de científicos altamente calificados.
En 2009 se creó la Fundacion Jheronimus Bosch, dedicada a levantar fondos para financiar el BRCP.
Según confidencias de Charles de Mooij a la revista The Art Newspaper, la movilización tanto de las autoridades estatales y regionales holandesas como del sector privado permitió costear la investigación científica de 3 millones de euros, más 7 millones de euro de la inversión logística de la retrospectiva.
A lo largo de 6 años, de 2009 a 2015, los expertos del BRCP recorrieron Europa y Estados Unidos para radiografiar la mayoría de las obras.
Usaron las últimas técnicas de dendrocronología (que permiten calcular la edad exacta de una pieza de madera analizando sus anillos de crecimiento); acudieron a la reflectografía de infrarrojos (gracias a la que pudieron observar por debajo de los pigmentos de pintura las capas de carbón dejadas por lápices); multiplicaron macrofotografías de ultra-resolución digital (cuya precisión equivale a la de un microscopio electrónico).
Robert G. Erdmann, matemático y reconocido ingeniero informático, creó un programa específico de software para procesar miles de fotos digitalizadas.
Empezó luego una nueva fase de la investigación: el análisis de los mínimos detalles de pigmentos, de los más ligeros trazos de lápices, de las capas más profundas de pintura, de los contrastes entre los dibujos subyacentes y la obra pintada … Se compararon con una minucia nunca antes alcanzada las imágenes recurrentes –aun las más ínfimas– pintadas por el artista …
El pasado 1 de febrero Charles de Mooij y Jos Koldeweij, que coordinaron las labores del BRCP, convocaron a una rueda de prensa en Bolduque para exponer, a grandes líneas, los resultados de esa larga investigación.
Sus declaraciones causaron euforia en el Museo Atkins de Kansas City, cuyo cuadro Las tentaciones de San Antonio, guardado desde hace ochenta años en los almacenes de la institución por ser considerado como obra de un discípulo del maestro flamenco, fue rehabilitado como pintado por él mismo.
En cambio los directivos del museo madrileño del Prado reaccionaron con indignación cuando Mooij enfatizó públicamente que dos obras resguardadas por el recinto como autoría de El Bosco, Extracción de la piedra de la locura, y Las tentaciones de San Antonio Abad, habían sido desclasificadas y definidas como “probablemente pintada por alguno de sus seguidores”.
Era la segunda vez que el BRCP cuestionaba la colección de obras de El Bosco –la más importante del mundo– del museo madrileño: En noviembre de 2015, Mesa de los pecados capitales había sido igualmente rebajada al nivel de “obra de discípulos”.
La réplica del Prado fue inmediata: unas horas después de la conferencia de prensa de Mooij y Koldeweij, la institución publicó un comunicado lapidario en el que afirmó que el BRCP “no aporta ningún dato técnico o material concerniente a las mencionadas obras del Museo del Prado que sea incompatible con la autoría del Bosco, y fundamenta sus juicios en apreciaciones estilísticas muy subjetivas”.
Los directivos del museo no polemizaron más. Sólo advirtieron que responderían con argumentos de peso a la desclasificación de las obras de su colección en el catálogo de la muestra El Bosco. La exposición del V Centenario, que se inaugurará el próximo 31 de mayo en Madrid.
Confirmaron sin embargo su decisión de suspender el préstamo de estas pinturas al Noorbrabands Museum que el 12 de febrero inauguró sin ellas la muestra El Bosco, visiones de un genio.
En realidad, el Prado y el BRCP llevaban meses enfrentándose “a puerta cerrada”, según explicaron las autoridades del recinto español en un segundo comunicado, publicado el pasado 17 de febrero:
“El 5 de noviembre de 2015 los organizadores (de la retrospectiva holandesa) nos enviaron los textos del catálogo razonado en proceso de edición. Al leerlos el Prado conoció por primera vez que además de Mesa de los pecados capitales, dos de las obras que se iban a prestar como autógragfas de El Bosco, Extracción de la piedra de la locura y Las tentaciones de San Antonio iban a ser presentadas como no autógrafas del artista. Ante el incumplimiento por parte del Noordbrands Museum de las condiciones acordadas entre ambas instituciones, se revocó el 25 de noviembre el préstamo de las dos obras citadas.”
Elocuente es la estocada final del comunicado:
“El Prado confía en que la celebración del V centenario del Bosco no quede empañada por estos acontecimientos y emplaza a la comunidad científica y a los medios de comunicación a la muestra El Bosco. Exposición del V centenario que mostrará el mayor número de originales del artista jamás reunidos.”
La batalla entre Madrid y Bolduque aún no acaba. l








