Documentan la cruda realidad mexicana

Cuatro visiones femeninas del actual México bronco destacan entre la amplia oferta de la Gira de Documentales del 11 Festival Ambulante, a través de los filmes Tempestad, de Tatiana Huezo, sobre la impunidad policiaca; Sunú, de Camou Guerrero, acerca del maíz transgénico en la Sierra Tarahumara; Plaza de la Soledad, de Maya Goded, con las prostitutas de La Merced y El hombre que vio demasiado, de Trisha Ziff, inspirado en la obra del fotógrafo de nota roja Enrique Metinides. Las cuatro cineastas hablan de sus trabajos testimoniales para nuestros lectores.

La cruel realidad de nuestro país se refleja cada vez más en el cine documental. En la Gira de documentales de Ambulante, varios filmes realizados por mujeres documentalistas abordan diversas problemáticas de la República mexicana que han causado impacto y discusión entre el público.

Se trata de Tempestad, de Tatiana Huezo; Sunú, de Teresa Camou Guerrero; Plaza de la Soledad, de Maya Goded, y El hombre que vio demasiado, de Trisha Ziff.

Son historias donde estas cineastas, respectivamente, retratan la extorsión, las amenazas de muerte y la entrega de personas al crimen organizado por parte de las instituciones policiacas nacionales; la situación del maíz nativo de México; la lucha de las trabajadoras sexuales por ser felices ante la marginación que padecen, y la violencia en la Ciudad de México a través de la fotografía.

Huezo y “Tempestad”

La cineasta Tatiana Huezo no puede dar la espalda a la impunidad que existe en México, revela ella misma a Proceso; por lo tanto, decidió exponer en su documental Tempestad las vivencias de dos mujeres víctimas de organismos policíacos.

“Es importante romper el silencio, no se debe ser cómplice. Además, hablo de las situaciones que me preocupan y duelen”, divulga la realizadora mexicana-salvadoreña conocida a nivel internacional por su primer largometraje El lugar más pequeño (2011), ganador de varios premios y que mostrado en más de 50 festivales, fue elogiado por el semanario estadunidense Variety como “una profunda expresión de los poderes duales de la vida y la muerte, un debut sublime”.

Tempestad, el segundo documental de Huezo, formó parte de Impulso Morelia 2015, presentándose en la sección Fórum del 66 Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale). En él se expone primeramente el caso de Miriam Carbajal, una trabajadora del área de migración en el Aeropuerto de Cancún quien fue detenida a principios de 2010 en el lugar donde laboraba, por tráfico de personas. Acusada “sin pruebas”, fue trasladada con una docena de compañeros a la Ciudad de México donde se les presentó a la prensa como “una banda de trata de personas” que había sido “agarrada”.

Carbajal cuenta en la cinta, sin aparecer a cuadro:

“Yo quería saber quién me estaba acusando, qué pruebas tenían para que se armara todo esto.”

Su abogado de oficio le dijo:

“Mira, yo sé que lo tuyo tiene línea, es una situación política en la que tienen que dar resultados por un tráfico de personas que existe. Aquí les llamamos pagadores, es gente que paga delitos por otros. Nosotros sabemos que ustedes no hicieron nada, pero alguien tiene que pagar…”

A Carbajal se le recluyó en el penal de Matamoros, controlado por el crimen organizado, el cual extorsiona a las internas.

La otra mujer del largometraje es Adela Alvarado, quien trabaja como payaso en un circo ambulante y lleva 10 años buscando a su hija desaparecida y que pudiera estar siendo prostituida, según su investigación. La chica fue secuestrada cuando se dirigía a su universidad, resalta Alavarado en el filme, “sabemos que fue su compañero de la universidad Jesús Martín Contreras quien la entregó a unos hijos de judiciales”. Las autoridades policiacas han engañado y amenazado de muerte a la familia Alvarado

A su vez, Huezo cuenta que Carbajal es amiga suya de tiempo atrás:

“Después de que Miriam salió de la cárcel, ella me envió poemas, escritos en papel, rotos y sucios, donde plasma todo lo que le sucedió en prisión y me impactaron mucho. Me encontré con ella y hablamos sobre lo que había sucedido. Le pregunté si estaba dispuesta a dar ese testimonio para una película. Le pareció muy importante el hecho de romper el silencio, y empezamos a trabajar.”

