Versiones de sonetos de Shakespeare

Para el mexicano Alfredo Michel Modenessi, único hispanista reconocido a nivel internacional en el estudio del shakespirismo y traductor de puestas como las que la Compañía Nacional de Teatro del INBA escenificará este año, resulta prejuicioso hacer sonar la obra del dramaturgo inglés como “antigua”; por el contrario, se trata de un trabajo que ha trascendido por estar vivo, y para muestra ofrece aquí versiones de sonetos que envió a Proceso desde el Reino Unido –donde se desempeña como secretario académico del Centro de Estudios Mexicanos establecido por la UNAM y el King’s College–. El investigador dictó ayer una charla en la Fiesta del Libro y la Rosa sobre la obra del Dulce Cisne de Avon.

Traduje varios sonetos en 2014 para diversas celebraciones alrededor del 450 aniversario del nacimiento de Shakespeare, en especial las del 42 Festival Internacional Cervantino y el Instituto Cultural Helénico. No obstante, el soneto 64, único en consonantes entre los aquí incluidos, fue hecho en 2007, como base para la letra de una canción que se utilizó en el montaje de mi versión de La comedia de los errores, dirigida por Alonso Ruizpalacios para Teatro UNAM.

Deliberadamente, el soneto 18 evita los indicadores de género, y en ello sigue puntualmente a su original, que, como la mayoría, carece de tales marcas. Es del todo erróneo suponer que los sonetos de Shakespeare están “claramente dedicados” sólo a esta o aquella ficción –ya sea la del “joven bello” o la de la “mujer morena”–, así como también es un error creer que constituyen una u otra narrativa secuencial y coherente; nada más lejos de su compleja realidad. Resulta más productivo, sin duda, abrir la mente y la imaginación a su portentosa diversidad y ambigüedad. Quien se extrañe porque el 18 dice “primavera” donde su fuente dice summer simplemente debe informarse sobre el concepto de las estaciones en la era isabelina.

Soneto 64

He visto al Tiempo infame destruir

las galas orgullosas del pasado;

he visto altivas torres sucumbir,

el metal por la furia avasallado.

He visto al mar apoderarse, hambriento,

de regios territorios a su orilla,

y a la tierra robarle al mar su asiento:

arcilla vuelta roca; roca, arcilla.

He visto de grandezas la mudanza,

o a la misma grandeza desplomarse,

y las ruinas me han dado esta enseñanza:

que el Tiempo así mi amor ha de llevarse.

Imagen de la muerte es mi conciencia:

llorando ansía lo que teme ausencia.

Soneto 18

¿Que te compare a un día de primavera?

Tu esplendor es más grande y más sereno:

en mayo el viento agita la flor nueva:

el plazo de su vida es corto, incierto.

Hoy, el oro del sol refulge más;

mañana, oscuras nubes lo ensombrecen;

y sea por natura o por azar,

lo bello menos bello nos parece.

Mas nunca así se agotará tu mayo,

y no ha de renunciar a tu hermosura;

ni la muerte dirá que te ha atrapado,

si por siempre en mis versos tú perduras.

Mientras haya quien lea y quien respire,

esto no ha de morir, y en esto vives.

Soneto 76

¿Por qué le faltan a mi verso adornos

novedosos, y giros, y artilugios?

¿Por qué, como los otros, no lo colmo

de modos a la moda y subterfugios?

¿Por qué mi verso es hoy igual que ayer,

y viste mi invención mismo uniforme;

tanto, que cada frase deja ver

su cuna, sus orígenes, mi nombre?

Sabe, amor, que eres tú mi único tema,

tú y el amor son todo mi argumento;

mi mérito es ponerle ropas nuevas

a frases viejas: hago lo que he hecho.

Como el sol cada día nace y muere,

mi amor a diario cuenta lo de siempre.

_________________________________________

Nota: Bajo el nombre de “Sonetos de Shakespeare II” en www.proceso.com se publican a partir de hoy los sonetos 3, 26, 76, 116, 117, 129,130, así como tres poemas de Afanes de amor en vano (Love’s labour’s lost), y “Repentina bardolátra” de Michel Modenessi sobre Shakespeare.  (NR)