Señor director:
Las personas que conformamos “El Fuego de la Digna Resistencia” en el Estado de México –pueblos originarios y campesinos, organizaciones sociales y educativas, sistemas autónomos de agua potable y colectivos estudiantiles– y que nos oponemos a los megaproyectos de muerte impulsados desde el gobierno que hoy destruyen bosques, zonas agrícolas, de recarga del acuífero y que pretenden la privatización del agua y de la educación pública en nuestra entidad, estamos en alerta máxima debido a que el 17 de marzo pasado el Congreso mexiquense aprobó una ley que supuestamente “regula el uso de la fuerza pública en el Estado de México”, pero lo que realmente hace es legalizar el hecho de que los policías puedan matar personas en manifestaciones públicas contra las decisiones políticas de las autoridades.
Como es costumbre, hoy en nuestra seudodemocracia mexicana la presentación de esta ley (11 de diciembre del 2015) y su aprobación (17 de marzo del 2016) se manejaron en la más absoluta opacidad; tanto así que ni siquiera los diputados de oposición pudieron o quisieron advertir de esas perversas intenciones a la sociedad civil para que ésta pudiera hacer algo al respecto.
Nosotros consideramos que es necesario hacer un gran debate público nacional para dilucidar si esta ley responde verdaderamente a la consolidación y respeto a los derechos humanos en nuestro país, o simplemente es una reacción del gobierno mexiquense para contener la legitima protesta social que se está dando en esta entidad debido a la autoritaria forma en que ha sido gobernada por más de 75 años por un partido único.
¿Por qué no crear mejor una ley que castigue funcionarios públicos que no resuelvan los problemas sociales que ellos mismos crean? ¿Dónde está la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para que promueva un juicio por controversia constitucional? ¿Qué van a hacer ahora los diputados de oposición en el Congreso Mexiquense? No olvidemos que protestar es un derecho y reprimir es un delito.
Atentamente
J. Ricardo Ovando Ramírez, integrante del Sistema de Agua Potable de Tecámac, Estado de México, A.C., y vocero de la Coordinadora Nacional Agua para Tod@s, Agua para la Vida