Decidió buscar una segunda voz para acompañar al primer testimonio:

“Empecé a buscar a una mamá que tuviera una hija desaparecida. Fue una larga búsqueda y cuando conocí a Adela, me sobresalté mucho. Llevaba diez años buscando a su hija, sin ninguna respuesta por parte de las autoridades. Ella se dedica a ser payaso y hace reír a los niños, pero detrás de su maquillaje existe la búsqueda de su hija.

“Así que la película habla de dos mujeres que han sido víctimas de las instituciones que imparten justicia en este país, y hablar de justicia en México es hablar de impunidad… Me parece muy importante hablar de lo que nos  pasa y mirarnos en el espejo. Pienso que alguien debería rendir cuentas por lo que le pasó a Miriam, la policía la dejó en una cárcel dominada por el crimen organizado.

“En el caso de Adela, fue la policía judicial quién se llevó a su hija y a lo largo de una década le han mentido y extorsionado, por eso es muy importante romper el silencio.”

Tempestad, producida por las compañías Pimienta Films, Cactus Films y Terminal, se proyecta en Ambulante, que inició en la Ciudad de México el 31 de marzo pasado y finaliza el 14 de abril. Las funciones de Tempestad son el 10, en el Centro Cultural Digital, a las 20:30 horas, y 12 en el Goethe-Institut, a las 14 horas.

Camou y “Sunú”

“El maíz nativo de México y las culturas que han heredado el conocimiento de cultivar esta semilla de generación en generación por miles de años, están en riesgo, lo cual hace que nuestra salud también peligre por la introducción de los transgénicos a México”, alerta Teresa Camou Guerrero, directora de Sunú (maíz, en lengua rarámuri).

Pedro Torres, agricultor de maíz nativo, denuncia en la cinta, desesperanzado:

“El tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha afectado la política pública hacia el campo; el crédito se perdió y se desarticularon los proyectos de comercialización que tenía el país… Esto dejó en total abandono al campesino, a aquellos que nos dedicamos a producir maíz, frijol, avena, en fin, provocó que muchas comunidades se abandonaran, lo cual incitó que las importaciones se tuvieran que dar en nuestro país porque bajó mucho la producción del maíz y el frijol, los principales productos de los que depende el país.”

Visto a través de pequeños, medianos y grandes productores de maíz en México, Sunú (que primero se proyectó en el extranjero, como Cuba, Estados Unidos, Inglaterra, Irak, Portugal y Turquía, entre otras naciones) hilvana distintas historias sobre un mundo rural amenazado. Viaja por la mayor parte de la República Mexicana donde los pueblos alientan su determinación a seguir siendo libres, a trabajar la tierra y cultivar sus semillas, a vivir su cultura y su espiritualidad en un mundo moderno que no los valora pero, a la vez, los necesita. Es un clamor de alarma de cómo el maíz y todos los beneficios que engendra están en riesgo de perderse para siempre.

Camou Guerrero charla con este medio de su interés por llevar el problema del maíz mexicano a la pantalla grande:

“Soy de Chihuahua y mi mamá Teresa Guerrero es directora de la organización Consultoría Técnica Comunitaria A. C. que defiende la tierra, la soberanía alimentaria y el maíz nativo en la Sierra Tarahumara. Yo crecí con la lucha desde muy niña, después estudié artes visuales y teatro en Estados Unidos. La Consultoría Técnica Comunitaria tuvo por doce años unas escuelas campesinas, donde los indígenas eran los mismos maestros y se abordaban temas de la comunidad como la tierra, la alimentación y la forma de sembrar, y yo en ese momento le pedí a mi mamá que si podía crear talleres de teatro con jóvenes indígenas.”

Así que integró una compañía de teatro indígena por 12 años, con jóvenes indígenas que nunca terminaron la escuela. Construían títeres de basura, cartón, latas y palos:

“Narrábamos tópicos del lugar. Me di cuenta que el tema principal de los jóvenes era la defensa de la tierra y el maíz, y lo orgullosos que se sentían de ser agricultores, y tener sus rituales religiosos y fiestas en torno a ello. Cuando se acabó el teatro indígena hacia 2009, debido a muchas situaciones como la violencia que se generó en la Sierra Tarahumara, le dije a mi mamá que el teatro ya me había quedado corto, y que la problemática de defensa del maíz y del campo no la conocía la gente de la ciudad…”

Ahí fue donde pensó en un medio artístico que no dependiera de becas:

“Creí que el medio adecuado era el cine; pero para esa época pensaba en un corto, pero el corto, se me quedó corto, y lo tuve que hacer un largo. Empecé a investigar un poco más porque no sólo quería narrar la historia de la Sierra Tarahumara en Sunú, sino incluir a los distintos productores.”

Su mensaje “es una película triste, pero al final está el corazón de México latiendo en ella. México es un país maravilloso, fuerte y diverso, y no podemos dejarlo caer. Me encantaría que los políticos vieran el documental y crear mesas de diálogo para juntos construir un México, pero creo que eso es lo más difícil de lograr y no sólo con el tema del maíz, sino en general”.

Sunú se proyectará el 11 de abril en Cinépolis Plaza Carso, a las 19:10 horas, y en Santa Ana Tlacotenco (Milpalta), a las 19:10 horas. El 13 de abril en Cinépolis Oasis Coyoacán, a las 19:10 horas, y el 14 en Goethe a las 18 horas.

La película también formará  parte del Festival de Documental Contra el Silencio Todas las Voces, el cual inició el 8 de este mes. Su exhibición en este ciclo será el 12 de abril en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, a las 13 horas, y el jueves 14 de abril en el Claustro de Sor Juana, a las 13 horas. Además se mostrará en el Segundo Festival Internacional  de Cine de Mérida y Yucatán, que empezará este 28 de abril y finalizará el 4 de mayo.

“Plaza de la Soledad”

La reconocida fotógrafa de personas en situaciones difíciles y vulnerables, Maya Goded, da el brinco a la pantalla grande con un documental sobre las trabajadoras sexuales de Plaza de la Soledad, ubicada en uno de los barrios más peligrosos de la Ciudad de México, La Merced, donde la prostitución ha estado presente desde los aztecas.

Goded conoce a estas mujeres desde hace más de dos décadas, según ella. Y no sólo les ha tomado fotos, “de repente platicar con ellas se volvió muy importante porque hablan de muchos temas que me importan a través de la prostitución”.

Plaza de la Soledad, producido por Martha Sosa, Eamon O´Farril y Mónica Lozano, y seleccionado para competir en la World Cinema Documentary del Festival de Cine de Sundance 2016, trata sobre Carmen, Lety, Raquel y Ester, cuatro mujeres de mediana edad y mayores que quieren romper un círculo vicioso que inició con el abuso y abandono sufrido desde una edad temprana. Ellas simplemente quieren tener una vida mejor.

A través de sus ojos se ven las cicatrices que la violencia sexual, la pobreza y el abandono han dejado en ellas; pero también se aprecia cómo su búsqueda de amor les da la fuerza para seguir adelante. Ante Proceso, Goded (México, 1967), quien ha tenido exposiciones individuales y colectivas no sólo en el país sino en otras naciones, rememora que desde el principio con este tópico siempre le interesó la palabra, además de la imagen:

“Cuando las empecé a fotografiar también comencé entrevistas y en mi primera exposición sobre ellas, que tuve en 2001 en el Museo Nacional del Centro de Arte Reina Sofía, incluí las imágenes y las grabaciones. No las capté paradas en una esquina, sino de manera maternal, con sus hijos, sus novios o amantes, y usé las grabaciones donde se expresaban en torno al amor.”

Después publicó el libro Plaza de la Soledad (Lunwerg Editores, 2006), donde imágenes y entrevistas son suyas. Planeó otra exposición en 2007 en el Museo de Bellas Artes, pero al asistir a un taller con la reconocida guionista Beatriz Novaro, Goded tomó otro rumbo:

“Ese curso lo tomamos varios fotógrafos, ¡fue increíble!, se volvió un método de trabajo… Con ella (Novaro) era escribir, escribir, y entendí mejor mi trabajo porque siempre me decían que el tópico de la prostitución era lo más trillado del mundo. En su taller la palabra se volvió más importante, tanto que ahora cada vez que voy a fotografiar algo escribo mucho; no para publicarlo, sino para entender qué busco, hacia dónde voy.”

Ya llevaba años con la inquietud de realizar un documental y trabajó con ellas en conjunto.

–¿Qué diferencia hay de la imagen fija a la imagen en movimiento?

–Me gustó mucho trabajar el documental. La foto es más dura, más difícil, la gente que retratas participa; pero hay esta cosa de: “¿qué me estará fotografiando?” Y con el video se vuelve algo donde ellas participan más… Creo que ellas sentían que eran más parte y planeaban todo. Lo gozaron.

A una de las protagonistas, Ester, de Oaxaca, se le interroga qué la motivó a animarse a salir en el documental, y relata que antes que nada porque “es una sobreviviente de la vida, de la calle y de mi trabajo, y hay muchas cosas que contar”. Y continúa, muy motivada:

“Me gustó la idea de exponer lo que callamos las mujeres que vivimos en el contexto de la prostitución. Cosas que la sociedad no sabe porque somos muy discriminadas por nuestro trabajo, estamos etiquetadas como las peores, no somos bien vistas ante la religión, ante la moral, las buenas costumbres… Pero finalmente somos mujeres, somos madres y tenemos sentimientos. Somos igual a todas, sólo que tenemos un trabajo difícil.”

Goded presenta a otro de sus personajes: Lety, y exalta que es de las primeras personas que conoció en La Merced y su modelo desde hace más de 20 años. Lety también conversa sobre su intervención en el filme:

“Me satisface dejar una nueva huella para las nuevas generaciones, que vean que el sexo servicio no nada más es de entrar por entrar, porque es fácil entrar por la situación económica; pero es muy difícil salir por lo mismo, se acostumbra uno a lo económico. El sexo servicio tiene sus pros y sus contras y no nada más es por ejercerlo. Es mentira que sea el oficio más fácil del mundo, es tan difícil como cualquier otro.”

Plaza de la Soledad se podrá ver el 10 de abril en Cinépolis Universidad, a las 19:10 horas; el 12 en el Centro Cultural España en México, a las 18 horas, y el 14 en Cinépolis Plaza Satélite, a las 17:50 horas. Como evento de Ambulante, el 13 del mes en curso, en el Auditorio Octavio Paz del Senado, habrá una discusión sobre Plaza de la Soledad. Será a las 18:30 horas.

“El hombre que vio demasiado”

La vida y labor del fotógrafo de nota roja Enrique Metinides se detallan en El hombre que vio demasiado, dirigido por Trisha Ziff, quien ha trabajado con el reportero de la lente durante más de una década. En 2011 hubo una gran exposición de su obra en el Festival de Fotografía de Arles, Francia. En 2012 participaron juntos en 101 Tragedias de Enrique Metinides, exposición y libro en colaboración con Aperture, Nueva York.

Ella también organizó en el Museo Cuatro Caminos la exposición El hombre que vio demasiado, la cual estará hasta el 15 de mayo próximo.

“Es un fotógrafo muy conocido en México pero no en el extranjero. Una parte de la película es Metinides, y la otra parte son sus imágenes y hay un discurso dentro de la película en relación a éstas. En el documental, se aprecia la historia de la violencia en la Ciudad de México. Son fotos muy fuertes y en cada semáforo de esta metrópoli y el resto de México, se aprecian este tipo de fotos, de otros autores, o en los puestos de periódicos, es parte de la cultura de este país.”, narra Ziff.

Ella manifiesta que la película “es el último elemento de mi dialogo con Metinides”.

–¿Por qué cree haya tanto arraigo de este tipo de fotografía en México?

–Me sorprende que la gente ve la película con sus niños de 8 o 9 años y entran con nachos y palomitas, y durante toda la película ríen. En otros países la audiencia es súper seria.

“Es parte de la cultura mexicana el humor negro… hace chistes… Los mexicanos sobreviven las malas situaciones con humor, es una reacción de resistencia, seguro. Yo soy extranjera y para mí una tragedia es una tragedia. El primer día de rodaje fue el Día de Muertos, en el mercado en Coyoacán con Metinides. Regresé con el equipo de filmación a mi casa y grabamos a los fotógrafos contemporáneos que aparecen en la cinta, y hablamos de la violencia actual y la muerte durante seis horas. Fue una noche muy fuerte.”

Las imágenes de Metinides fueron publicadas por más de 30 años principalmente en el periódico La Prensa. “Tiene un  ojo increíble y es un gran maestro de la fotografía”, finaliza la realizadora estadunidense. Su  largometraje se proyectará en Ambulante el 13 de abril en Cinépolis Universidad, a las 16:40 horas, y el 14 en la Cineteca Nacional, a las 13 horas.

Gira de documentales también exhibe las producciones mexicanas Bellas de noche, de María José Cuevas; Las letras, de Pablo Chavarría Gutiérrez; El paso, de Everardo González; El remolino, de Laura Herrero; Somos lengua, de Kyzza Terrazas; La primera sonrisa, de Guadalupe Sánchez Sosa, y Soneros son, de Jorge Curioca, entre otras.

Ambulante estará asimismo en Oaxaca (del 14 al 21 de abril), Puebla (21-28 de abril), Coahuila (28-5 de mayo), Michoacán (5-12 de mayo), Jalisco (12-19 de mayo), Baja California (19-26 de mayo), y Veracruz (26 de mayo-2 de junio).